Millones de ciudadanos estadounidenses enfrentarían barreras para ejercer su derecho al voto
Una controvertida iniciativa legislativa impulsada por el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, podría crear obstáculos significativos para que millones de mujeres casadas y personas transgénero ejerzan su derecho al voto en las próximas elecciones. El proyecto, conocido como SAVE America Act (Ley de Salvaguarda de la Elegibilidad de los Electores Estadounidenses), actualmente se debate en el Senado después de haber sido aprobado por la Cámara de Representantes.
Requisitos documentales estrictos
La propuesta establece que todos los electores deben probar su ciudadanía estadounidense al momento de inscribirse en el padrón electoral, presentando documentos como certificado de nacimiento o pasaporte. Además, al ejercer el voto, deberán mostrar un documento de identificación válido. Esta exigencia resulta particularmente problemática en un país que, a diferencia de otras naciones, no cuenta con un documento nacional de identidad unificado.
Actualmente, Estados Unidos acepta diversos documentos para la identificación electoral, incluyendo:
- Permisos de conducir estatales
- Tarjetas de estudiante
- Otros documentos de identificación oficiales
Poblaciones especialmente vulnerables
Según análisis del Centro Brennan para la Justicia de la Universidad de Nueva York, más de 21 millones de estadounidenses no tienen acceso inmediato a los documentos requeridos por la ley propuesta. Casi la mitad de la población no posee pasaporte, y muchos carecen de certificados de nacimiento fácilmente accesibles.
El profesor de derecho electoral de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), Rick Hasen, advierte que los grupos más afectados serían:
- Mujeres casadas que cambiaron sus apellidos
- Personas transgénero con documentos que no reflejan su identidad actual
- Ciudadanos de bajos ingresos que no pueden costear pasaportes
Casos concretos de dificultad
Letitia Harmon, directora de investigación de la organización Florida Rising, compartió su experiencia personal con la AFP. Tras casarse y divorciarse en el estado de Washington, ahora reside en Florida y desconoce qué nombre figura en el padrón electoral de ese estado. "No sé si tienen mi apellido de soltera o el de casada", explicó Harmon, quien probablemente deberá solicitar su sentencia de divorcio, un trámite costoso y que consume tiempo considerable.
Posiciones enfrentadas
La Casa Blanca defiende la propuesta argumentando que permitiría prevenir el fraude electoral, aunque la legislación actual ya prohíbe explícitamente que los extranjeros voten en elecciones estadounidenses. Karoline Leavitt, portavoz del Ejecutivo, declaró en marzo que las mujeres casadas que cambiaron de nombre "simplemente tienen que seguir los procedimientos de su estado para actualizar la documentación".
Sin embargo, expertos electorales y organizaciones de derechos civiles señalan que estos requisitos crearían barreras desproporcionadas para poblaciones específicas, potencialmente excluyendo a millones de ciudadanos legítimos del proceso democrático. La ley SAVE America estipula que cuando el nombre no coincida en la documentación presentada, los electores deberán proporcionar documentos adicionales como certificados de matrimonio o sentencias de divorcio, generando trámites burocráticos complejos y costosos.



