Dos encuestas coinciden en liderazgo presidencial pero revelan incertidumbre en consultas
Encuestas presidenciales muestran liderazgos firmes y consultas débiles

Encuestas presidenciales revelan liderazgos consolidados y consultas en veremos

Dos encuestas conocidas el mismo día, realizadas por AtlasIntel y Guarumo entre el 19 y el 25 de febrero, han vuelto a mover el tablero presidencial, pero no en la dirección del ruido mediático habitual. Más que una foto definitiva, estos sondeos ofrecen tres lecturas clave: hay liderazgos que ya no parecen accidentales, consultas que no despegan con claridad y varios nombres que siguen lejos de consolidarse en la carrera electoral.

Al ser realizadas en el mismo período, las encuestas permiten una comparación valiosa, no porque una desmienta a la otra, sino porque juntas ayudan a distinguir tendencias firmes del mero ruido electoral. Esto es crucial en un contexto donde la precisión estadística puede marcar la diferencia en las estrategias de campaña.

Coincidencias que confirman tendencias

La primera coincidencia es la más evidente: Iván Cepeda y Abelardo De La Espriella aparecen al frente de la intención de voto en ambas mediciones. Aunque varían los márgenes y el tercer lugar, la consistencia en estos dos nombres sugiere que la conversación presidencial ya tiene dos polos claros que lograron convertirse en referencia para el electorado colombiano.

La segunda coincidencia se encuentra en el mapa legislativo. Tanto AtlasIntel como Guarumo ubican al Pacto Histórico y al Centro Democrático como las fuerzas con mayor intención de voto al Senado. Este patrón refuerza la idea de que el oficialismo y la principal oposición siguen organizando buena parte de la competencia partidista, mientras otras fuerzas aparecen más fragmentadas.

La tercera coincidencia, menos visible pero quizá más importante, es que ninguna de las dos mediciones muestra una carrera abierta con muchos aspirantes fuertes. En cambio, retratan una contienda que empieza a concentrarse en la cima y a adelgazar en la base, indicando que varios nombres que han intentado instalarse en la conversación pública todavía no muestran tracción suficiente.

Incertidumbres en el segundo pelotón y consultas

Donde las encuestas no cierran del todo el panorama es en la jerarquía del segundo pelotón. AtlasIntel pone a Sergio Fajardo en el tercer lugar, mientras Guarumo ubica allí a Paloma Valencia. Esta diferencia revela que todavía no hay consenso estadístico sobre quién está mejor posicionado para capitalizar un eventual desgaste de los punteros o para capturar el voto de sectores menos polarizados.

Tampoco hay una señal plenamente consolidada sobre el comportamiento de las consultas interpartidistas. Las dos encuestas coinciden en que no están produciendo entusiasmo masivo, pero divergen en la intensidad del fenómeno. AtlasIntel proyecta niveles bajos de participación para las consultas de derecha e izquierda, y casi inexistentes para la de centro. Guarumo, por su parte, muestra un dato todavía más problemático: una mayoría que simplemente dice que no votará en ellas.

En este sentido, las consultas siguen existiendo como mecanismo formal, pero no como gran motor de movilización ciudadana. Queda abierto el interrogante de si servirán para ordenar candidaturas o si, por el contrario, terminarán exhibiendo debilidad organizativa. A estas alturas, parecen hablarle más a públicos ya convencidos que a expandir el electorado.

Hipótesis que las encuestas debilitan

Las dos encuestas también sirven para bajar varias hipótesis que han circulado con fuerza en campaña. La primera: que el centro ya encontró una fórmula competitiva y ascendente. No aparece así en los datos; por ahora, sus nombres siguen rezagados y su consulta luce desinflada.

La segunda hipótesis que estas mediciones enfrían es la de una derecha plenamente unificada alrededor de una sola candidatura. Sí, De La Espriella aparece fuerte en ambas, pero el hecho de que Paloma Valencia también crezca en Guarumo muestra que ese espacio sigue teniendo competencia interna y que todavía no hay una jefatura indiscutida.

La tercera idea que estas encuestas debilitan es la de una izquierda en retroceso automático. Cepeda sigue encabezando ambas mediciones, lo que no prueba que tenga asegurada la elección, pero sí contradice la tesis de un desplome inminente de su opción presidencial.

Tomadas juntas, AtlasIntel y Guarumo no ofrecen una verdad definitiva sobre la elección de 2026, pero sí una pista más útil que el titular fácil. Hoy parece haber menos incertidumbre sobre quiénes dominan la conversación y más dudas sobre la capacidad del resto para convertir presencia mediática en voto real. Si algo muestran estas dos fotos del mismo día, es que la carrera empieza a ordenarse arriba, mientras abajo todavía hay más expectativa que estructura sólida.