Colombia enfrenta crisis en seguridad, salud y educación que exige acción inmediata
Crisis en seguridad, salud y educación exige acción inmediata en Colombia

Colombia enfrenta múltiples crisis que requieren atención urgente

En un análisis detallado de las prioridades nacionales, se evidencian graves problemas estructurales que afectan a Colombia en materia de seguridad, salud, educación y empleo. Estas áreas, interconectadas entre sí, demandan soluciones integrales y acciones inmediatas por parte del Estado.

La crisis de seguridad: cultivos ilícitos y control territorial

La situación de seguridad en Colombia se ha deteriorado significativamente, con un crecimiento alarmante de los cultivos ilícitos. En el Valle del Cauca, estas plantaciones superan las 3 mil hectáreas de coca, mientras que en el departamento del Cauca la cifra alcanza las 31 mil hectáreas. Este fenómeno se acompaña de un creciente control territorial por parte de grupos al margen de la ley, lo que exige no solo mayor presencia de fuerza pública y recursos para recuperar el control, sino también una política clara de sometimiento a la justicia de grupos armados organizados.

La prevención del reclutamiento se ha vuelto fundamental, especialmente considerando que los grupos criminales han desarrollado mecanismos innovadores para captar a niños y jóvenes. Estos aprovechan la precariedad económica, la deserción escolar y la falta de oportunidades para expandir sus filas. Por ello, se requiere una presencia social efectiva del Estado que cierre estas brechas antes de que sean ocupadas por economías ilegales.

El sistema de salud colombiano: al borde del colapso

La situación del sistema de salud es insostenible. En el Valle del Cauca, el 80% de la población está afiliada a una EPS intervenida por el Estado, lo que significa que el control recae en el Gobierno Nacional a través de la Superintendencia de Salud. El sistema enfrenta graves problemas de financiación, arrastra deudas pasadas y no ha recibido ajustes suficientes en la Unidad de Pago por Captación (UPC) en los últimos años, mientras los costos de atención continúan aumentando.

Esta situación ha generado consecuencias graves: las deudas con las Instituciones Prestadoras de Servicios (IPS) son cada día más insostenibles, muchas han tenido que cerrar servicios o negar atención a pacientes de EPS intervenidas debido a deudas acumuladas. Las largas filas de pacientes esperando medicamentos se han vuelto habituales, y el gasto de bolsillo en Colombia aumentó del 15,8% en 2019 al 17,2% en 2024.

Además, en 2025 las Peticiones, Quejas, Reclamos y Sugerencias (PQRS) en salud superaron los dos millones, lo que representa un aumento cercano al 100% entre 2022 y 2025. El sistema requiere reformas claras enfocadas en la calidad y el acceso a la salud, no en ideologías políticas.

Educación: cobertura insuficiente y calidad deficiente

La educación en Colombia presenta graves deficiencias. En 2024, la cobertura neta de educación en el Valle del Cauca fue de apenas 75,8%, 13 puntos por debajo del promedio nacional y muy lejos de departamentos como Antioquia o el distrito de Bogotá, que rondan el 90%. A esto se suman los resultados de las Pruebas Saber, que evidencian problemas significativos en la calidad educativa.

En el contexto de violencia del suroccidente colombiano, estas cifras se convierten en terreno fértil para los grupos al margen de la ley. Los jóvenes que desertan del colegio a edades tempranas quedan expuestos a economías ilegales que ofrecen ingresos rápidos, precisamente en aquellos territorios donde el Estado no ha logrado garantizar trayectorias educativas completas.

Informalidad laboral: desconexión entre educación y mercado

La informalidad laboral en Colombia alcanzó alrededor del 56% en 2024, según datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). En regiones como el Valle del Cauca, esta cifra es incluso mayor para jóvenes y personas con baja calificación. Este panorama evidencia una desconexión persistente entre el sistema educativo y el mercado laboral.

La urgencia de fortalecer programas de educación dual, mejorar la pertinencia de la educación técnica, tecnológica y universitaria, y articular de manera más decidida al sector productivo en la formación de talento se ha vuelto imperativa. Sin estas transformaciones, Colombia seguirá formando jóvenes para un mercado que no existe o empujándolos, por falta de opciones, hacia la informalidad o economías ilegales.

Un enfoque integral para el desarrollo

Seguridad, salud, educación y empleo no son agendas aisladas, sino piezas de un mismo rompecabezas que deben abordarse de manera integral. Cualquier esfuerzo en infraestructura o crecimiento económico quedará incompleto si no se trabaja de manera contundente en estas otras prioridades fundamentales.

Además de exigir los grandes proyectos de infraestructura regionales, es crucial reconocer que la seguridad, la salud, la educación y el empleo son habilitadores fundamentales que requiere la región para alcanzar un desarrollo sostenible y equitativo. Estas áreas representan los cimientos sobre los cuales debe construirse el futuro de Colombia, y su descuido compromete las posibilidades de progreso para las próximas generaciones.