Con una misa de desagravio, los miembros de la iglesia católica buscaron reparar espiritual y simbólicamente la ofensa, profanación, vandalismo y sacrilegio ocurridos en la iglesia La Ermita el miércoles 6 de mayo. El hecho, cometido por un hombre que decía ser el diablo y que destruyó siete imágenes, fue rechazado enérgicamente por la ciudadanía.
Misa de reconciliación en La Ermita
La eucaristía se realizó este sábado 9 de mayo y contó con la asistencia masiva de la comunidad, autoridades eclesiásticas, personal de la Alcaldía de Cali y la Gobernación del Valle. Durante el acto religioso se habló de perdón y reconciliación, se mencionó lo sucedido y se hizo un llamado para que la fe limpie y convierta los corazones.
Llamado a la paz y la unidad
El padre Javier Alvarado, encargado de La Ermita, comentó que la misa de reconciliación buscaba sanar el evento ocurrido. “Con la fuerza de Dios, con la fuerza de la pascua nos levantamos y seguimos adelante para promover la paz, el perdón, la comunión y la sana convivencia entre ciudadanos. La Ermita sigue siendo el espacio para todos, abierto, en el que queremos que la gente esté aquí y se sienta bien”, señaló. También hizo un llamado a los ciudadanos: “Protejamos La Ermita y protejamos Cali para que todos podamos vivir con esa alegría y cordialidad que nos caracteriza”.
El padre Yerson Marmolejo, de la parroquia Santísima Trinidad, invitó a todo el pueblo caleño a orar para “entender que Dios también transforma los corazones heridos de nuestra vida interior”.
Testimonios de la comunidad
María Soledad Aguirre, quien participó en el homenaje, insistió en la necesidad de estar unidos para sacar la iglesia adelante. “Nuestra hermosa Ermita, icono fuera de Colombia y especialmente para Cali, merece seguir adelante. Dolió muchísimo el daño que le hicieron, pero aquí estamos, llenándonos de amor y misericordia. Todos unidos podemos sacar adelante la iglesia”, recalcó.
A pesar de lo sucedido, la iglesia brilló con luz propia durante la misa. Los feligreses comprobaron una vez más que La Ermita sigue siendo el símbolo arquitectónico más icónico de Cali.



