El reconocimiento del campesinado colombiano como sujeto de especial protección constitucional, consolidado mediante el Acto Legislativo 01 de 2023, representa un punto de inflexión histórico que va más allá de la semántica jurídica para proponer una nueva arquitectura de derechos en el país. El informe "Campesinado y derechos: Del reconocimiento a su garantía efectiva", elaborado por la Corporación Viva la Ciudadanía con el apoyo del Ministerio de la Igualdad, se presenta como una guía esencial para entender que este avance normativo es solo el cimiento de una deuda social acumulada.
Brechas estructurales persistentes
A través de sus diez capítulos, el documento revela la persistencia de brechas estructurales donde, a pesar de que el campo provee la mayor parte de los alimentos que consume la nación, sus habitantes enfrentan índices de inseguridad alimentaria y pobreza sustancialmente superiores a los de las zonas urbanas. Esta paradoja subraya la necesidad de transitar hacia modelos de ordenamiento territorial que validen las figuras de los Territorios Campesinos Agroalimentarios y las Zonas de Reserva Campesina como herramientas de vida y soberanía.
Enfoque interseccional necesario
La garantía real de estos derechos requiere una mirada interseccional que atienda las vulnerabilidades específicas de las mujeres rurales y la juventud campesina, quienes a menudo se ven forzados al desarraigo ante la falta de horizontes claros. El informe concluye con un llamado firme a evitar que el reconocimiento legal se diluya en la inercia administrativa; que el camino incluya encarar de frente la concentración extrema de la propiedad —donde el uno por ciento de los propietarios aún controla la mitad del suelo productivo— y asegurar el acceso concreto a derechos sociales, económicos y ambientales.
En última instancia, la dignificación del campesinado no es solo un acto de justicia para quienes labran la tierra, sino la única vía posible para que Colombia alcance una paz estable y una seguridad alimentaria auténtica. La tarea pendiente consiste en transformar el canto constitucional en un hecho cotidiano que devuelva al campo su papel como el corazón vibrante y respetado de nuestra identidad nacional.
Equipo investigador y respaldo institucional
Se resalta la labor intelectual y el compromiso social del equipo liderado por Javier Lautaro Medina y Adriana Fuentes, junto a un equipo de doce investigadores cuyo rigor académico permite hoy contar con este mapa de la dignidad rural. Bajo el sello de la Corporación Viva la Ciudadanía (con el respaldo del Ministerio de la Igualdad), han logrado traducir las vivencias del surco en un documento técnico que trasciende la academia y se convierte en una herramienta de lucha popular. El papel no calma el hambre de Feliciano, pero traza el surco de lo posible en un país que aún le debe la cosecha a su propia gente. Este informe es la semilla de una dignidad que ya no aguanta más sequía institucional.



