Roy Barreras propone a Gustavo Petro como vicepresidente en eventual candidatura presidencial
Roy Barreras propone a Petro como vicepresidente en eventual candidatura

Una propuesta que sacude el tablero político colombiano

No fue una frase al azar ni una ocurrencia improvisada. Durante la entrevista Kien es Kien con Adriana Bernal, el senador Roy Barreras lanzó una propuesta con nombre propio: si llega a ser candidato presidencial, le gustaría que el actual mandatario Gustavo Petro fuera su vicepresidente. La afirmación, dicha con aparente naturalidad, abrió inmediatamente un intenso debate jurídico sobre los límites de la Constitución, pero sobre todo dejó al descubierto un mensaje político de profundas implicaciones.

Un momento crucial para el petrismo

La propuesta de Barreras no aparece en el vacío, y menos en un momento en que Gustavo Petro ya tiene un candidato dentro del Pacto Histórico: Iván Cepeda. La declaración del senador ocurre precisamente cuando el petrismo empieza a ordenar su sucesión presidencial. Cepeda encarna la continuidad ideológica, la línea más fiel al núcleo del proyecto político petrista.

En ese escenario, proponer a Petro como vicepresidente no es solo una fórmula alternativa: es una manera de reabrir una discusión que parecía encaminada hacia una sucesión natural. Y al mismo tiempo, representa algo más profundo. Roy Barreras no fue un actor marginal del triunfo electoral de 2022. Fue el arquitecto de la coalición que ayudó a construir la victoria, el dirigente que entendió que Petro no ganaba solo con su base y que era necesario abrir puertas, tender puentes y hablar con otros sectores políticos.

El mensaje detrás de la propuesta

Al plantear esta fórmula hoy, sin hacerlo explícito del todo, Roy Barreras parece enviar un mensaje claro: este proyecto no llegó solo al poder. Proponer a Petro como vicepresidente funciona como recordatorio de que la Presidencia se ganó con coalición, no con "pureza" ideológica, y de que esa coalición tuvo operadores, interlocutores y estrategas con nombre propio.

La pregunta que surge inmediatamente es qué busca realmente Roy con este mensaje. En primer lugar, es un gesto directo hacia Petro. No necesariamente para que acepte, sino para recordarle que hubo un momento en que su liderazgo necesitó a alguien capaz de negociar y de abrir puertas con otros sectores. Roy se presenta, otra vez, como ese actor clave.

Disputando el relato de la sucesión

En segundo lugar, es una manera de disputar el relato de la sucesión. Al poner a Petro en el centro de su fórmula, Roy corre el eje del debate: ya no se trata únicamente de quién "hereda" el petrismo, sino de quién tiene la legitimidad para reconstruir mayorías y ganar una elección nacional. En tercer lugar, es una jugada para reafirmar su estatura política. No es una invitación subordinada ni un gesto de obediencia. Es un mensaje de igual a igual.

Roy no se ofrece como heredero; se proyecta como el líder capaz de integrar al líder, de contenerlo y, al mismo tiempo, gobernar con él al lado. Aquí aparece un actor incómodo: Iván Cepeda. Cepeda representa la coherencia ideológica y la fidelidad al núcleo duro del Pacto Histórico. Roy representa otra lógica: la política como el arte de sumar, negociar y ampliar.

El debate constitucional

Al lanzar esta propuesta en Kien es Kien, Roy no confronta a Cepeda de frente, pero sí le resta centralidad. El debate deja de ser "quién continúa el proyecto" y pasa a ser "cómo se ganó el poder" y "cómo se puede volver a ganar". Más allá del mensaje político, la idea abre un debate constitucional real.

La Carta Política prohíbe la reelección presidencial, pero no menciona expresamente la Vicepresidencia. Sin embargo, ese cargo no es menor: es el reemplazo directo del Presidente en caso de falta temporal o absoluta. Permitir que un expresidente quede a un paso constitucional de volver a ejercer el poder tensiona el espíritu de la alternancia, incluso si el texto no lo prohíbe de manera literal.

Una factura simbólica

Es probable que Roy sepa que esta fórmula no se dará en la práctica. Pero en política el objetivo no siempre es que una idea se concrete: a veces es marcar territorio. Y esta propuesta lo hace con precisión. Recuerda quién armó la coalición, incomoda una sucesión ya insinuada y vuelve a poner a Roy en el centro del tablero político.

No es una invitación ingenua. Es una factura simbólica que busca reposicionar al senador en el debate sucesorio. La pregunta final es inevitable: si Petro ya tiene candidato, ¿por qué Roy propone un camino distinto que lo incluye a él mismo y al presidente saliente?

Tal vez porque, más que ofrecer una vicepresidencia, Roy está recordando algo esencial en política: las presidencias no se ganan solas, y quienes ayudaron a abrir las puertas también reclaman un lugar en la historia… y en el poder. Esta movida estratégica redefine completamente la conversación sobre el futuro del Pacto Histórico y las elecciones de 2026.