Cuando se habla de veedurías ciudadanas, la imagen que suele venir a la mente es la de informes técnicos, cifras de contratación, denuncias ante entes de control y pleitos jurídicos. Todos por Medellín cumple con todas estas funciones desde su creación en 2020, cuando nació en medio de una crisis política detonada por la intervención en EPM, pero además de reunir a líderes sociales, empresariales y académicos, ha encontrado un propósito para fortalecer el control social.
Pedagogía como herramienta de control social
La veeduría ha implementado talleres y sesiones educativas en diversas comunas de Medellín, como la comuna 6, donde se realizó la Sesión de Enjambre, una apuesta de la veeduría para acercar a la ciudadanía al conocimiento de los mecanismos de participación y vigilancia de los recursos públicos. Según sus voceros, el objetivo es que los ciudadanos no solo denuncien irregularidades, sino que entiendan cómo funcionan los procesos de contratación y cómo pueden incidir en ellos.
Un modelo que trasciende lo técnico
La iniciativa ha sido bien recibida por líderes comunales y organizaciones de base, quienes destacan que la veeduría no se limita a la producción de informes, sino que promueve un diálogo constante con la comunidad. "No queremos ser solo un ente fiscalizador, sino un puente entre la institucionalidad y la gente", afirmó un representante de Todos por Medellín.
La veeduría también ha participado en la revisión de contratos de alto impacto y ha presentado denuncias formales ante la Personería y la Contraloría, pero insiste en que la clave está en la formación ciudadana. "La pedagogía es el primer paso para que la gente exija sus derechos", agregó.
Contexto de origen y proyección
Fundada en 2020, en un contexto de crisis política por la intervención de EPM, Todos por Medellín agrupa a profesionales de distintos sectores. Desde entonces, ha monitoreado más de 200 procesos contractuales y ha capacitado a más de 1.500 ciudadanos en temas de control social, según cifras de la organización.
La veeduría planea expandir sus talleres a otras comunas y corregimientos de Medellín, con énfasis en zonas históricamente marginadas. "Queremos que la veeduría sea una herramienta de empoderamiento real", concluyeron.



