Tasa Taylor Swift en Rhode Island: temor fiscal por impuesto a segundas residencias
Tasa Taylor Swift: temor fiscal en Rhode Island

La entrada en vigor de un nuevo impuesto anual a las segundas residencias en el estado de Rhode Island (EE.UU.) ha encendido las alarmas entre los propietarios de viviendas vacacionales. Aunque el tributo ha sido apodado popularmente como la 'Tasa Taylor Swift' debido a la imponente mansión que posee la cantante en la zona, la preocupación real no proviene únicamente de las grandes fortunas, sino de familias acomodadas que temen verse obligadas a vender sus propiedades.

Detalles del impuesto

La medida establece un cobro anual de US$5 por cada 1.000 dólares en los que esté tasada una segunda residencia por encima del millón de dólares. Diseñado por los legisladores estatales para recaudar fondos destinados a la vivienda asequible, el impuesto impacta directamente a los propietarios de enclaves costeros exclusivos como Newport, Little Compton o Watch Hill.

Para Taylor Swift, cuya mansión de Watch Hill de más de 1.100 metros cuadrados (conocida como Holiday House) está valorada actualmente en unos US$28 millones, la nueva normativa supondrá un desembolso adicional cercano a los US$136.000 anuales. La artista, que inmortalizó la historia de esta propiedad en su canción de 2020 'The Last Great American Dynasty' y ha utilizado la finca para celebrar sonadas fiestas con diversas celebridades, no se ha pronunciado públicamente sobre el gravamen, y su representante declinó hacer comentarios al respecto.

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Impacto en las familias tradicionales

La mayor inquietud se concentra en aquellos que poseen residencias vacacionales más modestas que han permanecido en sus familias durante generaciones. Aunque muchas de estas construcciones son cabañas antiguas, el elevado valor del suelo costero sobre el que se asientan ha disparado sus valoraciones catastrales. Tras la reciente notificación enviada a más de 8.000 propietarios potencialmente afectados, algunos estiman que sus facturas de impuestos sobre la propiedad aumentarán 50% o más.

Este escenario en Rhode Island no es un hecho aislado, lo que aumenta el nerviosismo entre los sectores de alto poder adquisitivo en todo el país. Diversas administraciones de corte demócrata están adoptando políticas fiscales dirigidas a las rentas más altas como respuesta al coste de la vida y la desigualdad.

Contexto nacional de impuestos a los ricos

Recientemente se aprobó un impuesto a los millonarios en el mismo estado, sumándose a medidas similares en Massachusetts y Maine, mientras que en California se someterá a votación un importante impuesto sobre el patrimonio neto a finales de año. Asimismo, en la ciudad de Nueva York acaba de entrar en vigor otra tasa sobre las segundas residencias que fue impulsada tras la polémica compra de un ático de 238 millones de dólares por parte del fundador de un conocido fondo de cobertura. Esta acumulación de gravámenes está generando una sensación de asedio entre los inversores y propietarios de alto nivel, quienes sienten que sus activos están bajo constante escrutinio fiscal.

Resistencia legal y reacciones del mercado

Ante este panorama, la resistencia no se ha hecho esperar. Los afectados ya se están organizando y una conocida firma de abogados con sede en Providence prepara una demanda colectiva para impugnar la constitucionalidad de la tasa a principios de este mes. Por otro lado, aunque el mercado inmobiliario de lujo en la región ha mostrado cierta resiliencia debido a la escasez de oferta, algunos intermediarios del sector comienzan a notar los primeros síntomas de desconfianza. Un agente inmobiliario de la zona reveló que un inversor de Texas que buscaba una propiedad de entre 10 y 20 millones de dólares decidió suspender por completo su búsqueda tras la aprobación de la ley.

A pesar de los argumentos de los defensores de la medida —quienes sostienen que el impuesto es equitativo y necesario para paliar la crisis de vivienda en un estado donde el precio medio de las casas unifamiliares casi se ha duplicado desde 2019—, el ambiente entre los veraneantes habituales es de decepción y cautela. Mientras las autoridades minimizan las quejas argumentando que quien puede mantener una segunda residencia tiene solvencia suficiente para afrontar el pago, el temor a que el sueño de la casa de verano familiar se desvanezca sigue creciendo en las costas de Rhode Island.

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