Exrelator de la CIDH advierte que declaraciones presidenciales sobre fraude electoral pueden generar violencia
Exrelator CIDH: Declaraciones presidenciales sobre fraude pueden generar violencia

Exrelator de la CIDH advierte sobre riesgos de declaraciones presidenciales sobre fraude electoral

Este lunes se reanudó la audiencia de una demanda que solicita al presidente Gustavo Petro abstenerse de emitir comentarios sobre un supuesto fraude electoral sin contar con pruebas contundentes. El proceso judicial, que se desarrolla ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, contó con la intervención del experto internacional Ignacio Álvarez Martínez.

Demanda busca limitar declaraciones presidenciales sin fundamento

El abogado Ramiro Bejarano interpuso en octubre del año pasado una acción popular para que el mandatario colombiano aclare o rectifique sus mensajes públicos sobre las presuntas falencias del sistema electoral. La demanda busca, en última instancia, que el presidente se abstenga de seguir difundiendo narrativas sobre fraude electoral sin presentar evidencia verificable que respalde dichas afirmaciones.

Durante la diligencia realizada ante el magistrado Luis Manuel Lasso, el experto Ignacio Álvarez -quien trabajó durante diez años en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos como relator especial para la libertad de expresión- ofreció un análisis técnico sobre las responsabilidades de los altos funcionarios públicos.

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Altos estándares para declaraciones de autoridades

"Las autoridades públicas de alto rango, debido a los posibles efectos de sus expresiones en distintos sectores de la población, tienen responsabilidades específicas", aseveró Álvarez durante su intervención. El experto enfatizó que, si bien existe el deber de pronunciarse en determinados casos sobre temas de interés público, también existen límites claros que deben respetarse.

El exrelator de la CIDH mencionó específicamente que la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión ha señalado que los funcionarios de alto nivel "no deben hacer declaraciones que promuevan la intolerancia, la discriminación o la desinformación". Esta advertencia cobra especial relevancia en contextos electorales, donde la confianza ciudadana en los procesos democráticos resulta fundamental.

Precedentes internacionales y riesgos concretos

Álvarez citó el párrafo 139 de la sentencia emitida el 28 de enero de 2009 por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Ríos y otros vs. Venezuela. En dicho fallo, que analizó declaraciones del expresidente Hugo Chávez, se advirtió que las expresiones de altos funcionarios pueden interpretarse como una incitación, directa o indirecta, a la violencia contra medios de comunicación y periodistas.

"En una sociedad democrática no sólo es legítimo, sino que en ocasiones constituye un deber, que las autoridades estatales se pronuncien sobre cuestiones de interés público", leyó el experto durante la audiencia. "Sin embargo, al hacerlo están sometidos a ciertas limitaciones en cuanto deben constatar en forma razonable, aunque no necesariamente exhaustiva, los hechos en los que fundamentan sus opiniones".

Consecuencias graves para la democracia

Durante el interrogatorio del abogado Ramiro Bejarano, el experto Álvarez profundizó sobre las implicaciones específicas de que un presidente en ejercicio opine acerca de un supuesto fraude electoral sin pruebas.

"Que un Presidente en ejercicio anuncie de antemano que habrá fraude en unas elecciones mina la confianza del electorado en el proceso mismo", explicó Álvarez. "Son declaraciones delicadas que incluso podrían generar violencia. Ejemplos recientes se pueden ver en lo ocurrido en Estados Unidos o Brasil. En nuestra región también hay casos específicos en los que afirmaciones de esa naturaleza pueden derivar en episodios de violencia inmediata".

Amplificación a través de redes sociales

El magistrado Lasso solicitó al experto ampliar la idea sobre cómo estas situaciones no solo se presentan a través de medios tradicionales como consejos de ministros televisados, sino también mediante redes sociales, que tienen un impacto más inmediato y masivo en el público.

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"Expresiones basadas en hechos manipulados, difundidas a través de redes sociales, pueden tener consecuencias inmediatas y gravísimas, dependiendo del caso", indicó Álvarez. "Las redes permiten llegar a millones de personas en segundos, sin los mecanismos de verificación que suelen aplicar los medios de comunicación tradicionales. Además, los altos funcionarios cuentan con una alta credibilidad que puede ser mal utilizada".

Equilibrio entre libertad de expresión y responsabilidad pública

El experto internacional explicó que la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha establecido que las opiniones de los funcionarios públicos deben estar basadas en hechos razonablemente constatados. Para los altos funcionarios, el estándar aplicable es el mismo tanto para la opinión como para la información que difunden.

"En ese equilibrio se busca garantizar la libertad de expresión y, al mismo tiempo, matizarla con los deberes que surgen de la condición de alto funcionario público", señaló Álvarez. "Por eso se aplican estas obligaciones generales: existe el derecho a expresarse, pero también unos condicionamientos que el funcionario debe observar al referirse a estos asuntos de interés público".

El exrelator de la CIDH concluyó que se cruza el límite de haber desinformado cuando "difunde información falsa en un contexto electoral tiene unas consecuencias negativas para la democracia y otros derechos humanos". La audiencia continúa su curso mientras el Tribunal Administrativo de Cundinamarca evalúa los argumentos presentados por ambas partes en este caso que pone en discusión los límites de la libertad de expresión presidencial.