El Gobierno nacional ha confirmado que Colombia ya experimenta las primeras señales de un escenario climático extremo, caracterizado por temperaturas históricas, una disminución sostenida de las precipitaciones y un incremento acelerado de incendios forestales. Las autoridades advierten que este fenómeno podría ser fuerte o incluso muy fuerte, lo que pone en grave riesgo a varias capitales del país que ya presentan problemas estructurales de abastecimiento de agua, altas temperaturas y vulnerabilidad frente a incendios.
¿Qué está ocurriendo con el clima en Colombia?
De acuerdo con el Ideam y los centros internacionales de predicción climática, durante el mes de mayo se han registrado anomalías positivas de temperatura en diversas regiones del país, mientras que las lluvias han disminuido de manera constante desde marzo. Las alertas por incendios forestales han aumentado drásticamente: pasaron de siete a 90 reportes a nivel nacional entre el 1 y el 14 de mayo.
En la región Caribe, la situación es aún más preocupante. Valledupar alcanzó los 38,4 grados centígrados, con una anomalía de +4,2 grados frente al promedio histórico. San Andrés también rompió récords al llegar a 33,7 grados centígrados.
¿Cuáles serían las ciudades más afectadas por el fenómeno de El Niño?
Las autoridades y Asocapitales han advertido que algunas capitales enfrentan mayores riesgos debido a sus condiciones actuales de abastecimiento de agua y vulnerabilidad climática. Entre las ciudades que generan mayor preocupación se encuentran Barranquilla, Cúcuta, Santa Marta, Valledupar y Riohacha, debido a la presión hídrica estructural que ya padecen. Según el informe, una temporada seca prolongada podría llevar a restricciones en los sistemas de acueducto y obligar a implementar medidas de emergencia.
¿Qué ciudades podrían enfrentar más incendios?
Otro punto crítico está relacionado con los incendios de cobertura vegetal en zonas cercanas a áreas urbanas. Bogotá, Manizales, Ibagué, Pasto y Cali aparecen entre las ciudades más vulnerables debido a la presencia de vegetación seca y condiciones propicias para emergencias forestales. Las autoridades han advertido que las altas temperaturas y la ausencia de lluvias podrían convertir estos sectores en focos de incendios durante los próximos meses.



