Colombia protege su riqueza floral con programas de conservación y alianzas estratégicas
Conservación de flora en Colombia con programas y alianzas

Colombia protege su riqueza floral con programas de conservación y alianzas estratégicas

Colombia florece en capas: cada metro sobre el nivel del mar es un coloquio de hojas, flores y semillas que narran la historia de una riqueza natural única en el planeta. Según datos del Sistema de Información sobre Biodiversidad de Colombia (SiB), el país ocupa el primer lugar mundial en diversidad de orquídeas, el segundo en palmas y el tercero en plantas en general. Se registran más de 38 mil especies de plantas, con 5 mil 300 endémicas y mil 100 exóticas, aunque existe un subregistro significativo debido al potencial inexplorado de muchas zonas.

Guardianes de la flora en las regiones

Con una diversidad tan extensa, el cuidado de la flora nacional requiere la articulación de múltiples actores, incluyendo autoridades, universidades, comunidades, campesinos y la empresa privada. Isagen, por ejemplo, lleva más de 30 años no solo entregando energía, sino también implementando acciones en beneficio de la biodiversidad. Los buenos resultados en protección floral se deben al conocimiento de su equipo ambiental y a las alianzas construidas en cada territorio.

Coberturas vegetales: La generadora gestiona el 100% de sus coberturas vegetales propias, equivalentes a más de 166 km², una extensión similar a la ciudad de Bucaramanga. Además, interviene en áreas estratégicas para actividades de restauración, revisadas y aprobadas por autoridades ambientales. En sus predios, se identifican especies de flora en estado de amenaza o endemismo, según la lista roja de la UICN y la Resolución 0126 de 2024. Para 2025, el registro incluyó 63 especies endémicas, 23 en categoría Vulnerable (VU) y 12 En Peligro (EN), totalizando 98 especies.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

Isagen apoya siete áreas protegidas en el país, que albergan gran riqueza de flora: Distrito Regional de Manejo Integrado – DRMI- Las Camelias, Reserva Forestal Protectora de Orden Regional – RFPR- Punchiná y RFPR- San Lorenzo en Antioquia; Parque Nacional Natural Selva de Florencia en Caldas; Parque Nacional Natural Las Hermosas, Gloria Valencia de Castaño en Tolima; DRMI- Luriza en Atlántico; y Parque Nacional Natural Serranía de los Yariguíes en Santander.

Semillas nativas forestales

Dentro del Programa de Educación Ambiental (PREDA) y con apoyo del programa de guardabosques, que vincula a vecinos de las centrales de generación, se realizan procesos de reforestación y compensación con semillas forestales nativas. Estas especies cumplen funciones clave: apoyan afloramientos hídricos, facilitan el desarrollo de fauna y flora complementaria, son aliadas de cultivos y ganadería, y permiten la elaboración de cercos, muebles y leña para estufas ecoeficientes.

Julián Aristizábal, técnico forestal del equipo de guardabosques de la Central Miel I en Caldas, destaca su importancia para la salud del suelo: "El aporte de las especies nativas a la recuperación del suelo es muy amplio, por ejemplo, la fijación de nitrógeno que mejora la fertilidad, y el mejoramiento de la estructura del suelo mediante las raíces de las plantas que lo mantienen en su lugar y evitan la pérdida de nutrientes."

El uso de estas semillas no es casual; responde a requisitos de temperatura, lluvia, suelo, funcionalidad e interacción con otra flora y fauna. La clave está en emplear semillas adecuadas para respetar las necesidades naturales del ecosistema y de las comunidades. El programa también incluye especies amenazadas como la "ceiba barrigona" y el tagüí en Santander, el chupo (Gustavia romeroi) en Caldas y el abarco en Antioquia. En su componente pedagógico, involucra a estudiantes de instituciones educativas aledañas para continuar con la conservación en sus territorios.

Alianzas para la conservación

Cuando se trata de procesos de conservación especializada e investigativos, la suma de experiencias y saberes trae los mejores resultados. Desde hace más de diez años, Isagen y la Universidad de Caldas desarrollan acciones para conservar la especie Gustavia romeroi, árbol endémico de los bosques húmedos del oriente de Caldas, en riesgo de extinción. Esta especie solo crece en una franja restringida del Magdalena Medio y es vital por sus asociaciones con fauna dispersora y microorganismos del suelo.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar

El convenio se enfoca en restauración ecológica, monitoreo de flora y fauna, reproducción en viveros y educación ambiental, ejecutándose en parcelas permanentes dentro del área de influencia de la Central Hidroeléctrica Miel I y el trasvase Manso. En 2025, Isagen, junto a la Universidad de Antioquia, la Fundación Conservación de la Selva Colombiana y la Universidad de Caldas, registró el descubrimiento de dos nuevas especies de flora del género endémico colombiano Allomaieta (Melastomataceae: Cyphostyleae): melidae y peltata, resultado del monitoreo en el trasvase Manso.

  • Allomaieta melidae se conoce solo en la cordillera Central de los Andes colombianos, a 1.400 m.s.n.m. aproximadamente. La única población registrada crece en un área no protegida con pérdida continua de cobertura forestal por actividades ganaderas, llevando a un área de protección (AOO) de 4 km². Catalogada provisionalmente como En Peligro Crítico (CR) según la UICN.
  • Allomaieta peltata también se encuentra en la cordillera Central, entre 1.350 y 1.700 m.s.n.m., en dos locaciones: un área no protegida y otra dentro del Parque Nacional Natural Selva de Florencia, con un AOO de 12 km². Catalogada provisionalmente como En Peligro (EN) debido a su distribución y amenazas.

Estas exploraciones botánicas confirman que los valles interandinos de Caldas son clave para el descubrimiento de endemismos, aunque altamente vulnerables por la degradación del hábitat, resaltando la importancia de las acciones de conservación. Isagen continúa implementando estrategias que benefician la flora colombiana, reconociendo que un país que no conoce y protege su riqueza natural no puede florecer hacia un futuro sostenible ni generar transformación social y ambiental.