Reflexiones eclesiales para una Colombia en búsqueda de paz
En el marco de la Semana Santa 2026, la Conferencia Episcopal de Colombia convocó a siete destacados representantes de la Iglesia católica para analizar la realidad nacional desde las últimas palabras de Cristo en la cruz. Este ejercicio espiritual tradicional adquiere especial relevancia en un contexto marcado por conflictos persistentes y desafíos sociales profundos.
Las siete palabras como espejo de la realidad colombiana
Los arzobispos y obispos participantes proceden de diversas regiones del país, incluyendo Santa Fe de Antioquia, Bucaramanga, Florencia, Guapi, Santa Marta, Duitama-Sogamoso y Pereira. Sus reflexiones, estructuradas alrededor de cada una de las siete palabras pronunciadas por Jesús durante su crucifixión, constituyen un diagnóstico espiritual de la nación.
Monseñor Hugo Alberto Torres Marín, arzobispo de Santa Fe de Antioquia, enfatizó en el perdón como camino cristiano para desarmar el lenguaje y construir relaciones sociales sanas. "En nuestras sociedades se ha vuelto casi costumbre el uso de la palabra para calumniar, insultar y confrontar groseramente al diferente", señaló, haciendo eco del llamado del Papa León XIV a medir las palabras y cultivar la amabilidad.
El grito de las regiones marginadas
Monseñor Alfonso García López, vicario apostólico de Guapi, articuló el clamor de las zonas periféricas del país, particularmente del Pacífico colombiano. "Hoy la injusticia se ondea sin piedad por los caminos de nuestra existencia", afirmó, describiendo comunidades abandonadas a la precariedad de servicios de salud, empleo digno y amenazadas por la violencia armada.
Su reflexión conecta el abandono experimentado por Jesús en la cruz con el abandono estructural que sufren numerosas comunidades colombianas, especialmente aquellas afectadas por la explotación ambiental y el conflicto armado.
La sed de justicia en una sociedad herida
Monseñor José Mario Bacci Trespalacios, obispo de Santa Marta, abordó las diversas formas de sed que experimenta la sociedad: sed de poder, reconocimiento y placer que, cuando no se ordenan, generan injusticia y corrupción. "Colombia vive una sed profunda de ética, transparencia y justicia", declaró, advirtiendo sobre el peligro de la resignación cuando el mal se vuelve cotidiano.
Su análisis subraya la necesidad de transformar el deseo de justicia en compromiso concreto, especialmente en el ámbito de la vida pública donde la integridad se vuelve fundamental.
Construcción de paz desde la esperanza cristiana
Monseñor Nelson Jair Cardona Ramírez, obispo de Pereira, confrontó el clima de incertidumbre y miedo que caracteriza a la sociedad contemporánea. "Nuestra tierra avanza continuamente en medio de sueños truncados de paz y pactos rotos", observó, reconociendo los más de cien conflictos armados activos en el mundo, incluyendo el colombiano.
Sin embargo, destacó que los creyentes están llamados a ser "esperantes por definición", comprometiéndose en proyectos que generen futuro y irradien confianza. "Cuando la esperanza es superior al miedo, el mundo se presenta como un campo abierto de posibilidades", afirmó, rechazando el fatalismo que claudica ante las dificultades.
Un llamado unificado a la reconciliación
Las reflexiones convergen en varios puntos cruciales para el momento nacional:
- La necesidad de desarmar el lenguaje en el debate público y las redes sociales
- La urgencia de escuchar el clamor de las regiones marginadas y las poblaciones vulnerables
- El imperativo ético de combatir la corrupción y construir instituciones transparentes
- La importancia de custodiar el corazón para mantener relaciones sociales sanas
- El compromiso activo con la justicia social como expresión concreta de la fe
Monseñor Edgar Aristizábal Quintero, obispo de Duitama-Sogamoso, resumió este llamado al señalar que "la paz no es una promesa vacía sino un compromiso vivo y real con Cristo", invitando a una acción tangible desde la justicia social.
Las reflexiones de Semana Santa 2026 constituyen así un mapa espiritual para navegar los desafíos nacionales, recordando que, como señaló monseñor Omar de Jesús Mejía Giraldo, arzobispo de Florencia, "es tiempo de reconstruir el tejido social entre todos los hermanos de esta querida nación".



