El domingo 3 de mayo de 2026, bajo un sol intenso en el sur de Bogotá, más de 60 voluntarios se reunieron en el barrio Potosí, en el límite entre Ciudad Bolívar y Soacha, para llevar a cabo una jornada de alimentación de perros y gatos en situación de calle. El punto de encuentro fue el hogar de paso Salvando Huellas, desde donde partieron los grupos con un objetivo claro: brindar alimento a animales que sobreviven en uno de los sectores más vulnerables de la ciudad.
No hubo grandes patrocinadores ni figuras públicas, solo costales de concentrado, bolsas de alimento y decenas de voluntarios, entre adultos, jóvenes y niños, que decidieron madrugar en su día de descanso para ayudar a animales que, para muchos, han pasado desapercibidos.
La iniciativa fue liderada por el colectivo ciudadano Borrachos al Rescate, que nació hace más de seis años cuando un grupo de amigos decidió dedicar su tiempo libre a causas significativas. Desde entonces, organizan recorridos y jornadas de apoyo para perros y gatos en las zonas más vulnerables de Bogotá. También participaron integrantes de las Brigadas Médicas del Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (IDPYBA), quienes atendieron a los animales que requerían ayuda urgente.
Así transcurrió la jornada de voluntariado
La mañana comenzó con la organización de la comida. Algunos voluntarios abrieron costales de concentrado, otros mezclaron el alimento con salchichón para hacerlo más apetecible, y varios llenaron pequeñas bolsas para facilitar el recorrido. El olor a concentrado se impregnó en manos y ropa, pero a nadie le importó. Todos entendían que ser voluntario implica pequeñas incomodidades, y lo importante era que esas bolsas se convirtieran en el desayuno, y probablemente en la única comida del día, para muchos animales.
Para algunos era la primera vez en una jornada así, mientras que otros ya tenían experiencia. Había personas que llegaron solas, en pareja, con amigos o familias completas con niños. Poco antes de las diez de la mañana, los más de 60 voluntarios se dividieron en cuatro grupos para recorrer diferentes zonas de Potosí, cargando bolsas de comida y la esperanza de ayudar al mayor número de animales posible.
Encuentros con animales necesitados
No pasó mucho tiempo antes de encontrar al primer animal: un gato blanco con negro escondido entre estructuras destruidas de una vivienda abandonada. Al principio mostró desconfianza, pero poco a poco se acercó hasta comer. Más adelante, un perro geronte con lesiones en los ojos y una masa en el abdomen movió la cola lentamente al recibir caricias, a pesar de su evidente deterioro.
Luego aparecieron más perros: algunos dormían en la acera, otros rebuscaban en bolsas de basura. Muchos tenían la mirada cansada de quienes han sobrevivido solos por mucho tiempo. Uno de los momentos más difíciles fue encontrarse con varios perros gerontes y heridos. Un perrito color caramelo tardó varios minutos en levantarse debido a una cojera en una pata delantera. Una voluntaria se agachó a acariciarlo mientras comía.
También vieron gatos escondidos en tejados y lotes vacíos. Algunos observaban desde lejos antes de acercarse, vencidos por el hambre.
La realidad del sector
En una parte del recorrido llegaron a una zona de viviendas informales, conocidas como invasiones, donde no hay pavimento y las casas están construidas con tablas y tejas. Muchas familias viven en condiciones económicas difíciles, y el abandono animal es otro reflejo de la desigualdad. En ese sector encontraron más de seis perros reunidos, algunos cachorros y otros adultos visiblemente delgados, que se acercaron rápidamente al ver la comida.
Balance de la jornada
Al final, el balance fue duro pero esperanzador: más de dos toneladas de alimento entregadas, 32 animales atendidos médicamente y cuatro rescates realizados en articulación con el IDPYBA. Brian Ramírez, integrante de Borrachos al Rescate, hizo una invitación abierta a más personas: “Están cordialmente invitados a participar. Esta jornada también es en honor a una compañera que partió hace unos meses”.
Los voluntarios regresaron agotados, embarrados y oliendo a concentrado, pero sonriendo. Después de recorrer calles y conocer historias difíciles, todavía creen que ayudar, aunque sea un poco, vale la pena. Esa mañana quedó claro que ayudar a un animal no siempre significa encontrarle un hogar de inmediato; a veces consiste en detenerse, darle un plato de comida y recordarle que todavía hay alguien dispuesto a preocuparse por su vida.
Preguntas frecuentes sobre voluntariado con animales
¿Qué significa ser voluntario con animales?
Ser voluntario con animales implica donar parte de tu tiempo para ayudar a perros y gatos en situación de abandono o vulnerabilidad. No siempre se requiere rescatar animales directamente; también se puede apoyar en jornadas de alimentación, adopción, baño, limpieza de refugios, fotografía, redes sociales o transporte de donaciones.
¿Dónde puedo hacer voluntariado con animales?
Existen muchas fundaciones y colectivos en Bogotá y Cundinamarca. Algunos ejemplos:
- Borrachos al Rescate: Realizan jornadas de alimentación. Las convocatorias se publican en Instagram: @borrachos_alrescate.
- Fundación Dogpack: Buscan voluntarios para jornadas de alimentación, hogares de paso, adopciones, apoyo administrativo, alianzas, redes sociales y diseño gráfico. Es un voluntariado virtual.
- Fundación Huellas Positivas: Ubicada en Tocaima, Cundinamarca, organiza jornadas de baño, mantenimiento y socialización. Información en Instagram: @funhuellas.positivas.
- Fundación Colitas Felices: Realiza jornadas de baño y bienestar para perros rescatados, anunciadas en sus redes sociales.
¿Cómo puedo inscribirme para ser voluntario?
La mayoría de las fundaciones publican convocatorias en redes sociales o sitios web. Generalmente, se debe llenar un formulario o enviar un mensaje directo. Algunas organizaciones realizan inducciones básicas.
¿Cuánto duran los voluntariados?
Varía según la organización. Hay jornadas de un solo día (fines de semana) para quienes quieren ayudar ocasionalmente, y voluntariados de largo plazo en tareas administrativas, redes sociales, transporte o cuidado diario.
¿Ser voluntario es lo mismo que prestar servicio social?
No necesariamente. Algunas instituciones educativas permiten homologar horas de servicio social, pero no todos los espacios funcionan oficialmente. Se recomienda consultar directamente con la fundación.



