Los retos internacionales que enfrentará el próximo presidente de Colombia
Retos internacionales del próximo presidente de Colombia

Los temas que tendrá que enfrentar de inmediato el próximo presidente son conocidos, aunque no se hayan discutido en detalle durante la campaña electoral. El país los tiene claros: la seguridad, la recuperación del sistema de salud, la protección del sistema energético nacional ante el riesgo climático, y los problemas del déficit fiscal y de deuda pública. Estos son los asuntos que los medios de comunicación han priorizado. Centros de investigación, universidades y entidades empresariales han preparado documentos con recomendaciones de políticas públicas que estarán a disposición del nuevo gobierno.

Todos estos temas son de carácter doméstico, y es comprensible que así sea. En medio de un debate electoral, los asuntos internacionales suelen tener escasa relevancia. Sin embargo, aunque no se desee, los temas de política internacional reclamarán la atención del próximo gobierno por la fuerza de los hechos. Si bien la clase política colombiana se interesa poco por el mundo exterior, el mundo exterior sí se interesa por lo que sucede en Colombia.

Querámoslo o no, será necesario adoptar posiciones sobre cuestiones internacionales y diseñar una estrategia coherente para promover y defender los intereses nacionales. Un primer paso consiste en reconocer las limitaciones a nuestro margen de maniobra externa, implícitas en nuestro tamaño relativo, ubicación geográfica, trayectoria histórica y realidad geopolítica. Estas limitaciones son lo que el general Charles De Gaulle definía como “las cosas, tal como son”.

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Consideraciones elementales de seguridad, comercio, inversiones e interrelación entre sociedades civiles recomiendan asignar prioridad a recomponer la relación bilateral con Estados Unidos, haciendo caso omiso de preferencias ideológicas o simpatías personales. Un elemento central de la política exterior debe ser cultivar una relación cordial con EE.UU., un propósito de mediano y largo plazo que trasciende la orientación partidista. Una postura de antagonismo como la de Hugo Chávez no sería adecuada ni sostenible para Colombia.

Aceptar esa realidad no debería ser un obstáculo para estrechar relaciones con la Unión Europea, Canadá, el Reino Unido, las democracias occidentales y la OTAN. Tampoco impide reactivar y fortalecer la Alianza del Pacífico con México, Chile y Perú. A nivel hemisférico, se requiere una labor de reconstrucción para reparar las imprudencias del presidente Petro, y es necesario restablecer la doctrina tradicional de no injerencia en asuntos internos de las naciones amigas, abandonada por el actual gobierno.

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