A un mes exacto de que Abelardo de la Espriella reciba las llaves de la Casa de Nariño de manos de Gustavo Petro, las tensiones entre el presidente electo y el mandatario saliente han escalado nuevamente. El proceso de empalme, ordenado por ley para facilitar el cambio de gobierno, se encuentra en vilo luego de que ambas partes levantaran las mesas del comité nacional.
Declaración de desobediencia civil y acusaciones de corrupción
Las fricciones aumentaron tras la declaratoria de “desobediencia civil” anunciada por Iván Cepeda una semana después de las elecciones. Por su parte, el equipo de De la Espriella aseguró que el empalme estaría marcado por el lema “anticorrupción”, señalando que la administración saliente ha incurrido en ese delito.
Pese a los roces, los líderes de los dos comités acordaron una agenda que iniciaría formalmente el martes 7 de julio. José Manuel Restrepo, en representación del nuevo gobierno, y el ministro Germán Ávila, en nombre del gobierno Petro, pactaron reuniones los martes y viernes, con comités sectoriales listos para instalarse, y la meta de culminar el empalme el 31 de julio. Sin embargo, minutos antes de un tercer encuentro, la reunión fue cancelada.
De la Espriella ordena suspensión inmediata del empalme
El anuncio lo realizó Abelardo de la Espriella a través de sus redes sociales: “Acabo de darle instrucciones al señor vicepresidente electo de la República para que suspenda de manera inmediata el proceso de empalme con el gobierno corrupto que termina su periodo, un gobierno que, con sus decisiones y su conducta, pretende destruir a Colombia”.
La decisión se tomó luego de que el presidente Petro pusiera en duda los resultados electorales del 21 de junio, sugiriendo un supuesto fraude cometido desde Estados Unidos en alianza con empresas israelíes. En su mensaje, Petro señaló que, según esas declaraciones, Iván Cepeda sería el presidente electo por voluntad popular.
Reacción del equipo de De la Espriella y del gobierno saliente
La diferencia en el escrutinio del Consejo Nacional Electoral (CNE) fue de poco más de 250.000 votos. Frente a esto, José Manuel Restrepo afirmó: “Casi 13 millones de colombianos eligieron un nuevo rumbo para el país. Nadie tiene derecho a desconocer ese mandato popular ni a poner en duda la legitimidad del presidente electo, Abelardo De La Espriella. La democracia, la Constitución y la voluntad soberana de los ciudadanos se respetan”.
Siguiendo las instrucciones de De la Espriella, la cita prevista para el martes 7 de julio en la Casa de Nariño fue cancelada. Restrepo no acudió al Palacio, mientras que el ministro Germán Ávila emitió una comunicación en la que cuestionó el pronunciamiento de miembros del equipo de empalme de De la Espriella, especialmente de Carlos Alonso Lucio, quien fue jefe programático en campaña.
Ávila y Petro critican a Carlos Alonso Lucio
De acuerdo con Ávila, “evidentemente representamos proyectos políticos absolutamente distintos. Tenemos muchas razones para criminalizar sus actuaciones, pero no los hacemos en los micrófonos, sino en los estrados judiciales”. Acto seguido señaló que “en su afán de reconocimiento [Carlos Alonso Lucio] le ha hecho un daño irreparable a la nación. Se traduce con sus expresiones que evidentemente quería romper el proceso de empalme y así lo hizo con su entrevista”.
El presidente Petro también se refirió a Lucio, aunque desestimó las teorías sobre intenciones de quedarse en el poder. El futuro del proceso de transición es incierto, mientras ambas partes mantienen posiciones enfrentadas.



