Corea del Norte ha eliminado de su Constitución toda referencia a la reunificación con Corea del Sur, una decisión que refuerza el endurecimiento político y militar impulsado por el líder Kim Jong-un frente a Seúl. La modificación fue revelada durante una conferencia de prensa del Ministerio de Unificación de Corea del Sur, donde se presentó la versión revisada de la Carta Magna norcoreana.
Cambios en la Constitución norcoreana
En el nuevo texto ya no aparece la cláusula que establecía como objetivo “lograr la unificación de la patria”. Este cambio ocurre después de que Kim Jong-un calificara a Corea del Sur como el “Estado más hostil” durante un discurso sobre política general pronunciado en marzo, según reportes citados por 'AFP' y 'Reuters'. La Constitución revisada también incorpora una cláusula que redefine el territorio de Corea del Norte. El documento menciona oficialmente a Corea del Sur por su nombre formal y establece que el territorio norcoreano limita al norte con China y Rusia, y al sur con “la República de Corea”.
Endurecimiento de la postura de Pyongyang
El texto añade que Corea del Norte “no permite en absoluto ninguna violación de su territorio”, en una señal adicional del endurecimiento de la postura de Pyongyang frente a Seúl. Esta medida se produce en un contexto de creciente tensión en la península coreana, donde los intercambios de misiles y las pruebas nucleares han sido constantes en los últimos años.
Reacción de Corea del Sur
El presidente surcoreano, Lee Jae Myung, quien ha mantenido una postura favorable al diálogo, reiteró recientemente su llamado a conversaciones sin condiciones previas. Según afirmó, ambas Coreas están destinadas a “hacer germinar las flores de la paz”. Sin embargo, el gobierno norcoreano no ha respondido a las propuestas de Seúl y continúa describiendo al Sur como su adversario “más hostil”.
Implicaciones regionales
La eliminación de la reunificación como objetivo constitucional podría tener profundas implicaciones para la estabilidad regional. Expertos señalan que esta decisión podría llevar a un aumento de las tensiones militares en la frontera y dificultar cualquier esfuerzo diplomático futuro. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con preocupación los movimientos de Pyongyang, que parecen alejarse cada vez más de cualquier posibilidad de diálogo.
Este cambio constitucional se suma a otras medidas recientes de Corea del Norte, como el lanzamiento de misiles balísticos y la intensificación de su retórica hostil. La situación en la península coreana sigue siendo uno de los puntos más calientes en el escenario geopolítico global.



