Sin matices, se afirma que América Latina tiene el epicentro de los principales recursos mineros mundiales. Esta realidad, junto con otros factores, coloca a la región en el corazón de las rivalidades entre las grandes potencias: Estados Unidos, China y Rusia.
El escenario latinoamericano en la geopolítica global
Así lo destaca la reconocida revista francesa Diplomatie, dedicada a asuntos estratégicos y relaciones internacionales, que en su número 91 (abril-mayo) dedica su portada a esta situación. La publicación describe la competencia entre China y Estados Unidos en el escenario latinoamericano, donde China ha realizado inversiones significativas en infraestructura —ferrocarriles, puertos, carreteras— y otros sectores en las últimas décadas. Estados Unidos, que en cierto modo dejó el campo abierto, ahora intenta recuperar terreno, aunque ya no es tan sencillo.
Lo relevante es que América Latina debe tomar conciencia del mayor significado que ha adquirido en la geopolítica mundial. Parece que el presidente Trump lo ha entendido bien, como se observa en el caso de Venezuela, su petróleo y la idea de que podría convertirse en el estado 51 de la Unión Americana. Pronto podría ser Cuba. No parece que en la región se haya comprendido el interés que Trump ha manifestado por el hemisferio, algo que no se escuchaba desde hace tiempo. Y, por supuesto, no se vislumbra una respuesta coherente por parte de la región, que históricamente ha sido incapaz de producirla frente al norte. En esta ocasión, la respuesta no debería ser de confrontación, sino de cooperación eficaz.
Recursos minerales y nuevas tecnologías
La importancia de los nuevos minerales para las tecnologías más relevantes del presente y del futuro hace aún más relevante el tema regional. Sin matices, se afirma que América Latina posee el epicentro de los principales recursos mineros del mundo. Por ejemplo, en 2022 Chile era el primer exportador mundial de minerales críticos, con el 11 % del total mundial, por delante de Sudáfrica y Perú.
En cuanto a Centroamérica, la revista añade: “Los canales, puertos y corredores de América Central no son simples obras de ingeniería; se han convertido en palancas de posicionamiento para China y temas de vigilancia creciente para Estados Unidos”.
Problemas estructurales y oportunidades perdidas
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) recuerda que la región enfrenta, después de diez años, un nuevo decenio perdido, con una tasa de crecimiento anual promedio del PIB del 1,2 % entre 2016 y 2025. Además, no se pasan por alto problemas enormes como la producción y distribución de drogas ilícitas y otros fenómenos de criminalidad organizada que ponen en riesgo la seguridad de Estados Unidos y Europa. Tampoco se ignora el tema de las migraciones.
Un indicador notorio de esta ausencia colectiva de América Latina es la casi desaparición de la Organización de Estados Americanos (OEA), que permanece silenciosa frente a grandes problemas globales y situaciones de gran importancia en el propio hemisferio, así como ante oportunidades excelentes.
Un llamado a la acción
Si este es un buen momento para América Latina, la OEA debería estar estudiando el tema con máxima seriedad. Argentina, Brasil, México y Colombia tienen mucho que decir al respecto, y todos los demás países no pueden permanecer ajenos. No sería la primera vez que dejamos pasar una oportunidad para desempeñar un papel mayor en la geopolítica mundial.
Fernando Cepeda Ulloa, experto en Ciencias Políticas, profesor y diplomático. Estuvo vinculado a la Universidad de los Andes por 23 años, donde enseñó Ciencia Política y ocupó cargos como Rector Encargado, Vicerrector y Decano de Ciencias Políticas. Ha sido Embajador en Canadá, Representante Permanente de Colombia ante las Naciones Unidas, Embajador en Inglaterra, Ministro Plenipotenciario en Washington y Encargado de Negocios. También fue Ministro de Gobierno, de Comunicaciones, Consejero Presidencial y Viceministro de Desarrollo Económico.



