Trump proclama récords en deportaciones, pero cifras oficiales generan dudas y opacidad
El presidente estadounidense, Donald Trump, asegura haber conseguido récords históricos en las expulsiones de extranjeros del país, aunque las cifras no son del todo claras o existen diferentes formas de interpretarlas. Esta afirmación se basa en un comunicado de prensa del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que indica que durante el primer año del segundo mandato de Trump, casi tres millones de inmigrantes indocumentados abandonaron Estados Unidos.
El desglose incluye alrededor de 2,2 millones de deportaciones voluntarias y más de 675.000 deportaciones forzadas. Sin embargo, las agencias encargadas de la inmigración en Estados Unidos han dejado de publicar datos específicos sobre sus operaciones, lo que genera incertidumbre sobre la veracidad de estas cifras.
Opacidad en las cifras y definiciones legales
Unido a la opacidad de las cifras, que el mandatario estadounidense ha descrito como "históricas", no está claro qué se ha incluido en los datos, ya que no existe una definición legal uniforme del término deportación. Es probable que la cifra de deportaciones difundidas a través de canales oficiales incluya a los no ciudadanos a quienes se les negó la entrada en las fronteras y aeropuertos de Estados Unidos, aunque no hay certeza ni desglose de números.
"La limitada divulgación de datos sobre la aplicación de las leyes de inmigración impide saber con certeza a quiénes se está contabilizando y cómo", dijo a Metro World News el analista político David Saucedo. Agregó que incluso los datos de deportaciones forzadas que ha difundido el mandatario estadounidense están por debajo de las deportaciones forzadas de sus dos antecesores, Joe Biden (2020-2024) y Barack Obama (2008-2016).
Discurso versus recursos reales
"Y es que el discurso incendiario del presidente Trump no se ha visto acompañado de los recursos humanos y financieros que serían necesarios para llevar a cabo la cruzada deseada contra la inmigración, de un millón de expulsados anuales", agrega el experto. Respecto a lo que podría darse el resto del segundo mandato de Trump en materia de deportaciones, David Saucedo comenta que tanto el discurso como las acciones del mandatario podrían radicalizarse rumbo a las elecciones intermedias de noviembre.
El objetivo sería sumar votos en las urnas a favor propio y de su partido. "Al discurso de odio, racismo y xenofobia de 2024, le faltaron los recursos necesarios, como ocurrió cuando en 2016, en su primer mandato, cuando habló de la construcción de un gran muro a lo largo de la frontera con México y tampoco le asignó o no le autorizaron los recursos para llevarlo a cabo, salvo algunos tramos", añade.
Perspectivas futuras y riesgos políticos
No obstante, eso puede ser un arma de dos filos, ya que de no lograr dicho objetivo "es probable que se suavicen algunas de sus posturas y que haga ajustes, tal como sucedió en su primer mandato", agregó. Al final, según el analista, lo que podría provocar la debacle sería una situación de estancamiento de la economía estadounidense, más que la lucha contra las drogas o la lucha contra la inmigración.
"Si no entrega buenas cuentas en creación de empleos y contención de la inflación, su base electoral se lo cobrará muy caro y sufrirán reveses en el congreso", puntualiza Saucedo.
Entrevista con Héctor Quiroga, abogado de inmigración
Para profundizar sobre el tema de las deportaciones de la Administración Trump, entrevistamos a Héctor Quiroga, abogado de inmigración en Quiroga Law Office. Desde nuestros análisis, con base en información oficial, lo que podemos afirmar con certeza es que no existe una cifra única y transparente sobre las deportaciones del presidente Donald Trump.
Esto se debe a que el gobierno utiliza categorías distintas: deportaciones formales, expulsiones aceleradas, retornos voluntarios e incentivos de salida, que se presentan de manera fragmentada y, en muchos casos, sin una metodología uniforme de reporte. Lo que sí es verificable es el impacto demográfico sin precedentes que se ha dado como consecuencia de la migración inversa.
En enero de 2025 Estados Unidos alcanzó un récord histórico de 53,3 millones de inmigrantes, pero para mediados de ese mismo año la cifra cayó a 51,9 millones. Es decir, más de un millón de personas dejaron el país en cuestión de meses, una reducción que no se veía desde la década de 1960. Esa caída no se explica solo por deportaciones forzadas, sino por una combinación de expulsiones, detenciones internas y un fenómeno creciente de migración inversa inducida por las políticas migratorias.
Perfil de los deportados y debido proceso
En efecto, los datos que he analizado muestran que una fracción mínima de las personas deportadas o detenidas puede considerarse criminal peligroso en el sentido estricto. Menos del 3 por ciento de los casos involucran delitos graves como homicidio, agresión sexual o crímenes violentos. Esto contrasta de manera directa con el discurso político que sostiene que la política migratoria está enfocada casi exclusivamente en la seguridad pública.
En realidad, lo que se ha producido es un cambio estructural en el perfil del inmigrante detenido. Por ejemplo, durante 2025, la detención de inmigrantes latinos sin antecedentes penales se sextuplicó, pasando de cifras de menos de 1,000 arrestos mensuales en 2024 a más de 6,000 en 2025. De esta forma, los centros de detención comenzaron a llenarse de trabajadores, padres de familia y personas en edad productiva, muchas de ellas arrestadas fuera del sistema penal, en lugares de trabajo o espacios públicos.
Desde el punto de vista legal, el debido proceso es un derecho constitucional que protege a toda persona en Estados Unidos, independientemente de su estatus migratorio. La Ley de Inmigración y Nacionalidad y la jurisprudencia de la Corte Suprema son claras en ese sentido. Sin embargo, hoy se da un uso extendido de procedimientos acelerados, detenciones prolongadas y traslados entre estados que afectan directamente la capacidad de defensa de los inmigrantes.
Más preocupante es la evidencia sobre la incomunicación total de familias detenidas en la frontera, muchas de ellas con menores de edad. Cuando una persona es privada de su libertad sin posibilidad de informar a sus familiares o abogados dónde se encuentra, entramos en un terreno muy delicado desde la perspectiva del derecho y los derechos humanos. Esto plantea serias preguntas sobre el estado real del Estado de Derecho en materia migratoria.
Claves del análisis
- Con base en cifras comprobables, el presidente Barack Obama ha sido el principal deportador de Estados Unidos por el alto número de expulsiones que se produjeron durante sus dos mandatos.
- En los ocho años que ocupó la Casa Blanca fueron deportadas más de tres millones de personas a través de expulsiones formales. Es decir, con una orden judicial de deportación.
- Las cifras de deportaciones bajo la administración Trump presentan opacidad y falta de transparencia, dificultando una evaluación precisa de su impacto real.