El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró este miércoles que su país no necesita intensificar las acciones contra Cuba porque la isla se está desmoronando por sí sola. Las declaraciones se produjeron tras la histórica inculpación del expresidente cubano Raúl Castro por el derribo de dos avionetas en 1996.
“No habrá una escalada, no hace falta. Se está cayendo a pedazos. Realmente perdieron el control de Cuba”, afirmó Trump a los periodistas, luego de que el Departamento de Justicia anunciara su intención de encarcelar a Castro, de 94 años, por la muerte de cuatro pilotos.
Trump calificó la inculpación como un “momento muy importante” que incrementa la presión sobre la isla comunista, la cual enfrenta una grave crisis energética debido al bloqueo naval estadounidense contra buques petroleros.
Fiscal General espera que Raúl Castro termine en prisión
El Fiscal General en funciones de Estados Unidos, Todd Blanche, expresó su expectativa de que el expresidente cubano Raúl Castro sea llevado ante la justicia. “Esperamos que se presente aquí por su propia voluntad o de otra manera irá a prisión”, declaró Blanche en una rueda de prensa en Miami.
Blanche sugirió que Washington podría detener a Castro si no se entrega voluntariamente. La inculpación, anunciada este miércoles, marca la primera vez que un alto cargo del régimen comunista cubano es acusado formalmente ante la justicia estadounidense.
Cargos por el derribo de avionetas en 1996
Raúl Castro enfrenta tres cargos: asesinato, conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses y destrucción de aeronave, por la muerte de cuatro personas. Los hechos ocurrieron el 24 de febrero de 1996, cuando dos cazas cubanos MiG derribaron dos avionetas desarmadas de la organización “Hermanos al Rescate” en el estrecho de Florida. Esta organización buscaba ayudar a balseros cubanos a llegar a Florida. Un tercer avión, pilotado por el líder José Basulto, logró escapar.
Cuba defendió su actuación como “legítima defensa dentro de sus aguas jurisdiccionales”, según declaró el presidente cubano Miguel Díaz-Canel en redes sociales. Sin embargo, los aviones cayeron en aguas internacionales.
Reacción del gobierno cubano
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, calificó la inculpación como “una acción política, sin ningún basamento jurídico, que solo busca engrosar el expediente que fabrican para justificar el desatino de una agresión militar a Cuba”. En un mensaje en X, reiteró que el incidente de 1996 fue un acto de legítima defensa.
Por su parte, el Fiscal General Todd Blanche afirmó que Estados Unidos “no olvida a sus ciudadanos” y que la acusación busca justicia para las víctimas.
Apoyo de la comunidad cubanoamericana
La comunidad cubanoamericana en Florida, un bastión electoral de Trump, ha seguido este caso durante décadas. En el restaurante Versailles de Miami, el escritor Francys Fabelo, de 67 años, expresó su respaldo a la acusación: “La acusación me parece bien y muy justa. El pueblo ha sufrido mucho. El pueblo necesita libertad y que caigan los que tengan que caer”.
Fabelo añadió: “Con el presidente Trump no se juega. Esperamos, el pueblo de Cuba espera, que esto vaya en serio”.
La inculpación representa un nuevo capítulo en las tensas relaciones entre Estados Unidos y Cuba, que han estado marcadas por el embargo económico desde 1962 y la actual crisis económica en la isla.



