Crisis en el Tayrona: Comunidades indígenas reabren parque pese a cierre oficial
Tayrona: indígenas reabren parque pese a cierre oficial

Crisis institucional y comunitaria en el Parque Tayrona

El emblemático Parque Nacional Natural Tayrona se encuentra sumido en una profunda crisis institucional y social que mantiene en vilo al sector turístico del departamento del Magdalena. Pese al cierre oficial decretado por Parques Nacionales Naturales de Colombia, las comunidades indígenas han procedido a reabrir el acceso al área protegida, generando una situación de irregularidad que afecta a visitantes, operadores y empresarios.

Un cierre marcado por tensiones y seguridad

La decisión de cerrar el parque se tomó tras múltiples episodios de intimidación, bloqueos y restricciones al trabajo de los funcionarios ambientales. Según fuentes oficiales, en las semanas previas se registraron presiones directas, ingresos no autorizados de visitantes y disputas por el control de los accesos principales. Estas circunstancias llevaron a Parques Nacionales a retirar a su personal y decretar la suspensión indefinida de actividades, argumentando la falta de condiciones mínimas de seguridad para trabajadores y turistas.

"La operación se volvió completamente insostenible en estas condiciones", reconoció una fuente cercana al proceso, quien pidió mantener el anonimato por razones de seguridad.

La respuesta comunitaria como protesta

Lejos de acatar la medida oficial, las comunidades indígenas decidieron asumir directamente el control de los ingresos al parque como mecanismo de presión y protesta. Atanasio Moscote, gobernador del Cabildo Kogui del Magdalena, explicó que esta acción responde a una acumulación histórica de inconformidades con las autoridades ambientales.

"No nos reconocen como autoridad legítima en nuestro propio territorio. Han tomado decisiones unilaterales sin consultarnos previamente, afectando directamente nuestro trabajo y nuestra forma de vida", afirmó el líder indígena con evidente frustración.

Según Moscote, la demolición de infraestructuras comunitarias destinadas a actividades turísticas sostenibles profundizó el malestar y motivó la movilización actual. "Exigimos respeto y presencia real del Gobierno nacional para revisar los acuerdos existentes. No nos retiraremos hasta que haya soluciones concretas y verificables", advirtió con firmeza.

Impacto económico inmediato en Santa Marta

La crisis del Tayrona tiene repercusiones directas en Santa Marta, donde el turismo constituye uno de los principales motores económicos. Hoteleros, agencias de viajes, transportadores y guías turísticos reportan un aumento significativo en las cancelaciones y una creciente incertidumbre entre los visitantes potenciales.

Muchos turistas llegan a la región sin información clara sobre si podrán ingresar al parque, mientras otros optan por cambiar de destino ante la falta de certezas. "Nos encontramos en una posición imposible: no sabemos qué decirle a nuestros clientes sobre si pueden entrar hoy o si mañana volverá a cerrarse todo", comentó un operador turístico local que prefirió no identificarse.

Complicaciones adicionales en movilidad

A esta compleja situación se suma la crisis de movilidad provocada por el colapso del puente de Mendihuaca, que continúa afectando severamente el acceso al norte del departamento. Aunque se implementa una solución provisional, los retrasos y desvíos obligatorios han encarecido considerablemente los desplazamientos y reducido el flujo de visitantes hacia la zona.

Transportadores y empresarios coinciden en señalar que el sector turístico ya venía experimentando dificultades significativas antes del actual conflicto del Tayrona. "Venimos acumulando problemas estructurales desde hace varios meses", señaló un conductor de servicio especial que opera regularmente en la ruta.

Una cadena económica en riesgo permanente

El funcionamiento regular del parque sostiene una amplia red de empleos directos e indirectos que incluye:

  • Servicios de hospedaje y alojamiento
  • Establecimientos de alimentación y restaurantes
  • Empresas de transporte terrestre y marítimo
  • Guías turísticos certificados
  • Comercio informal local
  • Servicios complementarios diversos

Con el cierre oficial y la reapertura irregular bajo control comunitario, esta cadena económica opera actualmente sin reglas claras y con ingresos notablemente inestables. Empresarios advierten que la prolongación de la incertidumbre afecta la confianza del mercado nacional e internacional y dificulta enormemente la planeación operativa.

"El problema trasciende la simple dicotomía entre cerrar o abrir. La cuestión fundamental es que nadie sabe con certeza qué va a ocurrir mañana", explicó un hotelero de Santa Marta con más de veinte años de experiencia en el sector.

Posicionamiento del sector hotelero

Desde el sector hotelero organizado, Cotelco Magdalena hizo un llamado urgente a priorizar el diálogo constructivo y evitar cualquier confrontación que pueda profundizar la crisis existente. "El Tayrona representa el sustento económico de miles de familias en nuestra región. Sin un proceso genuino de concertación, todos los actores involucrados saldrán perdiendo", señaló el gremio mediante un comunicado oficial.

Omar García, presidente de la organización, afirmó que los más afectados por la situación actual son los trabajadores informales y los pequeños emprendimientos locales. "Guías comunitarios, vendedores ambulantes y transportadores independientes son los primeros en sentir el impacto económico de esta crisis", destacó con preocupación.

Alertas de seguridad en el territorio

Además del conflicto social evidente, el área del parque enfrenta riesgos asociados a disputas territoriales históricas y presencia de economías ilegales. La Defensoría del Pueblo ha emitido alertas específicas sobre amenazas a servidores públicos y líderes comunitarios en la zona de influencia del Tayrona.

Fuentes oficiales confirmaron que existen investigaciones en curso sobre presiones externas e intereses irregulares relacionados con actividades turísticas dentro del área protegida. Este contexto complejo dificulta considerablemente el restablecimiento pleno de la autoridad ambiental y aumenta la complejidad del conflicto actual.

Entre la conservación y la gobernanza territorial

En la actualidad, el Tayrona permanece en una zona gris institucional: formalmente cerrado desde la perspectiva oficial, pero con operación parcial bajo control comunitario. Parques Nacionales insiste en que no habrá reapertura oficial mientras no existan garantías reales de seguridad y gobernanza efectiva en el territorio.

Las comunidades indígenas, por su parte, condicionan cualquier retiro de sus posiciones actuales a la firma de acuerdos verificables y al reconocimiento formal de su papel protagónico en la gestión del territorio ancestral. Mientras tanto, empresarios, trabajadores y habitantes locales esperan con ansiedad una salida negociada que evite un daño económico y social mayor.

La crisis del Tayrona ha trascendido ampliamente la dimensión ambiental inicial. Se ha convertido en una disputa multifacética por autoridad, territorio y sustento económico en uno de los espacios naturales más emblemáticos de Colombia. Mientras no se alcance una solución concertada entre todas las partes involucradas, esta herida institucional seguirá abierta en el corazón del turismo del Magdalena, afectando profundamente a toda la región caribeña.