Bogotá ha aumentado 2°C en 90 años por cemento y mal urbanismo
Bogotá subió 2°C en 90 años por cemento y mal urbanismo

En los últimos 90 años, Bogotá ha experimentado un incremento de temperatura de aproximadamente 2 grados centígrados. Aunque el cambio climático es un factor determinante, las decisiones urbanísticas de la ciudad han jugado un papel crucial en este fenómeno.

El primer POT y sus aciertos

En el año 2000, Bogotá adoptó su primer Plan de Ordenamiento Territorial (POT), diseñado para promover un crecimiento ordenado. Este plan logró importantes avances, como la definición de la estructura ecológica principal, que integra los cerros orientales con los humedales a través de parques y separadores verdes, priorizando su protección y conexión. Se reconoció que los cerros no son solo un paisaje, sino la mayor fuente de biodiversidad de la ciudad.

El problema del cemento en el espacio público

Sin embargo, el POT también presentó graves problemas. El más destacado fue la visión endurecida del espacio público, donde el cemento se asoció con progreso. Parques, andenes y separadores se convirtieron en bloques de cemento, dando lugar a las famosas baldosas ‘escupidoras’. Las cartillas de espacio público, especialmente las de andenes, transformaron la ciudad en un desierto gris, prohibiendo la siembra de jardines o césped y reduciendo los árboles a espacios mínimos en alcorques.

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Los andenes dejaron de ser lugares agradables con franjas de césped y jardines, para convertirse en espacios aburridos donde caminar es una tortura bajo el sol y un peligro en días de lluvia por los resbalones y los ríos que se forman.

El inicio de la era del cemento

Este diseño urbano comenzó con el “arreglo” de los andenes de la carrera 15 en el año 2000. El entonces alcalde Enrique Peñalosa implementó un diseño inspirado en los bulevares de Estados Unidos, con una visión polémica: más espacio para peatones y menos para carros. Sin embargo, su enfoque contrario a lo ambiental llevó a imaginar estos bulevares como grandes plazas endurecidas, sin vegetación, bajo el argumento de reducir costos de mantenimiento. Esta decisión ahora se paga cada vez que se reparan las losas de ese sector.

La obra, que duró más de lo planeado, causó dificultades a los comerciantes de la carrera 15, pero finalmente marcó el inicio de la era del cemento en Bogotá. A partir de entonces, se prohibió sembrar césped y jardines en andenes de menos de 3,5 metros (casi todos en Bogotá), y muchos árboles murieron por no ajustarse al diseño.

Ejemplos de espacios verdes perdidos

El endurecimiento llegó a extremos como la plazoleta de los Alfiles del centro comercial Gran Estación, que fue aprobada como zona verde para mitigar el impacto de la avenida 26, pero terminó siendo una explanada gris y desolada, cuyo único atractivo es un ajedrez gigante decorativo. Cientos de metros cuadrados de posibles zonas verdes se desperdiciaron, contribuyendo al calentamiento urbano.

En la zona del Salitre, se intercambiaron parques lineales por ampliación de andenes sin una sola matera para reducir la isla de calor. Nadie se quejó, nadie controló, nadie sancionó. Pero ahora, con el calentamiento evidente, la amenaza del fenómeno del Niño y la disminución de fauna como los copetones, se comprende que la decisión de aplanar todo con cemento está pasando factura.

El nuevo POT y la necesidad de reverdecer

El actual POT representa un avance significativo frente al cambio climático. Reconoce la necesidad de recuperar espacios frescos con césped, árboles y jardines, que no solo permitan caminar sin la inclemencia del sol, sino que mejoren la salud mental al reducir el cortisol y la adrenalina, las hormonas del estrés.

Reverdecer Bogotá no es un capricho ambientalista, sino una posibilidad real de mantener el agua, fomentar la biodiversidad y mejorar la calidad de vida. Aún estamos a tiempo para detener el calentamiento de la ciudad. Es hora de tener andenes verdes.

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