Alemania encabeza la Unión Europea con la fuerza laboral más envejecida
Alemania se ha posicionado como el país con la mayor proporción de trabajadores mayores dentro de la Unión Europea, marcando un hito demográfico significativo. Según los datos oficiales publicados por la oficina de estadística Destatis a principios de febrero de 2026, casi una cuarta parte de la población activa alemana se encuentra en el rango de edad de 55 a 64 años.
Un panorama que supera la media europea
Esta cifra contrasta notablemente con el promedio del bloque comunitario, donde los empleados de este grupo etario representan apenas una quinta parte del total. En términos concretos, de los 40,9 millones de personas ocupadas en la mayor economía europea durante 2024, aproximadamente 9,8 millones pertenecían a este segmento senior, evidenciando una transformación profunda en la composición del mercado laboral alemán.
Factores detrás del envejecimiento laboral
El fenómeno responde directamente a una dinámica poblacional ineludible. Como señaló Destatis en su comunicado, "una razón clave de la elevada proporción de trabajadores de mayor edad en Alemania es que la población está envejeciendo". A este factor demográfico se suma una política estatal de retiro prolongado, ya que el país enfrenta un aumento gradual en la edad de jubilación, con el objetivo de alcanzar los 67 años en 2029.
Esta tendencia es evidente al analizar las cifras históricas: mientras que hace dos décadas las mujeres se retiraban en promedio a los 63 años y los hombres a los 63,1, para 2024 la edad media de jubilación para ambos sexos superaba los 64,7 años, reflejando un cambio sustancial en los patrones de vida laboral.
Desafíos en la integración de trabajadores mayores
Aunque los expertos consideran crucial que los alemanes extiendan su vida laboral para sostener el sistema ante el envejecimiento poblacional, persisten críticas estructurales sobre cómo se está gestionando esta transición. La federación Bagso, encargada de promover los derechos de las personas mayores, ha denunciado que los esfuerzos actuales para fomentar la incorporación de este sector al mercado laboral son insuficientes.
Regina Goerner, presidenta de dicha entidad, fue enfática al señalar las fallas del sector privado en este proceso, comentando que "durante décadas las empresas invirtieron demasiado poco en la formación continua de este grupo". Esta situación plantea un desafío adicional para la productividad y la integración efectiva de los más de nueve millones de trabajadores que hoy sostienen la economía alemana en sus últimos años de actividad profesional.
La combinación de una población que envejece rápidamente y políticas de jubilación que se retrasan progresivamente está redefiniendo el panorama laboral alemán, con implicaciones significativas para la sostenibilidad económica y social del país en los próximos años.