Caldo de huesos, chía y kombucha: ¿realmente funcionan los alimentos virales para la salud intestinal?
La salud intestinal se ha convertido en una tendencia dominante en redes sociales, donde diversos alimentos y preparaciones se promocionan como soluciones mágicas para el bienestar digestivo. Sin embargo, investigadores y especialistas advierten que los efectos atribuidos a estos productos suelen simplificarse excesivamente y carecen frecuentemente de respaldo científico sólido.
El fenómeno viral de los alimentos intestinales
Desde consumir agua con semillas de chía al despertar hasta incorporar gel de musgo marino en batidos o tomar caldo de huesos para "sanar" el intestino, numerosos productos han ganado popularidad por supuestos beneficios que incluyen mayor energía y mejor estado de ánimo. Los científicos reconocen que algunos contienen componentes útiles, pero enfatizan que el panorama es considerablemente más complejo debido a que la investigación sobre el microbioma intestinal continúa en desarrollo constante.
El microbiólogo Alan Walker y la doctora Megan Rossi, especialista en salud intestinal, explican que muchos de estos productos virales contienen "una pequeña porción de verdad", pero suelen promocionarse como soluciones milagrosas sin suficiente evidencia que respalde sus afirmaciones más ambiciosas.
Análisis detallado de los alimentos más populares
1. Agua de semillas de chía: Las semillas aportan fibra dietética, "que puede alimentar a las bacterias intestinales beneficiosas y ayudar a la regularidad intestinal", según Rossi. Sin embargo, Walker aclara que ningún tipo de fibra funciona de forma aislada, ya que distintos microorganismos requieren diferentes fuentes nutricionales. Aunque "beber agua de semillas de chía no tiene ningún riesgo significativo", sus beneficios son limitados si se consume como única estrategia para mejorar la salud intestinal.
2. Tragos de aceite de oliva: Walker indica que el aceite de oliva es reconocido por sus propiedades antiinflamatorias, su efecto cardiosaludable y su capacidad para aliviar el estreñimiento. No obstante, señala que no existen pruebas claras de que ingerirlo en forma concentrada mejore específicamente el microbioma intestinal. "No hay una diferencia significativa entre beberlo solo o añadirlo a la comida de manera tradicional", explica el especialista.
3. Gel de musgo marino: Este producto, derivado de algas marinas, se popularizó por su contenido de fibra, vitaminas y minerales. Rossi afirma que "hay muy poca evidencia científica que respalde su uso para mejorar el microbioma intestinal o la función digestiva" y desaconseja su consumo en dosis altas, especialmente en personas con enfermedad inflamatoria intestinal. Walker agrega que las algas pueden contener metales pesados y yodo, lo que implica riesgos potenciales si se consumen en exceso.
4. Caldo de huesos: Se obtiene al hervir huesos animales durante al menos 24 horas con un ingrediente ácido y hierbas o verduras para extraer proteínas y minerales. Walker explica que la mayoría de estos nutrientes se absorben en el intestino delgado, mientras que los microbios residen principalmente en el intestino grueso, por lo que "no hay pruebas sólidas de que tenga efectos beneficiosos sistemáticos sobre el microbioma intestinal". Rossi añade que ha observado "el efecto negativo que puede tener en los niveles de colesterol si no se elimina adecuadamente la grasa saturada de la superficie".
5. Kombucha: Este té fermentado contiene ácidos naturales y compuestos antioxidantes. Rossi afirma ser "una gran aficionada" de la kombucha tradicional, aunque advierte que no todas las versiones comerciales son iguales. Recomienda buscar señales de fermentación activa, evitar productos con vinagre añadido y descartar aquellos con edulcorantes artificiales como la stevia.
El papel fundamental del microbioma intestinal
La presentadora científica de la BBC, Caroline Steel, define el intestino como el conjunto completo del tracto digestivo, desde la boca hasta el ano. En ese sistema complejo habita el microbioma intestinal, compuesto por billones de bacterias, virus y hongos que influyen significativamente en el funcionamiento del organismo e "impactan directamente en la salud mental y física".
Steel señala que "nuestro microbioma intestinal es más único que nuestra huella dactilar" y que su equilibrio se asocia con una mejor obtención de energía de los alimentos, la regulación del azúcar en sangre y la respuesta inmunitaria robusta. Estudios recientes también han explorado su relación con el bienestar emocional, incluyendo niveles de ansiedad y estado de ánimo general.
Recomendaciones de los expertos
Los especialistas coinciden en que para la mayoría de las personas sanas no existe evidencia suficiente que justifique una preocupación constante por intervenir artificialmente el microbioma intestinal. Muchas recomendaciones virales parten de observaciones parciales y se presentan erróneamente como soluciones universales aplicables a todas las personas.
Steel subraya que síntomas como estreñimiento persistente, diarrea recurrente, gases excesivos o dolor abdominal constante pueden indicar un problema intestinal genuino. En estos casos, enfatiza la importancia crucial de acudir a un médico calificado y no recurrir a dietas restrictivas basadas en tendencias de internet. "Si tienes un problema intestinal real, algo como eliminar completamente el pan no lo va a curar mágicamente", advierte.
La especialista concluye que "la mayoría de nosotros no necesitamos curar nuestro intestino de manera artificial, ya que si tu intestino está fundamentalmente sano, ninguno de estos productos virales va a marcar una diferencia significativa". En lugar de seguir tendencias pasajeras, recomienda medidas generales basadas en evidencia científica como "comer más plantas variadas, aumentar gradualmente la ingesta de fibra dietética y reducir consistentemente el consumo de alimentos ultraprocesados".
La diversidad alimentaria y los hábitos nutricionales equilibrados resultan más relevantes para la salud intestinal que el consumo aislado de cualquier alimento de moda promocionado en redes sociales.