Cardiólogo desglosa estrategias esenciales para prevenir accidentes cerebrovasculares
El médico cardiólogo Jorge Tartaglione ha realizado un análisis exhaustivo sobre los accidentes cerebrovasculares (ACV), abordando tanto los factores de riesgo como las medidas preventivas y la importancia de una respuesta inmediata ante los primeros síntomas. Según el especialista, la combinación de prevención activa y atención rápida resulta determinante para salvar vidas y reducir secuelas permanentes.
Tres pilares fundamentales para reducir el riesgo de ACV
Para disminuir significativamente la probabilidad de sufrir un accidente cerebrovascular, Tartaglione identifica tres ejes centrales vinculados directamente al estilo de vida:
- Actividad física regular: El movimiento corporal frecuente cumple un rol central en la protección cardiovascular. El especialista lo define como la herramienta preventiva más efectiva disponible para mantener la salud cerebral y circulatoria.
- Alimentación equilibrada: En relación con la nutrición, el cardiólogo recomienda priorizar alimentos naturales y de preparación simple. Sostiene que debemos "comer eso que tu abuelo hubiera reconocido como comida", evitando así los productos ultraprocesados que aumentan los factores de riesgo.
- Fortalecimiento del vínculo social: El médico advierte que el aislamiento constituye un factor de riesgo para múltiples enfermedades. Mantener relaciones interpersonales contribuye al cuidado del cerebro, especialmente en un contexto marcado por la hiperconectividad digital y el distanciamiento personal.
La urgencia del tiempo: cada minuto cuenta
El profesional remarca con énfasis que la rapidez en la atención médica es absolutamente determinante cuando se presenta un ACV. Tartaglione asegura que por cada minuto sin asistencia médica adecuada, el paciente pierde aproximadamente dos millones de neuronas, lo que impacta de manera directa e irreversible en las secuelas neurológicas.
En relación con la urgencia del traslado, el cardiólogo fue contundente: "Lo que tardes en llamar a emergencias, va a ser tu vida". Con esta frase subraya que la activación inmediata del sistema de emergencias puede modificar radicalmente el pronóstico del paciente y determinar la calidad de vida posterior al evento.
Señales de alerta que requieren acción inmediata
El reconocimiento temprano de los síntomas permite intervenir a tiempo y puede marcar la diferencia entre una recuperación completa y secuelas permanentes. Tartaglione enumera las manifestaciones más frecuentes que pueden anticipar un accidente cerebrovascular:
- Pérdida súbita de visión en un solo ojo
- Disminución repentina de la fuerza en un brazo o pierna
- Dificultad para hablar o articular palabras
- Alteraciones visibles en la comisura labial (desviación de la boca)
El cardiólogo explica que estos síntomas no surgen de manera aislada ni sin antecedentes, sino que responden a procesos acumulativos vinculados con factores de riesgo sostenidos en el tiempo. La hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol elevado y el tabaquismo son algunos de los principales factores que predisponen a sufrir un ACV.
Prevención integral: más allá de los medicamentos
Tartaglione enfatiza que la prevención del accidente cerebrovascular requiere un enfoque integral que va más allá del tratamiento farmacológico. El control regular de la presión arterial, los niveles de glucosa y colesterol, junto con la adopción de hábitos saludables, constituyen la base para reducir significativamente el riesgo.
El especialista concluye que, aunque los accidentes cerebrovasculares representan una de las principales causas de muerte y discapacidad en el mundo, gran parte de ellos son prevenibles mediante intervenciones oportunas y cambios sostenidos en el estilo de vida. La educación sobre los síntomas de alerta y la importancia de buscar atención médica inmediata completa este enfoque preventivo que puede salvar vidas y preservar la calidad de vida de quienes sobreviven a un ACV.