Expertos en nutrición alertan sobre el consumo excesivo de atún en conserva
El debate sobre la presencia de mercurio en productos pesqueros, particularmente en especies de gran tamaño como el atún y el pez espada, ha resurgido con fuerza ante el consumo habitual de conservas en la dieta colombiana. Estos productos, valorados por su practicidad y alto contenido proteico, esconden riesgos que los especialistas consideran necesario conocer.
La diferencia crucial en el etiquetado
La nutricionista Blanca García, conocida en redes sociales como @blancanutri, ha emitido una advertencia clara a los consumidores: "En el supermercado, escoge las latas de atún que tengan la denominación simple de 'atún' y evita aquellas que especifiquen 'atún claro'". Según explica, esta distinción no es menor, ya que el atún claro (procedente de la especie Thunnus albacares) tiende a acumular mayores cantidades de metales pesados.
En la misma línea, la nutricionista Leticia Zoé (@zoletnutricion) precisa que el Katsuwonus pelamis, conocido como atún listado, presenta concentraciones menores de mercurio y generalmente se comercializa bajo la simple denominación de "atún". Su recomendación es contundente: "Compra 'atún' y no 'atún claro'".
El riesgo de la acumulación progresiva
El médico Manuel Viso insiste en que el problema principal no radica en el consumo ocasional, sino en la ingesta casi diaria. "Tu dieta se resume en abrir una lata de atún y tirar para adelante. Aunque parezca sano, comerlo casi a diario no es una buena opción", advierte.
Viso explica detalladamente los efectos del mercurio en el organismo: "Tu cuerpo lo va acumulando, afectando principalmente el sistema nervioso, con daño neuronal y estrés oxidativo. Esto puede producir retraso cognitivo, problemas de atención, alteraciones de la memoria, disminución del coeficiente intelectual, alteraciones motoras e incluso problemas de lenguaje".
El especialista subraya que estos efectos son particularmente graves en niños pequeños y mujeres embarazadas, grupos especialmente vulnerables a la exposición a metales pesados.
Balance entre beneficios y riesgos
La dietista y nutricionista Rocío Maraver reconoce que el atún en lata puede considerarse un procesado saludable por su perfil nutricional. Aporta proteínas de alta calidad, vitaminas del grupo B y ácidos grasos omega-3, lo que lo convierte en una opción práctica para preparaciones rápidas.
Sin embargo, Maraver advierte sobre dos factores críticos: el mercurio y la sal. "A medida que avanzamos en la cadena trófica se va acumulando más mercurio. Por eso siempre se recomienda hacer un consumo mayor de pescados azules de pequeño tamaño", explica.
Cada 100 gramos de atún en conserva (aproximadamente una lata y media) aportan alrededor de 1,5 gramos de sal, tanto en su versión al natural como en aceite.
Recomendaciones prácticas y alternativas
Los expertos coinciden en que la solución no es eliminar el atún de la dieta, sino moderar su frecuencia de consumo. El doctor Viso sugiere: "La solución no es dejar de tomar atún, pero sí darle vacaciones. ¿Quieres alternativas? Sardinas, melva, salmón o nueces, todos ellos muy ricos en Omega 3".
Para un consumo responsable, los especialistas recomiendan:
- Revisar cuidadosamente el etiquetado, prefiriendo "atún" sobre "atún claro"
- Moderar el consumo a no más de 2-3 latas por semana
- Variar las fuentes de proteínas y omega-3 en la dieta
- Prestar especial atención en el caso de niños y mujeres embarazadas
- Considerar pescados de menor tamaño como alternativas más seguras
Aunque organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) supervisan los niveles de mercurio en los alimentos, el riesgo principal reside en la acumulación progresiva que puede ocurrir con un consumo excesivo y regular de estas conservas.