La inflamación crónica leve: un peligro oculto para la salud moderna
La inflamación crónica leve se está consolidando como uno de los mayores enemigos silenciosos de la salud en la actualidad. Mientras muchas personas asocian la inflamación con dolor o infección aguda, existe una forma más discreta y persistente que puede acelerar el envejecimiento y aumentar significativamente el riesgo de enfermedades graves, como el cáncer y la diabetes.
Advertencia de un especialista sobre hábitos normalizados
Así lo advierte el Dr. Felipe Buendía, director de la clínica estética Clínica Besens, quien señala que factores como el estrés constante, la mala alimentación y el sedentarismo están ampliamente normalizados en la sociedad, a pesar de que mantienen elevados los niveles de cortisol y otros marcadores inflamatorios en el organismo. "Las personas suelen decir 'estoy bien', pero cuando revisamos sus niveles de cortisol, estos están elevados. Hemos normalizado vivir bajo presión constante", afirma el especialista, destacando la importancia de reconocer este problema subyacente.
¿Qué es la inflamación crónica leve y por qué representa un riesgo?
A diferencia de la inflamación aguda, que aparece tras una lesión o infección y es temporal, la inflamación crónica leve puede mantenerse durante años sin presentar síntomas evidentes. Pequeños hábitos cotidianos contribuyen a este fenómeno, generando picos repetidos de cortisol, la hormona del estrés. Con el tiempo, esta respuesta sostenida crea un entorno proinflamatorio que deteriora los tejidos y acelera el envejecimiento celular, un proceso conocido como inflammaging o envejecimiento por inflamación.
Las células senescentes y su impacto en la piel
Uno de los conceptos clave que destaca el Dr. Buendía es el de las células senescentes, también denominadas "células zombis". Estas células dejan de dividirse pero no mueren, acumulándose en el organismo y afectando negativamente a las células sanas. En la piel, por ejemplo, los fibroblastos, responsables de producir colágeno y elastina, disminuyen su actividad debido a este proceso. El resultado incluye:
- Arrugas prematuras
- Pérdida de firmeza en la piel
- Aspecto cansado y apagado
- Hinchazón facial matutina
Aunque muchas personas atribuyen estos signos simplemente a retención de líquidos, en algunos casos pueden ser el reflejo visible de un proceso inflamatorio más profundo y persistente.
Cinco claves fundamentales para combatir el inflammaging
El especialista propone cinco pilares esenciales para reducir la inflamación crónica y recuperar la vitalidad celular, enfatizando la importancia de un enfoque integral y personalizado.
- Identificar el "asesino silencioso": Reconocer que la inflamación crónica no siempre duele es crucial. Hábitos como comer gluten en exceso, abusar del alcohol o vivir bajo presión constante pueden romper la comunicación celular y elevar el cortisol de forma sostenida, incluso sin síntomas graves.
- Combatir las células senescentes: Reducir hábitos tóxicos, como el consumo frecuente de alcohol, permite disminuir la acumulación de células dañadas y proteger estructuras clave como los fibroblastos, ralentizando el envejecimiento celular.
- Gestionar el cortisol de manera efectiva: Existe una relación directa entre el estrés y el envejecimiento cutáneo. Para equilibrar el cortisol, se recomiendan prácticas como el agradecimiento matutino, la higiene informativa al evitar noticias negativas al despertar, y la gestión emocional para no permitir que situaciones cotidianas disparen reacciones desproporcionadas.
- Ejercicio físico al iniciar el día: El Dr. Buendía destaca el ejercicio matutino como una herramienta poderosa, funcionando como una píldora contra la ansiedad y un acto de amor propio. Mover el cuerpo temprano ayuda a regular hormonas, mejorar el estado de ánimo y disminuir la respuesta inflamatoria general.
- Terapias regenerativas personalizadas: En la Clínica Besens, se implementan protocolos combinados que integran cambios de estilo de vida con tratamientos médicos avanzados, como terapias moleculares con exosomas y PDRN (derivado del ADN de salmón), orientadas a estimular la regeneración celular. Sin embargo, el especialista enfatiza que ningún tratamiento sustituye el compromiso personal, describiéndolo como una terapia compartida entre paciente y profesional.
En resumen, la inflamación crónica leve representa un desafío significativo para la salud pública, pero con conciencia y acciones específicas, es posible mitigar sus efectos y promover un envejecimiento más saludable y vital.
