Estudio revela dinámicas ocultas en las relaciones sentimentales: dinero y género como factores clave
En vísperas de la celebración de San Valentín, una investigación de la Universidad Manuela Beltrán ha generado un intenso debate al desvelar las verdaderas motivaciones que sostienen o fracturan las relaciones amorosas. Aunque un abrumador 87,9% de los encuestados afirma que el amor y la atracción real son lo más importante al iniciar una relación, los datos demuestran que el dinero, la estabilidad y los estereotipos de género ejercen una influencia determinante, a menudo subestimada por la sociedad.
Incidencia de los estereotipos en las preferencias iniciales
El estudio confirma uno de los estereotipos más arraigados: los hombres son significativamente más visuales que las mujeres. Mientras el 24% de los hombres declara que el físico es el factor primordial al fijarse en alguien, apenas el 4,4% de las mujeres comparte esta perspectiva. En otras palabras, ellos valoran la apariencia cinco veces más que ellas. Por el contrario, el 87,8% de las mujeres prioriza la forma de ser de una persona, frente a un 70% de los hombres, lo que subraya una divergencia clara en las expectativas iniciales entre géneros.
La brecha económica: un divisor crucial en las relaciones
Según los hallazgos, la economía emerge como la brecha más pronunciada. El 36,7% de las mujeres afirma que su pareja debe ganar igual o más que ellas (20% igual, 16,7% más), mientras que en los hombres esta cifra apenas alcanza el 2%. Un dato revelador es que ningún hombre seleccionó la opción "necesito que gane más que yo", lo que sugiere una presión social diferenciada. Aunque el 58,6% de los participantes asegura que abandona una relación cuando se acaba el encanto, el estudio destaca otras razones menos románticas: el 19,3% admite haber estado en una relación por beneficios económicos en el pasado, y el 6,4% reconoce que el encanto se perdió pero continúa en ella.
Actualmente, las mujeres que permanecen en una relación por beneficios económicos cuadruplican a los hombres (8,9% vs 2%). Sin embargo, más hombres confiesan haberlo hecho anteriormente (24% vs 16,7%). Para Sonia Camargo, psicóloga de la UMB, esto se explica desde múltiples enfoques: "La mujer no busca dinero por instinto, sino como estrategia compensatoria ante la brecha salarial persistente. Las decisiones amorosas no son aisladas del contexto social y económico".
La presión para fingir: hombres maquillan sus vidas para gustar
Uno de los aspectos más llamativos del estudio es que el 40% de los hombres admite haber maquillado su personalidad o imagen para agradar a alguien (28% de forma menor y 12% conscientemente), en comparación con el 32,2% de las mujeres. Camargo analiza este fenómeno: "La mentira masculina sobre las finanzas no es necesariamente maliciosa, sino defensiva. Admitir insolvencia económica representa, bajo el esquema tradicional, una falla en el desempeño del rol de género asignado". Esto refleja cómo las expectativas sociales obligan a los hombres a proyectar una imagen de solvencia, incluso a costa de la autenticidad.
Diferencias en el desencanto y la permanencia en las relaciones
La investigación también identifica disparidades en cómo se experimenta el desencanto. El 16,7% de las mujeres siente que el encanto se pierde en menos de seis meses, mientras que solo el 2% de los hombres reporta lo mismo. No obstante, cuando los hombres pierden el encanto, tienden a quedarse más tiempo en la relación (10% vs 4,4% en mujeres). En resumen, las mujeres se desencantan más rápido pero se van, mientras que los hombres se desencantan menos pero, cuando ocurre, permanecen por más tiempo. Camargo concluye: "Las relaciones se mantienen mientras la percepción de costos y beneficios sea equilibrada. Sin embargo, la socialización de género tiende a penalizar más la soltería en mujeres que en hombres".
Este estudio, realizado en un contexto de aumento de contenido amoroso en redes sociales por San Valentín, invita a reflexionar sobre cómo los factores económicos y los roles de género continúan moldeando las relaciones sentimentales en la sociedad contemporánea, desafiando la narrativa romántica predominante.



