El crucero holandés 'MV Hondius', un buque polar que zarpó de Argentina el 1 de abril, permanece inmovilizado frente a las costas de Cabo Verde con casi 150 personas confinadas, tres muertos confirmados por hantavirus y una crisis sanitaria sin resolución definitiva. Las cubiertas están prácticamente desiertas, los pasillos comunes vacíos, y quienes se atreven a salir de sus camarotes lo hacen con mascarilla, evitando cruzarse con nadie. Desde el exterior, el barco parece fantasma; por dentro, es el escenario de una de las crisis sanitarias más insólitas de los últimos años, desatada por un virus que suele transmitirse de roedores a humanos.
Imágenes de un barco fantasma
Imágenes recientes revelan cómo transcurren las horas a bordo del crucero polar, anclado frente a Cabo Verde luego de que las autoridades locales se negaran a permitir el desembarco por razones de salud pública. Las cubiertas aparecen casi abandonadas, con solo el movimiento ocasional de personas con trajes de protección completos: mamelucos blancos, botas y mascarillas, que recuerdan las imágenes de la pandemia de coronavirus. Estos equipos descienden hacia pequeñas embarcaciones que los conectan con tierra.
Medidas de respuesta a bordo
La empresa operadora del buque, Oceanwide Expeditions, con sede en los Países Bajos, informó que el plan de respuesta activado se encuentra en su nivel más alto, grado 3, e incluye aislamiento, protocolos reforzados de higiene y seguimiento médico permanente de todos los pasajeros y tripulantes. Según la compañía, el ambiente a bordo “sigue siendo tranquilo, con los pasajeros generalmente serenos”, a pesar de las circunstancias excepcionales.
Camarotes como último refugio
La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó que se instruyó a los pasajeros para que permanecieran en sus camarotes y limitaran al máximo su desplazamiento por zonas comunes, mientras se adelantaban labores de desinfección y otras medidas de contención. Los pasillos, que normalmente servirían de punto de encuentro entre turistas de distintas nacionalidades, se convirtieron en corredores de silencio, recorridos únicamente por personal con equipos de bioseguridad.
Desde Praia, la capital de Cabo Verde, las autoridades enviaron equipos médicos compuestos por doctores, cirujanos, enfermeros y especialistas de laboratorio para brindar asistencia desde el exterior del buque. Angela Gomes, directora nacional de salud de Cabo Verde, subrayó: “Se está prestando toda la asistencia necesaria con equipos de protección individual, con la máxima protección, tanto para nuestro equipo médico como para todo el equipo que asiste en el transporte hasta el buque”.
La ruta del MV Hondius
El barco zarpó de Ushuaia, en el extremo sur de Argentina, el 1 de abril, y recorrió la Antártida, las islas Georgia del Sur, Nightingale, Tristán da Cunha, Santa Elena y Ascensión, antes de que comenzaran a manifestarse los primeros síntomas graves. Muchos pasajeros participaban en actividades de observación de aves y fauna silvestre, lo que los puso en potencial contacto con roedores, principal reservorio del hantavirus.
Tres muertos y un destino incierto
El saldo del brote es de tres fallecidos. El primero murió el 11 de abril a bordo, cinco días después de presentar síntomas. Su esposa desembarcó en Santa Elena, ya enferma, tomó un vuelo hacia Johannesburgo y falleció al llegar a urgencias. La segunda mujer falleció el 2 de mayo, cuatro días después de mostrar signos de neumonía. Un cuarto caso fue evacuado en la isla Ascensión y trasladado a Sudáfrica, donde se encuentra en cuidados intensivos con señales de leve mejoría.
A bordo permanecen dos personas con síntomas activos, cuya evacuación sigue siendo incierta. La OMS indicó que la intención es trasladarlos a los Países Bajos para tratamiento especializado, pero aún no está definida la escala. La OMS anunció que el plan es que el barco se dirija a las Islas Canarias, donde España realizaría una investigación epidemiológica completa y una desinfección total. Sin embargo, el Ministerio de Sanidad español precisó que la decisión dependerá de los datos clínicos y epidemiológicos recogidos en Cabo Verde.
Oceanwide Expeditions contempla dirigirse a Tenerife o Las Palmas si no se logra la evacuación en Cabo Verde. Mientras tanto, las casi 150 personas a bordo continúan confinadas, con suficientes reservas de agua y alimentos, a la espera de que las negociaciones internacionales encuentren una salida a esta situación sin precedentes en la historia reciente de las expediciones marítimas.



