Una joven británica de 22 años, Kayley Boda, enfrenta un cáncer de pulmón agresivo después de años de vapeo, y los médicos le han pronosticado solo 18 meses de vida. Su historia es un llamado de atención sobre los riesgos de esta práctica.
Inicio del vapeo y primeros síntomas
Kayley comenzó a vapear a los 15 años, consumiendo un cartucho de 600 caladas por semana. En enero de 2025, empezó a toser una sustancia marrón con “trozos granulados”. Lo que parecía una simple tos resultó ser cáncer de pulmón en etapa avanzada. La joven acudió a los médicos en ocho ocasiones, pero fue rechazada con diagnósticos de infección en el pecho, hasta que comenzó a toser sangre.
Diagnóstico y tratamiento
Finalmente, una radiografía y una cirugía para extirpar la mitad de su pulmón derecho revelaron que el cáncer estaba en etapa tres y se había extendido a seis ganglios linfáticos. Kayley confesó: “Antes del diagnóstico, era muy ingenua y pensaba que algo así nunca me pasaría a mí. Ninguna palabra puede describir cómo me siento, tengo 22 años, esto no debería pasarle a alguien de mi edad”.
Reaparición del cáncer y pronóstico
Tras una dura quimioterapia que le provocó reacciones extremas, en marzo de 2026 el cáncer regresó en el revestimiento pleural de sus pulmones. El oncólogo fue tajante: su esperanza de vida es de apenas 18 meses, un diagnóstico que suele verse en pacientes de 80 años.
Advertencia de Kayley
Aunque los médicos no pueden afirmar científicamente que el vapeo fue la única causa, confirmaron que agravó su condición. Kayley dedica sus fuerzas a concienciar: “Manténganse lejos de los vapes, les pasarán factura”. Ha logrado que su pareja, su madre y sus amigos dejen el hábito. Su familia inició una campaña en GoFundMe para financiar un tratamiento experimental en Alemania.
Según los especialistas, vapear provoca adicción, severos daños pulmonares, riesgos cardiovasculares y afectaciones cerebrales, siendo a menudo más dañino que el tabaco tradicional.



