La audiencia de sentencia en un tribunal de Florida, Estados Unidos, se transformó en una escena de incredulidad e indignación cuando el acusado, Marcus Terry, comenzó a reírse a carcajadas mientras se describía la brutalidad de sus actos. Los hechos ocurrieron el pasado martes 21 de abril de 2026, en una sala de tribunales de Miami-Dade, cuando Terry, de 43 años, se presentó ante la jueza Ellen Sue Venzer, quien ya lo tenía cumpliendo cadena perpetua por allanamiento y robo armado. El condenado enfrentaba sentencia por el asesinato en segundo grado de su compañero de celda de 64 años, Ray Matos, asesinado en 2021 en la Institución Correccional de Dade en Homestead, Florida.
Cuando la magistrada lo cuestionó por su actitud, Terry respondió con cinismo: “Usted es divertida”. Venzer replicó con firmeza: “No encontré nada divertido en tu comportamiento ni en la muerte de este caballero. Que Dios tenga piedad de tu alma”. Luego impuso otra sentencia de cadena perpetua sin libertad condicional.
Un crimen cometido con sevicia en el Instituto Correccional de Dade: el caso de Ray Matos
El crimen que llevó a esta condena se remonta al 19 de abril de 2021, cuando Terry atacó a su compañero, Ray Matos, un hombre de 68 años, con quien había compartido celda por apenas seis días. Según los detalles del tribunal, Terry metió una funda de almohada en la boca de Matos para silenciarlo, luego le clavó una pluma profundamente en el cerebro. Testigos reportaron haber oído una pelea que duró unos 15 minutos; un preso vio a Terry sin camisa y con las manos ensangrentadas. Terry alegó legítima defensa, afirmando que Matos lo atacó después de que fumaran drogas sintéticas. Sin embargo, un jurado rechazó esto en diciembre de 2025, declarándolo culpable de asesinato en segundo grado.
Sentencia definitiva contra Marcus Terry: Sin posibilidad de libertad condicional
A pesar de la actitud provocadora de Terry y de los intentos de su defensa por conseguir un nuevo juicio, la jueza Venzer dictó la pena máxima permitida por la ley. Al señalar la total ausencia de remordimiento del procesado, la magistrada concluyó la sesión con una frase lapidaria: “Que Dios tenga misericordia de su alma”.
El video de la audiencia se viralizó rápidamente, generando miles de comentarios de indignación ante la frialdad del condenado. Aunque Terry mantiene el derecho a apelar, la severidad de la sentencia asegura que pasará el resto de sus días en prisión.
Ray Matos, quien cumplía condena por intento de asesinato y robo armado desde 2003, se convirtió en otra víctima trágica de la violencia carcelaria en Estados Unidos. Por su parte, Marcus Terry, encarcelado desde 2012, ahora enfrentará el resto de su vida tras las rejas sin posibilidad de liberación.



