NASA y Ejército de EE.UU. activan operativo de emergencia para el amerizaje de Artemis II
La NASA, en estrecha coordinación con las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, ha perfeccionado los planes de contingencia para el esperado regreso de la misión Artemis II, cuyo amerizaje está programado frente a las costas de California este viernes. Según funcionarios del programa espacial, el principal factor de atención es el comportamiento climático y la posibilidad de que la cápsula Orión aterrice fuera del área estimada en el océano Pacífico.
Despliegue militar y equipos de rescate
Para esta crucial operación, la Fuerza Aérea de Estados Unidos ha dispuesto aviones militares C-17 listos para actuar inmediatamente, mientras que la Marina de Estados Unidos contará con dos helicópteros especializados encargados de recoger a los astronautas una vez se encuentren en el mar. A este impresionante despliegue se suman siete aeronaves adicionales destinadas a monitorear el retorno y proporcionar apoyo logístico desde la base de Pearl Harbor.
"Seguimos trabajando con los militares para asegurar que, si ocurre un evento fuera de lo nominal, tengamos equipos de rescate preparados para desplazarse al lugar de un aterrizaje no previsto", explicó Lili Villarreal, directora de Aterrizaje y Recuperación de Artemis, durante una reciente rueda de prensa.
Vigilancia constante y preparación de los astronautas
A pocas horas del regreso de los cuatro tripulantes —quienes el lunes se convirtieron en los primeros seres humanos en orbitar la Luna en más de medio siglo—, los equipos técnicos mantienen una vigilancia extrema frente a cualquier variable que pueda impactar los sistemas críticos de la nave. "Estamos observando aspectos que puedan afectar la guía, la navegación, el control y la propulsión", indicó Rick Henfling, director de vuelo para el retorno de Artemis.
La NASA estableció un rango aproximado de 2.000 millas náuticas (equivalentes a unos 3.704 kilómetros) en el océano Pacífico como zona de amerizaje de la cápsula Orión, con un punto estimado cercano a San Diego. Los planes alternativos se centran específicamente en responder en caso de que la nave descienda fuera de ese perímetro establecido.
Condiciones favorables y procedimientos detallados
A pesar de estos escenarios de contingencia, los responsables de la misión recalcaron que las condiciones son, en principio, favorables para el amerizaje. Este evento está programado para las 20:07 (hora del este de EE.UU.) del viernes, equivalente a las 00:07 GMT del sábado. Tanto el comandante Reid Wiseman como el piloto Victor Glover han sido exhaustivamente entrenados para responder ante posibles desviaciones durante el descenso.
"Si todo ocurre conforme a lo previsto, no será necesario que realicen ninguna acción adicional. Sin embargo, han trabajado intensamente con los controladores de vuelo para reaccionar ante escenarios no nominales", señaló Henfling durante las explicaciones técnicas.
Revisión de sistemas y secuencia de recuperación
En paralelo, la NASA continúa revisando minuciosamente los paneles térmicos de la nave, diseñados específicamente para soportar las altísimas temperaturas generadas durante el reingreso a la atmósfera terrestre. Según Debbie Korth, subgerente del programa Orión, el objetivo principal es identificar cualquier elemento que pueda alterar el perfil de descenso de la cápsula.
El procedimiento de retorno contempla el desacople del módulo de tripulación del resto de la nave aproximadamente 42 minutos antes del amerizaje. Posteriormente, el ingreso a la atmósfera ocurrirá 13 minutos antes del contacto con el océano, fase en la que la cápsula alcanzará una velocidad máxima de 34.965 pies por segundo (10.657 metros por segundo).
Una vez en el agua, el personal médico ingresará inmediatamente a la cápsula para evaluar el estado de salud de los astronautas. Luego serán trasladados a los helicópteros de la marina en un orden previamente definido y practicado: primero Christina Koch, seguida por Glover, el canadiense Jeremy Hansen y, finalmente, el comandante Wiseman.
Con este despliegue sin precedentes, la misión Artemis II encara su fase final con un amplio y detallado esquema de seguridad, preparado tanto para un amerizaje dentro de lo previsto como para cualquier eventualidad fuera de los parámetros establecidos, marcando un hito en la cooperación entre agencias espaciales y fuerzas militares.



