Gabriel Fernández no necesita reconstruir la escena, la lleva grabada en la memoria. Estaba junto a su madre cuando un hombre armado se acercó, jaló el bolso de ella y, en segundos, le disparó en la frente. La víctima, Alma Roca, de 76 años, murió horas después en un centro asistencial.
El crimen que conmocionó a Santa Marta
Todo ocurrió en la Avenida del Libertador, una de las vías más transitadas de la ciudad. Alma Roca acababa de retirar su pensión y, acompañada de su hijo, se disponía a comprar arroz chino para el almuerzo. Mientras esperaba ser atendida, un delincuente la abordó.
“Él no dijo nada. Solo la jaló. Y como mi mamá no soltó el bolso, le disparó en la cara. Fue directo a matarla”, relata Gabriel, aún conmocionado.
Una marcación desde el banco
Gabriel está convencido de que a su madre la siguieron desde la entidad bancaria. “Era día de pago y no había Policía. A ella la marcaron. La siguieron y esperaron el momento”, afirma. Según su versión, no actuaron solos: las cámaras de seguridad mostrarían al menos seis delincuentes en tres motos, coordinados para ejecutar el atraco.
El gesto que le costó la vida
Un detalle clave marcó la tragedia: Alma no soltó su bolso. “Ella se aferró a lo suyo. Y por eso la mataron”, dice su hijo. El delincuente disparó de frente, sin importar la vida de la mujer. Aunque no murió en el lugar, su cuerpo resistió varias horas en el hospital. “Luchó. Mi mamá luchó hasta el final”, agrega Gabriel.
El dolor convertido en reclamo
En medio del duelo, Gabriel decidió hablar para exigir justicia y prevenir más muertes. “Hoy fue mi mamá. Mañana puede ser cualquier adulto mayor. Esto tiene que parar”, advierte. Critica la falta de operativos en días de pago de pensiones, cuando aumenta el flujo de efectivo. “¿Cómo es posible que en un día así no haya operativos? Nos dejaron solos”, reclama.
Un patrón que se repite
El crimen de Alma Roca se suma a otros recientes en Santa Marta. Una mujer murió por una bala perdida durante un robo cerca de la Universidad del Magdalena, y un presunto delincuente fue abatido por un militar en el centro comercial San Pedro. Tres episodios con la misma violencia desbordada en robos: motos, armas y decisiones fatales en segundos.
Reacción oficial y exigencia de resultados
El alcalde Carlos Pinedo Cuello rechazó el crimen y expresó solidaridad con la familia. “He solicitado celeridad en la captura de los responsables y el fortalecimiento de las estrategias de prevención. No vamos a ceder ante la criminalidad”, afirmó. Sin embargo, la ciudadanía exige resultados concretos para frenar esta dinámica.
Gabriel resume todo en una frase que golpea por su crudeza: “Aquí te pueden matar por cualquier cosa. A mi mamá la mataron por un bolso”. Esa sentencia, dicha desde el dolor, se convierte en un diagnóstico sobre una ciudad donde ir al banco puede terminar en tragedia.



