La escritora barranquillera Claudia Amador, ganadora del Premio Nacional de Narrativa Elisa Mújica en 2024 por su novela “Altasangre”, presentó una reedición de su primera antología de cuentos: “Macrored”, publicada por Laguna Libros y Mirabilia. En este mundo distópico, los cuerpos son mutilados y transformados, la inteligencia artificial juega con las ideas y la tecnología adquiere carácter de culto del que no se puede escapar.
Origen de 'Macrored' y la beca del Ministerio de Cultura
Amador explicó que el primer relato de “Macrored” se remonta a 2018. Participó religiosamente en el Concurso de Cuentos Mirabilia de Ciencia Ficción hasta que escribió “El protosalón de las muñecas”, cuento que abre el libro y con el que quedó en segundo lugar. La idea surgió cuando su madre, esteticista, mencionó a un cirujano plástico apodado “el cirujano de las muñecas”. Así nació un salón de belleza artificial donde las mujeres modifican sus cuerpos para convertirse en estrellas de la Macrored. En 2023, Amador envió estos cuentos a la beca de publicación inédita del Ministerio de Cultura, y al releerlos descubrió que el hilo conductor era la Macrored, donde cuerpos, existencias y conciencias se entrecruzan en un universo común.
Novedades de la reedición y la voz interna de la autora
La primera edición de “Macrored” fue en 2023. Para esta reedición, Amador consideró cambiar algunos aspectos, pero llegó a un consenso: los libros hablan de una época y una realidad concreta. “Cambiarlo todo habría sido casi un asesinato del libro”, afirmó. Se pulieron detalles y se hicieron pequeños cambios, permitiendo jugar con lo escrito como si ella misma fuera una máquina reinterpretando signos.
Mujeres en la ciencia ficción: referentes y corporalidad
Amador señaló que la ciencia ficción ha estado asociada a lo masculino y al norte global, dejando fuera a Latinoamérica y a las mujeres. “Siento que durante mucho tiempo hubo falta de referentes y temor a no cumplir con los estándares del género”, dijo. Ahora más mujeres publican ciencia ficción porque leen más y la tecnología las atraviesa de manera distinta. La corporalidad es un tema transversal en “Macrored”, especialmente en “El protosalón de las muñecas”, donde el cuerpo abusado y violentado se narra de forma frontal. En la reedición, Amador actualizó términos para reflejar fenómenos como el Ozempic y la búsqueda de delgadez extrema, que también son formas de mutilación.
El lector como parte de la Macrored y la ruptura del autor
Amador juega con el lector usando la segunda persona y personajes que observan a otros a través de pantallas. El libro mismo es un dispositivo al que uno se conecta. “Me interesaba explorar los límites entre quién escribe, qué se escribe y qué es real o falso”, explicó. La autora reconoce que toda escritura es un dispositivo artificial: “Somos ladrones; nada es completamente original. Construimos collages de intereses”.
Lo grotesco como protesta y la evolución de los temas
Para Amador, lo grotesco y lo monstruoso permiten desprenderse de ideales hegemónicos. “Temporada de orejas”, el último cuento, usa lo raro como nuevo estandarte. El body horror refleja lo que ya ocurre: cuerpos en guerra, violentados, expuestos. “Lo más monstruoso es que nada nos conmueva”, afirmó. La autora esperaba que sus escenarios distópicos no se cumplieran, pero la ciencia ficción escribe desde las dudas del presente. Ahora ve con extrañeza cómo muchas cosas se vuelven reales y busca futuros más comunitarios y esperanzadores.
¿Es posible escapar de la Macrored?
Amador cree que sí es posible, pero difícil, porque la sociedad está mediada por las redes. “No estar en la Macrored tiene un costo: perder visibilidad e hiperconexión”. La lógica del internet responde al capitalismo salvaje y puede conducir a una destrucción que obligue a encontrar nuevas maneras de habitar el mundo. “No sé si vamos a escapar, pero sí sé que tendremos que tomar decisiones sobre ella”, concluyó.



