Un equipo internacional de investigadores, liderado por el astrofísico colombiano Juan Diego Soler, ha descubierto estructuras previamente ocultas en la Nebulosa de Orión, uno de los objetos más conocidos del cielo nocturno. Aunque esta gigantesca nube es visible incluso a simple vista, durante siglos uno de sus componentes había permanecido invisible. Gracias a dos de los radiotelescopios más potentes del mundo, ese misterio ha sido resuelto.
Mapas sin precedentes del hidrógeno neutro
El proyecto produjo los mapas más nítidos jamás elaborados del hidrógeno neutro en esa región de formación estelar masiva. La Nebulosa de Orión, conocida por diversas culturas a lo largo de la historia, se encuentra a tan solo 1500 años luz de distancia, según la NASA, lo que la convierte en la región de formación estelar más cercana a la Tierra. Su brillo y ubicación justo debajo del cinturón de Orión permiten observarla a simple vista, ofreciendo una excelente oportunidad para presenciar el nacimiento de estrellas.
Múltiples episodios de formación
Los mapas realizados por el equipo indican que la Nebulosa de Orión no se moldeó en un solo evento, sino mediante múltiples episodios de retroalimentación estelar que, durante millones de años, han esculpido el gas y el polvo de la región. Para llegar a esta conclusión, el equipo combinó observaciones de los radiotelescopios Very Large Array (VLA) Karl G. Jansky en Estados Unidos y del Radiotelescopio Esférico de Apertura de Quinientos Metros (FAST) en China. Estos equipos detectan hidrógeno, el elemento más abundante del universo, en su forma atómica neutra, que emite débiles ondas de radio con una longitud de onda de 21 centímetros, permitiendo rastrear el gas invisible entre las estrellas.
Masa mucho menor de lo estimado
Estudios anteriores sugerían que la capa que rodea a Orión contenía alrededor de mil veces la masa del Sol, pero las nuevas observaciones de hidrógeno indican una masa casi diez veces menor. Según Soler, “medir la masa es fundamental porque nos informa sobre la eficiencia con la que estas estrellas recién formadas moldean su entorno mediante el viento y la radiación”.
Implicaciones para simulaciones astrofísicas
Daniel Seifried, coautor de la publicación e investigador de la Universidad de Colonia, afirma que “estas impresionantes observaciones sirven como referencia para muchas simulaciones astrofísicas modernas que investigan la evolución del gas y las estrellas en la Vía Láctea. Este tipo de imágenes ponen en tela de juicio los modelos teóricos y las simulaciones numéricas que utilizamos para comprender cómo las estrellas masivas afectan su entorno inmediato”.
Proyecto NeAtHood
Este estudio es el primer resultado científico del proyecto NeAtHood, una iniciativa internacional con sede en la Universidad de Viena. El proyecto tiene como objetivo cartografiar el hidrógeno atómico en las regiones cercanas de formación estelar y conectar las diferentes fases del medio interestelar: el gas y el polvo difusos que llenan las galaxias y dan origen a las estrellas. Los primeros resultados fueron publicados en la revista Astronomy & Astrophysics.



