En el costado norte de la Plaza de Bolívar, frente a la fachada del Palacio de Justicia, una jaula cubierta con una manta blanca espera a sus ocupantes. Es temprano y los pocos transeúntes indagan con la mirada pero continúan su camino. En el interior hay granos, semillas y rastros de tierra. Alrededor, un grupo de médicos veterinarios y funcionarios del Instituto de Protección y Bienestar Animal (IDPYBA) espera pacientemente a que alguna paloma en busca de comida caiga en la trampa.
Captura controlada y revisión sanitaria
La jornada forma parte de un programa de bienestar animal que busca evaluar la salud de las palomas que habitan la plaza. Según el IDPYBA, se han capturado hasta 30 ejemplares en una sola mañana. Cada ave es examinada para detectar signos de enfermedad, desnutrición o lesiones. Además, se toman muestras para análisis de laboratorio.
“La idea no es dañarlas, sino conocer su estado y tomar medidas si es necesario”, explicó un veterinario del instituto. Las palomas son liberadas tras la revisión, salvo aquellas que requieran tratamiento en la clínica del IDPYBA.
Control ético de la población
La iniciativa también busca controlar la sobrepoblación de palomas, que puede generar problemas de salud pública y deterioro del mobiliario urbano. En lugar de métodos letales, el IDPYBA promueve la captura, esterilización y liberación. Desde el inicio del programa, se han esterilizado más de 200 palomas.
Los ciudadanos han mostrado reacciones mixtas. Algunos aplauden la medida por considerarla humanitaria, mientras otros critican el uso de recursos públicos para aves que consideran una plaga. Sin embargo, el instituto defiende que todas las especies merecen respeto.
Resultados y próximos pasos
Los datos recogidos permitirán diseñar estrategias de manejo a largo plazo. El IDPYBA planea extender el programa a otras zonas de Bogotá con alta concentración de palomas, como el Parque Nacional y la Plaza de San Victorino.



