El doble sismo del pasado miércoles 24 de junio golpeó a Venezuela y dejó al descubierto una verdad que muchos ya conocían: el país no contaba con la capacidad para responder a una emergencia de esta magnitud. Las primeras imágenes mostraron una realidad cruda: no había suficientes bomberos ni equipos de defensa civil. Más de 12 horas después del terremoto, los rescatistas aún no habían llegado a las zonas más afectadas de La Guaira, considerada la "zona cero" de la tragedia por ser la más impactada por los movimientos telúricos.
Voluntarios con picos y palas ante la falta de equipos
Lo que se observó fueron policías y voluntarios equipados únicamente con picos y palas, invitando a otros ciudadanos a sumarse a la búsqueda de sobrevivientes entre los escombros. Sin embargo, según el ingeniero Ángel Rangel, exdirector nacional de Protección Civil, no es lo mismo tener a mucha gente dispuesta a ayudar que contar con las herramientas adecuadas para cortar placas y paredes. "Se requiere capacidad operativa y buena organización para este tipo de eventos. Hay infraestructuras que no han sido visitadas por organismos especializados. No es igual a un montón de gente queriendo ayudar, que tener herramientas para cortar placas y paredes", declaró el especialista al medio La Patilla.
Precariedad total: sin equipos, sin agua, sin linternas
La situación era de extrema precariedad. Los bomberos profesionales se acercaron de a poco a La Guaira sin equipos, sin agua, con camiones que había que empujar e incluso pidiendo celulares prestados para iluminar la zona ante la falta de linternas. Según la Radio Televisión Canaria, un bombero de Caracas llamado Juan Carlos Gómez buscaba entre los escombros de un edificio en La Guaira a su hermana y su sobrino, convirtiéndose en rescatador y víctima al mismo tiempo.
Los bomberos necesitan con urgencia elementos básicos que van desde protector solar hasta cámaras, sensores de vida, herramientas de corte, camiones cisterna operativos, equipos de protección personal y comunicaciones de emergencia. Por sí sola, comenta el ingeniero Rangel, Venezuela no tenía cómo responder y requería ayuda del exterior.
Ayuda internacional: 16 países y más de mil rescatistas
La comunidad internacional respondió rápidamente. Según los últimos reportes, 16 países ya enviaron equipos de búsqueda y rescate, sumando más de mil rescatistas. Estados Unidos aportó 150 millones de dólares y desplegó brigadas de bomberos de Los Ángeles y Fairfax, especialistas en este tipo de emergencias. México envió 261 efectivos con 4,4 toneladas de equipo y 2,7 toneladas de insumos médicos. España movilizó 40 bomberos y un hospital de campaña. Los bomberos de Quito, certificados por la ONU, también viajaron, al igual que brigadas de Chile, Colombia, Brasil, El Salvador y otros países.
El problema de fondo: precarización y salarios insuficientes
Pero la ayuda no tapa el fondo del problema: la precarización era enorme, agregando una presión extra sobre los equipos de rescate. No era un asunto de la preparación del personal venezolano, repartido en unos 110 cuerpos por el país, sino que no tenían la capacidad para ejercer su labor. Además de la falta de equipos, según la agencia ANSA, un bombero en el país ganaba unos 130 bolívares al mes desde marzo de 2022. Desde abril, la presidenta encargada Delcy Rodríguez decretó un ingreso mínimo integral de 240 dólares mensuales para los trabajadores públicos, incluyendo bomberos, compuesto principalmente de bonos del gobierno. Los gremios del sector dicen que sigue siendo insuficiente y no resuelve los problemas de fondo, ya que la canasta básica supera los 700 dólares al mes.
Gestión de la ayuda: riesgo de desperdicio
La ayuda del exterior llega como un "paño de agua tibia" a la crisis, pero expertos se preocupan de que si no se gestiona bien, se convierta en un "desperdicio". "Es importante que lleguen al país equipos especializados del exterior, pero si no se organiza la recepción de esos equipos y su distribución en las zonas afectadas, se convierte en un desperdicio y un problema de gestión de emergencia. Es importante que el gobierno gestione con las alcaldías, con las regiones y organismos expertos, que se pongan de acuerdo para distribuir la ayuda eficientemente, porque si no los extranjeros llegarán y se quedarán mirando dónde pueden trabajar", concluyó Rangel en La Patilla.



