El Clan del Golfo ha implementado nuevas estrategias de control territorial en el departamento del Chocó, utilizando hamacas y censos como herramientas para ejercer dominio sobre la población local. Según informes de inteligencia, la organización criminal ha instalado hamacas en puntos estratégicos de la región, donde sus miembros vigilan los movimientos de los habitantes y controlan el acceso a las comunidades.
Además, el grupo armado ha realizado censos puerta a puerta para registrar a los residentes, sus actividades económicas y sus vínculos familiares. Esta información les permite identificar posibles colaboradores de las autoridades o de grupos rivales, así como extorsionar a comerciantes y agricultores.
Las autoridades han señalado que estas acciones se intensificaron tras la creación de las Zonas de Ubicación Temporal (ZUT) en Chocó y Córdoba, que buscaban facilitar la desmovilización de miembros del Clan del Golfo. Sin embargo, en lugar de debilitar al grupo, las ZUT habrían permitido que la organización reorganice sus estructuras y refuerce su presencia en estas áreas.
La Defensoría del Pueblo ha alertado sobre el riesgo para la población civil, que queda atrapada entre los enfrentamientos entre el Clan del Golfo y las fuerzas de seguridad. Organizaciones sociales denuncian que los censos y la vigilancia con hamacas son una forma de coerción que viola los derechos humanos y limita la libertad de movimiento de las comunidades.



