Valentina Lizcano: Una transformación personal a través del arte y la resiliencia
Actriz, influencer, escritora, coach y empresaria, Valentina Lizcano se ha consolidado como una de las figuras más versátiles del entretenimiento en Colombia. Su trayectoria no se limita a la televisión, donde ha brillado en producciones como "La reina del flow", "La reina del sur" o "¿Quién eres tú?", sino que abarca una profunda capacidad de reinvención que le permite convertir su historia personal en una plataforma inspiradora para miles de seguidores.
Un regreso cargado de significado a RCN
Su participación actual en "Las de siempre", de RCN, el canal donde inició su carrera, marca un punto de inflexión en su vida profesional. Este retorno simboliza un ciclo que se cierra y otro que comienza, lleno de memoria y transformación personal. "Soy muy crítica, muy dura conmigo misma, entonces casi no me veo. Ese volver al canal de RCN donde empezó toda mi historia ha sido maravilloso", destacó la actriz originaria de Cali.
En esta nueva etapa, Lizcano interpreta a Camila, un personaje que le ha representado un desafío único: por primera vez enfrenta un rol que, superficialmente, contrasta con su esencia. Este contraste le ha permitido explorar facetas inéditas de su profesión y de su propia identidad.
La actuación como herramienta de sanación
Para Valentina Lizcano, la actuación trasciende el mero entretenimiento. Cada personaje se convierte en un espejo de sus propias emociones y experiencias de vida. "Creo que en todos los personajes encontramos reflejos de nosotras y eso es magnífico, porque nos están haciendo pensar y cuestionar. Para mí ha sido un regalo del cielo poder interpretar a Camila. No ha habido un personaje que no traiga algo de sanación a mi vida, algo que me termina de sanar", confesó la artista.
Incluso los roles más complejos han jugado un papel crucial en su camino de crecimiento. La actriz enfatiza que nunca juzga a sus personajes, sino que busca comprenderlos desde su humanidad, lo que amplía su perspectiva personal. "Siempre he sido una convencida, desde la primera vez que pisé un escenario o un set, que mi trabajo era sanar, sanarme a mí misma y a partir de ahí compartir mis herramientas, mis experiencias hacia los demás".
Las batallas invisibles: abuso, violencia y depresión
Lejos de los reflectores, la historia de Valentina Lizcano está marcada por experiencias traumáticas que dejaron huellas profundas. Ha sido víctima de abuso sexual en su niñez y adolescencia, y en su vida adulta ha enfrentado maltrato físico, psicológico y económico. "Para mí, la actuación sana hasta en los personajes más malos. Lo puedo decir como mujer que ha sido víctima de maltrato y de abuso de diferentes formas", reveló.
Uno de los capítulos más difíciles fue su lucha contra la depresión endógena, un trastorno que enfrentó durante siete años. "En pandemia yo digo que salí del clóset espiritual. La gente conocía mucho de mi parte 'fitness', de mi parte de 'wellness', de bienestar, pero no conocían de mi parte espiritual. Yo lo guardaba con recelo. En pandemia, unos 8 meses antes de que nos encerraran, yo fui diagnosticada con depresión endógena".
El origen de esta condición, según explicó, estuvo relacionado con un procedimiento estético realizado a los 20 años. "Yo fui por vitamina C dizque para la celulitis a los 20 años, y 20 años después me vengo a dar cuenta que estoy sumida en una depresión endógena porque eso causó una inflamación periférica, que a su vez causó un desorden hormonal y que me tenía la vida destruida". Tras una extracción de polímeros y un proceso de sanación, logró superar esta etapa. "Volví del inframundo y estoy lista para compartir todos los aprendizajes que tuve durante esos siete años de depresión".
Redes sociales: una salvación inesperada
En medio de las dificultades, Lizcano encontró en plataformas como Instagram una herramienta de salvación. "Yo llegué a las redes sociales por accidente. Me siento feliz, hace dos años empecé a ser 'influencer', me salvó la vida porque realmente yo empecé a hacerlo sin recibir una contraprestación a cambio. Estaba recién separada y no tenía un peso y tenía un niño de un año que tenía que sostener".
Figuras como Felipe Saruma fueron clave en su transición hacia nuevos formatos, incluyendo el contenido en video vertical, donde fusionó su experiencia actoral con el lenguaje digital contemporáneo. Desde entonces, ha optado por una comunicación auténtica, alejada de lo aspiracional. "He tratado de ser una mujer responsable, franca, frentera, sincera, honesta con quien soy yo, porque si algo identifiqué desde el principio es que no me quería meter en la cárcel de construir un personaje".
Hoy, Valentina Lizcano se define como una mujer más consciente, en sintonía con su interior y con el deseo genuino de compartir sus aprendizajes. Su historia es un testimonio de resiliencia, donde el arte y la conexión digital se han convertido en pilares fundamentales de su reconstrucción personal y profesional.



