98% de grandes obras públicas en Colombia tiene sobrecostos por rezago tecnológico
98% de grandes obras tiene sobrecostos por rezago tecnológico

Expertos en infraestructura advirtieron que modernizar tecnológicamente el sector será uno de los retos más urgentes para el próximo Gobierno de Colombia, que encabezará Abelardo de la Espriella. La construcción se mantiene como la segunda industria menos digitalizada del mundo, solo por detrás de la agricultura, según datos de McKinsey & Company, y ese rezago ya impacta las finanzas públicas con sobrecostos y retrasos crónicos.

El costo del rezago tecnológico en las obras públicas

De acuerdo con los estudios de McKinsey, el rezago tecnológico provoca que el 98% de los grandes proyectos sufra sobrecostos superiores al 30%, mientras que el 77% enfrenta retrasos crónicos en su ejecución. Estas cifras afectan directamente las finanzas públicas y comprometen el desarrollo de obras críticas como viviendas de interés social, carreteras, hospitales y sistemas de transporte masivo.

Patricio Zapata, vocero de Graphisoft, afirmó: "De nada sirve seguir levantando más y más obras si no tenemos la capacidad de ejecutarlas bien, por lo que digitalizar el sector es fundamental para acabar con errores y retrasos que siempre frenan los proyectos, especialmente hoy que nuestras ciudades crecen a un ritmo acelerado y la movilidad ya no aguanta más presión". A su juicio, la resistencia cultural al cambio y la baja interoperabilidad entre programas son barreras que retrasan la modernización.

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La hoja de ruta que debe asumir el próximo Gobierno

Para superar este rezago, los especialistas coinciden en que el próximo Gobierno deberá impulsar políticas públicas concretas para modernizar toda la cadena de valor de la industria. Entre las prioridades están acelerar la digitalización de licencias y permisos de construcción para reducir la burocracia, crear incentivos financieros para la actualización tecnológica de las pequeñas y medianas empresas, y garantizar conectividad de alta velocidad en las zonas de obra.

Además, el Estado debe liderar programas de formación técnica continua y establecer estándares nacionales de datos abiertos que permitan a arquitectos, ingenieros, constructoras y entidades públicas trabajar bajo una misma plataforma integrada en tiempo real, erradicando la duplicidad de procesos que infla los presupuestos. Allí cobra fuerza el BIM (Building Information Modeling), una metodología que centraliza la información geométrica, de materiales, costos y plazos en un solo entorno digital compartido, a diferencia de los planos en papel o archivos 2D aislados que aún predominan.

Pymes y ciudadanos, los más afectados por el rezago

Las pequeñas y medianas constructoras enfrentan barreras estructurales como la falta de personal capacitado en herramientas avanzadas y los altos costos iniciales, lo que frena su salto tecnológico. Datos de Camacol señalan que el BIM garantiza un ahorro mínimo del 10% en los costos totales de infraestructura. Firmas globales elevan ese beneficio hasta un 20% de ahorro en la fase de entrega del proyecto.

Zapata añadió: "Esta metodología permite construir el edificio de forma virtual mucho antes de poner el primer ladrillo en la obra, ayudándonos a prever errores, calcular costos exactos y evitar esas sorpresas de última hora que siempre terminan pagando los ciudadanos con obras retrasadas". Según Graphisoft, la adopción integral de estas herramientas blinda los recursos públicos contra los sobrecostos, reduce el desperdicio de materiales y acelera los tiempos de entrega hasta en un 50%, lo que en proyectos públicos puede significar meses menos de espera para los ciudadanos.

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