The Economist proyecta déficit fiscal de 6,6% para Colombia en 2026
Un análisis de The Economist Intelligence Unit (EIU) ha proyectado los principales indicadores macroeconómicos de 43 economías del mundo para 2026, incluyendo el saldo presupuestario como porcentaje del PIB, la cuenta corriente, la tasa de interés de los bonos soberanos a 10 años y su variación frente al año anterior. El informe sitúa a 36 de las 43 economías en déficit y solo a siete con superávit.
Para Colombia, la EIU prevé un déficit fiscal de 6,6% del PIB en 2026, una cifra que supera en 1,3 puntos porcentuales la meta establecida en el más reciente Marco Fiscal de Mediano Plazo del Ministerio de Hacienda. Esta proyección ubica a Colombia como la tercera economía con mayor déficit fiscal, solo por detrás de Brasil (7,3%) y Polonia (7%).
Cuenta corriente y bonos soberanos
Además del déficit fiscal, la EIU proyecta que la cuenta corriente de Colombia cerraría en -2,5% del PIB, mientras que la tasa de interés de los bonos soberanos a 10 años se ubicaría en 11,8%. Esta última cifra sitúa a Colombia en el sexto lugar entre las economías con mayor costo de endeudamiento, después de Turquía (30,9%), Egipto (25,3%), Rusia (15,9%), Brasil (14,6%) y Pakistán (12,1%).
Expertos: proyección realista y hasta optimista
Economistas consultados aseguraron que las proyecciones de The Economist no están alejadas de la realidad e, incluso, podrían quedarse cortas. Hernando Zuleta, decano de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes, señaló que un déficit de 6,6% del PIB es altamente probable por dos razones: el recaudo tributario es insuficiente para financiar el funcionamiento del Estado y la deuda pública mantiene tasas de interés muy elevadas, por lo que el país podría estar destinando entre 4% y 5% del PIB únicamente al pago de intereses. "No ha habido ningún esfuerzo en los últimos tiempos para reducir el gasto público, por lo que un déficit de 6,6% sí es muy posible", anotó Zuleta.
Impacto en los ciudadanos
Los analistas explican que un déficit de esta magnitud tiene efectos tanto de corto como de mediano plazo. En el corto plazo, las consecuencias se reflejan en un incremento de las tasas de interés de otros activos financieros, lo que reduce la inversión en sectores como la construcción. Esto implica una menor acumulación de capital, un menor crecimiento económico y, en consecuencia, un impacto sobre empleo y salarios.
A largo plazo, el problema es de sostenibilidad. Zuleta advirtió que no es posible mantener de forma indefinida un déficit fiscal elevado junto con una deuda creciente porque "tarde o temprano los mercados dejan de financiar la deuda colombiana y, eventualmente, habrá que hacer un ajuste fiscal, y ese ajuste fiscal tiene que ser fuerte".
Carlos Sepúlveda, director del Centro de Competitividad Regional de la Universidad del Rosario, señaló que los ciudadanos sentirán el efecto del déficit mediante tasas de interés más altas, debido a que el Banco de la República debe compensar el mayor riesgo fiscal; una mayor presión sobre el peso colombiano y la posibilidad constante de una reforma tributaria para cerrar la brecha fiscal. "El déficit no se siente en el bolsillo el día de hoy, se siente después, en inflación, en el costo del crédito o en menos espacio para gasto social si toca recortar", aseguró Sepúlveda.
Posibles soluciones
Raúl Ávila, profesor de Economía y Regulación de la Universidad Nacional y de la Universidad Sergio Arboleda, sostuvo que Colombia debe pensar en una política de choque enfocada en varias actividades productivas, con la que "se busque una reactivación de sectores que puedan generar divisas, mayores ingresos y pago de impuestos. Sectores como el turismo, la industria y el agro", dijo.
Panorama global de déficits y superávits
Entre las economías analizadas, después del top tres de mayores déficits fiscales (Brasil, Polonia y Colombia) aparecen Estados Unidos (6,5%), Filipinas (6,3%), Arabia Saudita (6,1%), China (5,8%), Tailandia (5,5%), Francia (5,3%) y Bélgica (5,2%). En contraste, las economías con superávit son Noruega (9%), Taiwán (1,8%), Dinamarca (1,3%), Grecia (0,8%), Singapur (0,8%), Suiza (0,2%) y Argentina (0,1%).
Claves para un déficit sostenible
Zuleta explicó que la clave para que un saldo presupuestario negativo no represente un problema está en la capacidad de pago del país, determinada por el crecimiento económico. "Si una economía crece 3% puede manejar déficits menores de 3%, pues lo que nos interesa es la relación deuda sobre PIB", anotó. En la práctica, el nivel de endeudamiento debe ser consistente con la capacidad de crecimiento de la economía: si la producción aumenta al mismo ritmo que la deuda, esta puede mantenerse bajo control.



