Balance agridulce de la economía en los últimos 100 días del Gobierno Petro
Economía en últimos 100 días de Petro: luces y sombras

El próximo miércoles 29 de abril restarán tan solo 100 días para que el Gobierno del presidente Gustavo Petro termine su mandato. El balance, según los analistas, es asimétrico: la tasa de desempleo del año pasado fue la más baja en lo corrido del siglo, pero cinco de cada 10 trabajadores son informales; presupuestos históricamente altos, que rompieron el techo año tras año, pero que estaban desfinanciados y obligaron a recurrir en cinco ocasiones, contando la que presentará MinHacienda este año, a reformas tributarias, de las cuales solo una ha pasado en el Congreso.

¿Presupuestos históricos?

Año tras año, los presupuestos que radicó el Gobierno Petro rompieron récords históricos, al pasar de 350,4 billones de pesos en 2022 a 423,0 billones en 2023 (un aumento de 20,7%); a 502,6 billones en 2024 (18,8%); a 523,0 billones en 2025 (4,1%) y a 546,9 billones en 2026 (4,6%). Sin embargo, algunos de esos presupuestos estaban desfinanciados, como ocurrió con la propuesta aprobada en el Legislativo en diciembre de 2026, que requería una ley de financiamiento por unos 15 billones de pesos. Tras la negativa del Congreso, el Gobierno recurrió a una nueva emergencia económica. Ese aumento en el presupuesto se tradujo, por ejemplo, en un incremento de 35,8% en los recursos para la educación preescolar, básica y media, que crecieron en 17,5 billones de pesos entre 2023 y 2025.

El crecimiento

Las tasas de crecimiento del Gobierno Nacional han estado por debajo del promedio de la última década. En 2022, cuando llegó a la Presidencia, fueron de 7,3%; en 2023, de 0,8%; en 2024, de 1,5% y en 2025, de 2,6%. José Ignacio López, presidente de Anif, dijo que, frente al crecimiento, esta administración se enfrentó a “un par de choques negativos”. “En general, cuando Petro asumió la presidencia, hubo un choque inflacionario como consecuencia de la invasión de Rusia a Ucrania, que obligó al Banco de la República a subir tasas, lo que representó un impacto adverso. Más recientemente, el conflicto en Irán también puede percibirse como un choque negativo”, dijo. Sin embargo, advirtió que, más allá de esos episodios, su mandato ha contado con condiciones externas favorables: un apetito importante por activos emergentes y precios de commodities, es decir, de materias primas, altos, que le han permitido al país tener un mayor flujo de exportaciones.

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Bruce Mac Master, presidente de la Andi, agregó que la economía sufrió una fuerte desaceleración, al pasar de un crecimiento histórico promedio de 3,3% a tan solo 2%, lo que mantiene la dinámica colombiana por debajo del potencial de la economía. “Debido a la menor exploración y explotación mineroenergética, este sector perdió participación en la economía y el país perdió soberanía energética. Las exportaciones minero energéticas pasaron de 26.612 millones de dólares en 2022 a 15.148 millones en 2025; la inversión extranjera directa del sector pasó de 7.345 millones de dólares en 2023 a 3.432 millones en 2025; los dividendos de Ecopetrol a la Nación pasaron de 21,6 billones de pesos en 2023 a 7,8 billones en 2025, y las regalías pasaron de 18,7 billones de pesos en 2023 a 11,1 billones en 2025”, dijo.

Mac Master, sin embargo, destacó que entre los aciertos del Gobierno estuvo la reducción de la pobreza: la pobreza monetaria pasó de 36,6% en 2022 a 31,8% en 2024; la pobreza monetaria extrema, de 13,8% a 11,7% en el mismo periodo, y la pobreza multidimensional, de 12,9% en 2022 a 9,9% en 2025. No obstante, señaló que persisten interrogantes sobre cómo se logró esta mejora y si es sostenible en el tiempo. Además, resaltó que el Gobierno redujo el déficit del Fepc derivado de los subsidios a la gasolina, aunque quedó pendiente el ajuste en los precios del diésel.

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Luis Fernando Mejía, CEO de Lumen Economic Intelligence, explicó que, entre los aspectos positivos del Gobierno, se destaca el desmonte del subsidio a la gasolina, que corrigió una distorsión regresiva y liberó un espacio fiscal considerable. No obstante, entre lo “malo”, se refirió al deterioro fiscal y al desplome de la inversión, que cayó a su mínimo en dos décadas. “El déficit del Gobierno Nacional Central alcanzó niveles que no se veían fuera de la pandemia, y la deuda ya rebasa el ancla fiscal que el país se había comprometido a respetar”, explicó el economista. En cuanto a lo “feo”, Mejía se refirió a las tensiones institucionales y a la incertidumbre. Entre ellas, mencionó la suspensión injustificada de la regla fiscal, la presión permanente sobre el Banco de la República y los cambios normativos en salud, vivienda, infraestructura y energía, “que erosionan activos de credibilidad que tomó décadas construir”.

Ana Fernanda Maiguashca, presidenta del Consejo Superior de Competitividad, aseguró que la competitividad en los últimos años en el país “no ha mejorado sustancialmente”. “Traemos problemas estructurales de tiempo atrás, en los cuales no hemos avanzado con mucha decisión para mejorarlos. Tenemos algunos temas en los que hemos visto avances positivos, aunque no completos, como en el Registro Único de Ingresos. En estrategias digitales también hemos visto bastante impulso, especialmente en gobierno digital”, explicó Maiguashca.

La deuda y el deterioro fiscal

Uno de los mayores lunares de la administración de Petro está relacionado con el manejo de la deuda y el déficit fiscal. La deuda pública pasó de 183.000 millones de dólares en agosto de 2022 a 331.000 millones de dólares en marzo de 2026, por lo que aumentó en unos 148.000 millones de dólares en 43 meses. López, de Anif, explicó que, frente al tema del endeudamiento, hay un indicador clave para analizar la sostenibilidad de la deuda: el diferencial entre la tasa de interés que paga el Gobierno nacional central y la tasa de crecimiento de la economía. “Esa tasa de crecimiento es menor a la esperada o a la que podría aspirar Colombia, mientras que las tasas de interés son más altas. En dólares, por ejemplo, se ha observado un incremento, con tasas que superan ligeramente 8% en emisiones de largo plazo, como las referencias a 10 años o más”, explicó. El balance es agridulce: Colombia avanzó en algunos indicadores, pero retrocedió en otros, cuya recuperación tomará décadas.