Autoridades locales piden cierre total fuera de temporada
El alcalde de la ciudad de Fujinomiya, Hidetada Sudo, expresó su preocupación durante una rueda de prensa previa al inicio de la temporada de escalada, afirmando que "no queremos que se produzcan desgracias como accidentes secundarios que afecten a los bomberos y a otras personas", según recogió el diario Mainichi. Sudo, junto con otros alcaldes de localidades situadas en las faldas del pico más alto de Japón, instó a la prefectura de Shizuoka a prohibir definitivamente la escalada fuera de temporada, argumentando que es "extremadamente peligroso".
El último fallecimiento en la cumbre ocurrió en diciembre pasado, cuando un montañista japonés de 44 años murió tras sufrir una caída mientras descendía el Monte Fuji. Este incidente ha reforzado los llamados a tomar medidas más estrictas.
Masificación en verano y rutas cerradas en invierno
Las autoridades fomentan el ascenso al Monte Fuji entre julio y principios de septiembre, cuando las condiciones climáticas son más seguras y se activan servicios como inodoros y puestos de primeros auxilios. Sin embargo, la popularidad estival irrita a los montañeros más experimentados. "Los refugios están abarrotados, la gente camina en filas de tres en tres. Eso ya no es montañismo, es simplemente caminar dentro de un circuito turístico organizado", declaró a EFE el fotógrafo de montaña y escalador Takemi Suzuki, pese a que ya se han establecido aforos y tarifas.
Fuera de temporada, las rutas se cierran bajo la ley de carreteras, con penas de hasta seis meses de prisión o multas de hasta 30.000 yenes (unos 160 euros). No obstante, se permite el ascenso a montañeros experimentados que presenten un plan detallado a las autoridades locales.
Oposición de los montañeros al cierre total
Los crecientes llamamientos a prohibir toda escalada fuera de temporada han generado críticas. Suzuki, que evita la temporada oficial por la masificación, criticó que el sector turístico se haya "inventado" el concepto de "periodo de cierre de la montaña". El martes entregó una petición con más de 6.000 firmas en contra de la propuesta. "A través de una regulación precisa se puede lograr este equilibrio. Se puede ceder el verano al turismo y mantener el resto del año disponible para los montañeros", sostuvo, sin tratar a los escaladores "prácticamente como delincuentes".
Suzuki describió el Monte Fuji como "un parque temático donde te regañan si te sales un centímetro del sendero establecido". El problema, según él, comienza en la base: una carretera permite llegar en coche hasta la quinta estación (unos 2.300 metros) sin preparación física ni experiencia, lo que "distorsiona la realidad de lo que significa medirse con la naturaleza".
El sobreturismo como desafío sistémico
Yusuke Ishiguro, profesor asociado de Turismo en la Universidad de Hokkaido, explicó a EFE que el "problema de fondo" es que en Japón se entiende que el turismo tiene un crecimiento sin límite: más dinero, más demanda, más oportunidades de negocio. Sin embargo, las zonas rurales carecen de recursos y estrategias para gestionar la demanda. "Gestionar y diseñar la demanda turística es algo que estamos haciendo por primera vez", señaló Ishiguro, quien también es profesor invitado en el Centro Especializado en Turismo, Hostelería y Gastronomía de la Universidad de Barcelona.
Ishiguro aclaró que "no es solo un problema físico, sino también una cuestión de identidad y pensamiento político" dentro de una industria que tiene "un lado positivo y uno negativo". "Siempre hay que dar más importancia a la calidad del turismo que a la cantidad", remarcó el experto, ante regulaciones prohibitivas que surgen de un "conflicto sistémico" basado en una promoción turística "sin ideas".



