Juan Diego Vanegas (32 años) recibió la llamada que le cambió la vida mientras esperaba abordar un vuelo en el aeropuerto de Sídney, Australia, a más de 15.000 kilómetros de Colombia. Al otro lado de la línea, su pareja Daniela le dio la noticia: iba a ser papá. “Me dieron ganas de volar de una vez a Colombia”, recuerda el chef y presentador, quien nueve meses después de convertirse en padre de Juan Martín asegura que ese momento marcó el inicio de la etapa más importante de su vida.
El deseo de ser padre
Juan Diego Vanegas confiesa que el deseo de ser padre no siempre estuvo acompañado de certezas. Hubo momentos en los que pensó que quizá ese proyecto no llegaría a cumplirse, hasta que decidió volver a escuchar una ilusión que lo acompañaba desde hacía muchos años. “Es una prioridad en este momento, este proyecto de paternidad. Más allá de cuánto lo estaba esperando, sí tenía las ganas de serlo y tenía las ganas de formar una familia, una familia grande y muy unida. En algún momento también pensé en no ser papá, pero hoy en día volví a las raíces de ese deseo que tenía desde hace muchos años. Quería serlo y me encanta”, afirma.
Mientras veía a amigos y personas cercanas formar sus hogares, nunca sintió envidia. Por el contrario, esas escenas alimentaban todavía más su deseo de construir el suyo. “Me ilusionaba mucho sentir que tenían un núcleo, sentir que todos tocaban base como familia. Eso me ilusionaba muchísimo para poder empezar con la mía”, dice.
La noticia desde Australia
La confirmación del embarazo llegó mientras estaba en Australia, y la distancia hizo todavía más intenso el momento. “Yo estaba viajando, estaba en el aeropuerto de Sídney, y me llamó Daniela. Ahí me contó todo y fue espectacular. Me dieron ganas de volar de una vez a Colombia. Fue una cosa muy, muy linda”, asegura.
Desde entonces empezó a imaginar escenas sencillas que hoy disfruta como los grandes regalos de la paternidad: “Lo que más me emocionaba era vivir su vida. Estar ahí para verlo crecer, para verlo dar sus primeros pasos, verlo tomando tetero, verlo dormir, acompañarlo y cuidarlo cuando esté enfermo, verlo sonreír todas las mañanas. Los pequeños detalles de tener un hijo son lo más bonito. Verlo probar un ingrediente por primera vez, una receta por primera vez... eso es delicioso”.
Los miedos que cambiaron
Si hay algo que la llegada de Juan Martín transformó por completo fue la manera en que Juan Diego entiende la fragilidad de la vida. Dice que antes no pensaba demasiado en la enfermedad, pero desde que nació su hijo esa preocupación ocupa buena parte de sus noches. “Separarnos como familia o que alguno esté pasando por una enfermedad. La salud para mí se volvió importantísima y yo no le tenía mucho miedo a la enfermedad en general. Hoy en día me da mucho miedo que alguno de nosotros sufra por alguna condición de salud. Lo que más le pido a Dios todas las noches es que nos siga manteniendo así de saludables como estamos, para poder seguir siendo una familia sana por muchos años”, mencionó.
También descubrió que la paternidad termina desarmando cualquier preparación previa. Aunque leyó, preguntó y se preparó durante meses, hubo situaciones imposibles de anticipar. “Me preparé mucho durante esos meses para ser papá, pero igual hay cosas para las que ni mi formación ni la preparación que tengo terminan siendo suficientes. Yo pensé que me iba a dar mucho más duro el tema del sueño porque era muy riguroso con mis ocho horas, pero hasta ahora todo va bien. Lo que sí angustia mucho son esas primeras veces cuando él lloraba y no sabíamos qué tenía. Uno intenta hacer de todo para calmarlo y no lo logra. Eso sí es bien complicado”, advirtió.
La recompensa de la paternidad
Para Juan Diego Vanegas, la mayor recompensa sigue llegando en los momentos más cotidianos. Por eso asegura que, aunque ser padre implica retos permanentes, nunca ha sentido que el miedo deba frenar esa decisión. “Sí, sí es difícil, pero la recompensa que hay detrás de todo esto es mucho más grande que la dificultad. Si alguien está pensando en ser papá y siente miedo porque cree que es difícil, le diría que sí lo es, pero no da miedo. Es una dificultad que inspira cada día a intentar ser mejor para él”.
Ese aprendizaje también da muestra del tipo de padre que quiere ser. Lejos de imaginar un legado asociado a su apellido o a su carrera, el famoso chef prefiere pensar en valores que acompañen a Juan Martín durante toda su vida. “Yo creo que enseñarle a ser un ser humano muy libre, muy alegre y muy sonriente. Lo que más le voy a enseñar es que proteja mucho su identidad, que no intente ser otro más allá de lo que es él. Sea lo que sea que quiera hacer en la vida, sea quien sea que quiera ser, que siempre sea fiel a su identidad, a su ser y a su luz”, dijo.
Y esa misma convicción explica por qué, incluso cuando eligieron el nombre de su hijo, nunca quiso que existiera la idea de continuar una tradición familiar. “Ojalá no pase que él se sienta presionado a seguir nada. Él va a crear su propia vida, su propio esquema y su propia personalidad. Eso es lo que queremos”.
El primer Día del Padre
La llegada de Juan Martín también resignificó una fecha a la que, admite entre risas, antes no le prestaba demasiada atención. Este junio celebró por primera vez el Día del Padre con su hijo en brazos y descubrió que la fecha adquirió un sentido completamente distinto. “Yo no era muy fan de las celebraciones del Día del Padre, del Día de la Madre o del Día del Niño. De pronto porque nunca lo había vivido en primera persona. Pero ahora es diferente. Que te escriban, que te digan cosas bonitas y sentir que voy a ser un ejemplo grande para él de aquí en adelante es muy lindo. Se siente muy reconfortante”, asegura el chef, quien hoy disfruta cada pequeño momento junto a Juan Martín.
Regreso a la televisión
Sumado a esta etapa como papá primerizo, Juan Diego Vanegas también disfruta de su pronto regreso a las pantallas. Lo hará en la edición especial de “La vuelta al Mundial en 80 risas”, programa que se estrenará en los próximos días a través de Caracol Televisión. “Hacer parte de este formato siempre ha sido una alegría para mí. Me siento afortunado de viajar y conocer distintas partes del mundo. En esta ocasión repetí compañero de viaje: ‘Piroberta’, y estuvimos en Seattle y Vancouver, que son sedes de la Copa Mundial 2026 (...) No hicimos tantas locuras, como en otros viajes, pero quedaron recuerdos para la memoria y el público no se lo puede perder”, concluyó.



