Una semana después de los dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudieron la costa de Venezuela el pasado 24 de junio, el país continúa en labores de búsqueda, rescate y atención humanitaria, mientras comienzan a dimensionarse los efectos económicos de la emergencia. La información más reciente indica que la tragedia deja 2.295 personas fallecidas, más de 11.000 heridos y miles de desaparecidos.
Pérdidas económicas estimadas entre US$7.000 y US$9.000 millones
El economista venezolano Asdrúbal Oliveros estimó que las pérdidas económicas ocasionadas por los sismos estarían entre US$7.000 millones y US$9.000 millones. Además, calculó que el país necesitaría entre US$13.000 millones y US$15.000 millones para avanzar en la reconstrucción de las zonas afectadas y recuperar parte de la infraestructura dañada.
“Estamos hablando de cálculos estimados entre 7.000 y 9.000 millones de dólares, que para el tamaño de nuestra economía eso es entre 8 y 9 puntos del PIB”, explicó Oliveros durante una entrevista con Portafolio.
Según el economista, esos montos corresponden a una medición preliminar del impacto sobre infraestructura, capital físico, logística, vivienda y actividad económica. El cálculo se realizó con base en metodologías utilizadas por organismos internacionales para medir daños y necesidades de reconstrucción después de desastres naturales. Oliveros mencionó como referencia herramientas usadas por entidades como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Cepal, entre ellas las metodologías DALA y PDNA, aplicadas para estimar afectaciones y necesidades posteriores a una emergencia.
“Utilizando esos dos instrumentos de análisis que aportan organismos internacionales y tomando el conocimiento de la economía venezolana, hicimos un cálculo preliminar de cuánto pueden haber sido las pérdidas en Venezuela”, señaló. A partir de esa estimación, el economista calculó los recursos requeridos para la recuperación de infraestructura y zonas afectadas.
Infraestructura, vivienda y logística, entre las prioridades
Oliveros explicó que una parte relevante de los daños se concentra en el estado La Guaira, una de las zonas más golpeadas por los terremotos. De acuerdo con su lectura, cerca del 35 % de ese estado estaría afectado, con daños en viviendas, comercios, infraestructura logística y servicios estratégicos.
“Sí hay un efecto bien significativo en este estado donde se concentra la mayor cantidad de personas afectadas, de muertos, de heridos y de infraestructura afectada”, dijo Oliveros. También señaló que La Guaira y Caracas conforman una de las zonas de mayor actividad económica del país, por lo que el impacto supera el ámbito local.
Uno de los puntos mencionados por el economista fue la afectación del aeropuerto de Maiquetía, considerado una infraestructura clave para la movilidad y la actividad comercial del país. Según Oliveros, recuperar la infraestructura logística será una de las primeras tareas dentro de un eventual plan de reconstrucción.
“Allí hay algunos elementos que son prioridad. Por ejemplo, levantar la infraestructura logística, tema ligado al aeropuerto, puerto, es clave porque tiene una afectación en la dinámica comercial y de transporte para Venezuela”, explicó. El economista también mencionó la atención a las personas que perdieron sus hogares y el apoyo a pequeños y medianos empresarios afectados.
La reconstrucción dependería de apoyo internacional
El economista advirtió que la capacidad financiera del Estado venezolano y del sistema financiero local es limitada para responder a una tragedia de esta magnitud. En su explicación, señaló que el país viene de una crisis prolongada que redujo la capacidad estatal y debilitó al sector financiero.
“El Estado venezolano es un Estado que, producto de una crisis larga y profunda que además vino acompañada de una hiperinflación, no tiene holguras para financiar programas masivos de crédito, de apoyo, de entrega de subsidio o entrega de recursos al sector privado”, afirmó Oliveros.
También dijo que el sistema financiero venezolano permanece reducido frente a su tamaño previo a la crisis. Según su explicación, esa situación limita la capacidad de la banca para acompañar con crédito a comerciantes, hogares y empresas que perdieron activos o infraestructura durante los terremotos.
“Recordemos que en la crisis la reducción del sistema financiero fue prácticamente del 90 %. Así que su capacidad de acompañar con crédito, con apoyo a todo este sector privado, sobre todo el más pequeño, que se hace afectado, también es muy limitada”, señaló.
En ese escenario, Oliveros afirmó que buena parte de la reconstrucción tendría que apoyarse en cooperación y financiamiento internacional. Mencionó posibles recursos provenientes de Estados Unidos, organismos multilaterales y otros gobiernos, aunque precisó que será necesario definir mecanismos de administración y supervisión.
“Venezuela va a necesitar mucha ayuda internacional, mucha cooperación internacional para poder hacer el proceso de recuperación y de reconstrucción tras estos terremotos”, indicó el economista. En su concepto, esos recursos deberán canalizarse mediante una hoja de ruta que establezca prioridades, responsables y mecanismos de control.
Impactos en inflación y crecimiento
La emergencia también obliga a revisar las proyecciones económicas que existían antes del 24 de junio. Oliveros señaló que el choque ocasionado por los terremotos modificó los cálculos previos sobre crecimiento, inflación, consumo y tipo de cambio en Venezuela.
“Estamos en plena etapa de recalcular los números de Venezuela porque esta tragedia trastocó cualquier estimación que usted puede estar haciendo o que tenía sobre el desempeño de la economía venezolana”, explicó. Según el economista, las proyecciones previas quedaron desactualizadas tras la magnitud del desastre.
Oliveros señaló que Venezuela ya venía con una inflación elevada antes de los terremotos. De acuerdo con el economista, el último dato oficial al mes de mayo mostraba una inflación anual superior al 500 %, mientras que las estimaciones previas apuntaban a una desaceleración al cierre del año.
“Nosotros estábamos estimando que el año terminara con una tasa de inflación alrededor de 250 %, pero con esta nueva dinámica tras estos eventos del 24 de junio, obviamente probablemente ese número ya no sea”, dijo. También advirtió que el choque podría tener efectos sobre consumo, inflación y tipo de cambio.
En materia de crecimiento, Oliveros indicó que antes de la emergencia las estimaciones independientes apuntaban a una expansión de la economía venezolana entre 6 % y 8 % para este año. Sin embargo, tras los terremotos, dijo que ese escenario cambió.
“Ahora, en estas circunstancias, obviamente dudo mucho que la economía venezolana pueda crecer. En todo caso, hoy por hoy el escenario más optimista pareciera una economía que se mantenga flat”, afirmó.
Relación comercial con Colombia
Durante la entrevista, Oliveros también se refirió a la relación comercial entre Colombia y Venezuela. Señaló que el comercio bilateral venía mostrando señales de mejora y que la cercanía geográfica sigue siendo una ventaja para el intercambio entre ambos países.
“La relación comercial entre Colombia y Venezuela viene mejorando, es una relación que debería crecer. Venezuela es un socio natural para Colombia y lo mismo Colombia para Venezuela”, afirmó. El economista destacó la frontera compartida y la posibilidad de transportar mercancías por vía terrestre como factores relevantes para esa relación.
Oliveros agregó que el terremoto no debería alterar esa dinámica comercial de fondo. Según dijo, Colombia mantiene ventajas estratégicas frente a Venezuela por cercanía, logística terrestre y valoración de marcas colombianas en el mercado venezolano.
“Este evento no debería alterar esa dinámica comercial donde Colombia tiene ventajas estratégicas en Venezuela, insisto, por la cercanía y el tener una frontera que permita logística terrestre”, señaló.
Con la emergencia aún en curso, Oliveros sostuvo que la reconstrucción deberá avanzar por etapas. Primero, la búsqueda y rescate de sobrevivientes; luego, el balance de daños humanos y materiales; y posteriormente, la definición de un plan de financiamiento y ejecución para recuperar infraestructura, viviendas, actividad empresarial y servicios esenciales.



