Venezuela cumple seis meses bajo la tutela de Estados Unidos tras la captura de Nicolás Maduro, pero los devastadores terremotos del 24 de junio han alterado el rumbo de la estrategia de la Administración Trump. Con al menos 2.595 muertos y más de 12.000 heridos, el país enfrenta ahora una emergencia nacional que ha puesto en suspenso el proceso de reformas institucionales y el camino hacia unas eventuales elecciones.
Daños equivalentes al 6% del PIB
El país petrolero, con una infraestructura deteriorada tras años de corrupción y falta de mantenimiento, tiene ante sí el colosal reto de subsanar daños físicos equivalentes a 6.700 millones de dólares, alrededor del 6% del producto interno bruto (PIB), según estimaciones preliminares del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). El Gobierno venezolano cifra en más de 12.800 las personas que se quedaron sin viviendas debido al colapso de numerosos edificios, la gran mayoría en el estado costero de La Guaira, al norte del país y aledaño a Caracas, la zona más golpeada.
Un Estado sobrepasado y el plan de EE. UU.
La catástrofe pone a prueba no solo al Gobierno de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, quien asumió tras la captura de Maduro, sino a su nuevo “amigo y socio”, Estados Unidos, y al plan establecido por la Administración Trump para Venezuela, especialmente la segunda de las tres fases: recuperación. Según Washington, su plan “permanece intacto”.
En los seis meses previos y bajo la lupa de la Casa Blanca, Delcy Rodríguez promovió la apertura de sectores como el petrolero, el minero y el eléctrico a la inversión extranjera, desmontó progresivamente el gabinete de Maduro y renovó el alto mando militar. La semana anterior a los sismos, EE. UU. había dado un paso enfocado en la tercera y última etapa: la transición, con el envío a Caracas de la opositora Dinorah Figuera para comenzar conversaciones con el chavismo, dejando al margen a María Corina Machado.
Plazos constitucionales y posible elección
Este sábado se cumplen 180 días desde la captura de Maduro, por lo que el Parlamento, controlado por el chavismo, debería decidir si hay o no una ausencia absoluta. De declararse la falta absoluta, se debe celebrar una “elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes”, y mientras tanto, Delcy Rodríguez seguiría al frente del Ejecutivo.
Apertura al mundo tras la tragedia
La emergencia ha acelerado un proceso de apertura de Venezuela al mundo que ya había comenzado con las reformas económicas para la llegada de inversionistas extranjeros. En los últimos días, Caracas se ha acercado a países adversos al Gobierno chavista, como El Salvador, Ecuador, Chile, Panamá, Argentina, Guyana e Israel, que han apoyado a Venezuela en la tragedia. La monumental solidaridad internacional se ha traducido en el envío de ayuda humanitaria, equipos de rescate y personal de salud.
La Administración Trump asegura que “mantiene su compromiso de apoyar a los afectados y trabajar junto a socios para ayudar a las familias a reunirse, brindar asistencia y llevar esperanza donde más se necesita”. Además, insiste en que su respuesta “sigue creciendo, con cientos de personas, asistencia humanitaria y capacidades especializadas que están apoyando los esfuerzos de rescate y ayuda”.
La apertura tras el doble terremoto también se refleja en la mayor cantidad de medios extranjeros que están ahora en el país suramericano, a los que antes se les dificultaba la entrada por trámites de visa.



