Patria milagro: Colombia busca ser el próximo tigre cafetero en 25 años
Colombia busca ser el próximo tigre cafetero en 25 años

Colombia se encuentra en un momento crucial de su desarrollo económico. Con un crecimiento bajo proyectado para los próximos años (0,6% en 2023, 1,6% en 2024, 2% en 2025 y alrededor del 2,5% en 2026), surge la propuesta de convertir al país en un 'país milagro' o 'tigre cafetero', siguiendo el ejemplo de naciones que lograron un desarrollo acelerado y sostenido.

¿Qué es un 'país milagro'?

Internacionalmente, el término 'país milagro' se ha utilizado para describir el desarrollo acelerado de Japón en la posguerra (1945-1973) y de los cuatro tigres asiáticos (Singapur, Hong Kong, Taiwán y Corea del Sur), que entre 1965 y 1990 crecieron a tasas superiores al 5% anual, con mejoras sustanciales en bienestar y distribución del ingreso. También se destacan casos como el 'tigre celta' de Irlanda, que pasó de ser un país pobre a rico entre 1987 y 2007, y Polonia, el 'tigre vístulano', que creció al 4% anual entre 1990 y 2020.

La meta de Colombia: crecer al 5% durante 25 años

Para Colombia, la 'patria milagro' implica crecer al 5% anual durante 25 años, con el objetivo de pasar de ser un país de renta media a un 'tigre cafetero' antes de 2050. Este plazo es crítico debido al envejecimiento poblacional: para entonces, habrá 180 mayores de 60 años por cada 100 menores de 15 años, en comparación con los 67 actuales, según el DANE.

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Según el análisis de Daniel Mera Villamizar, el nuevo gobierno de Abelardo de la Espriella debe establecer las bases de este milagro colombiano, utilizando la experiencia de otros países y aumentando las mayorías para mantener el rumbo en las elecciones de 2030. Como en los procesos de canonización, se requiere que el milagro sea 'permanente'.

Desafíos inmediatos: crisis y polarización

El nuevo gobierno enfrenta múltiples crisis: declaradas, como la pérdida de control territorial, la inseguridad ciudadana y la crisis del sistema de salud; y no declaradas o inminentes, como las finanzas públicas y la crisis de energía eléctrica y gas natural. Estas urgencias pueden abordarse con decisiones ejecutivas sin depender tanto del Congreso.

Sin embargo, la polarización política, evidenciada en el estrecho margen de la victoria electoral, hace más exigente la administración del capital político. Un gobierno que recupere la seguridad, desactive las crisis sectoriales más protuberantes, evite escándalos de corrupción y respete la Constitución y las leyes sería considerado un gran gobierno. No obstante, como anotó Mera Villamizar en 'PosPetro: entre corregir y reorientar el cambio' (29/12/2024), la chambonería ideologizada y destructiva puede imponer una etapa de normalización, aplazando las reformas necesarias.

La trampa del ingreso medio: un obstáculo global

La evidencia es inquietante: en las últimas dos décadas, ningún país de ingresos medios del Sudeste Asiático y América Latina ha logrado ingresar al grupo de países de altos ingresos, según el Centro para el Desarrollo Global. El Informe sobre el Desarrollo Mundial de 2024, titulado 'La trampa de los ingresos medios', proyecta que Brasil y México estarán más rezagados económicamente frente a Estados Unidos en 2100 de lo que están hoy.

Para escapar de esta trampa, Colombia necesita implementar reformas estructurales e institucionales profundas. Sin ellas, la 'patria milagro' o el 'milagro colombiano' es imposible, como lo demuestra la experiencia de los países tigres.

Reformas necesarias para el milagro

La agenda reformista estructural abarca varios frentes:

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  • Política: Un sistema multipartidista estructurado y funcional, y un sistema electoral mixto con mínima corrupción.
  • Estado: Instituciones fuertes, eficientes, profesionalizadas, libres de interferencia política y clientelismo.
  • Economía: Un capitalismo de mercado liberal (como EE. UU. o Reino Unido) o de mercado coordinado (como Alemania o Japón), siempre con orientación exportadora y asumiéndose en el diamante norteamericano, según Alejandro Salazar.
  • Cultura: Menos familismo amoral y más civismo y confianza generalizada, mejores actitudes hacia el trabajo, el tiempo, la innovación y las reglas informales de la economía; menos esencialismos identitarios.
  • Contrato social: Corresponsabilidad en equilibrio con los derechos, mejor distribución primaria del ingreso por productividad y redistribución con equidad.
  • Educación: Conectada con los requerimientos del desarrollo acelerado.

Inversión y coherencia: claves del éxito

El milagro requiere una inversión sostenida en el rango del 30-40% del PIB, una coalición dirigente de largo plazo y, algo difícil, coherencia macro-meso-micro: reglas del juego claras a nivel nacional, arreglos institucionales sectoriales que transmitan los incentivos correctos, y micro-incentivos alineados a nivel de firma, escuela y familia. Solo así se lograría mejorar la Productividad Total de los Factores y el progreso socioeconómico de los colombianos.

En esencia, como concluye Mera Villamizar, nos toca hacer lo que científicamente sabemos necesario y esperar un resultado exitoso con una parte inexplicable: el milagro.