Un estudio de la Universidad de Antioquia sobre la medición del empleo formal en Colombia ha abierto un nuevo debate nacional acerca de la confiabilidad de las estadísticas laborales. La investigación concluye que existe una diferencia significativa entre los datos reportados por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) y los registros de la Planilla Integrada de Liquidación de Aportes (Pila).
Hallazgos del estudio universitario
El documento titulado “¿Tenemos más o menos formalidad laboral? La historia con las cifras del DANE versus los registros de pago de seguridad social”, elaborado por el profesor Edwin Esteban Torres Gómez, de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Antioquia, señala que mientras las estadísticas oficiales muestran una fuerte expansión del empleo formal durante el último año, los registros de la Pila reflejan una trayectoria completamente distinta.
Según los resultados citados por los gremios empresariales, el Dane reportó la creación de 814.000 empleos formales en el último año. No obstante, los registros administrativos de seguridad social indicarían que en ese mismo período se habrían perdido más de 170.000 puestos de trabajo. La brecha supera los 980.000 empleos y se ha convertido en el centro de la discusión pública.
Reacciones de los gremios empresariales
Las conclusiones de la investigación generaron reacciones inmediatas desde distintos sectores productivos. El presidente de la Asociación Nacional de Industriales (Andi), Bruce Mac Master, aseguró que las diferencias coinciden con inquietudes que el gremio venía expresando desde hace varios meses sobre las estadísticas laborales.
“Llevamos varios meses resaltando la inconsistencia entre datos Dane y Pila/Ugpp, que es el registro oficial de personas trabajando y aportando al sistema de seguridad social”, afirmó el dirigente gremial. Mac Master añadió que la investigación académica demostraría que “en lugar de crear empleos formales se han destruido 170.000”.
El presidente de la Andi sostuvo además que la situación amerita una revisión metodológica profunda. “Esta situación merece una revisión metodológica porque mucho tememos que la información no está dando información fidedigna sobre variables sociales y económicas altamente relevantes”, señaló.
La preocupación expresada por los empresarios se centra en las implicaciones que podría tener una eventual diferencia estructural entre las principales fuentes de información utilizadas para medir el comportamiento del mercado laboral colombiano. El empleo formal es uno de los indicadores más observados por inversionistas, empresas, autoridades económicas y organismos multilaterales para evaluar la salud de la economía.
Fenalco advierte sobre riesgos para el diagnóstico del mercado laboral
A las observaciones formuladas por la Andi se sumó la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco). Su presidente, Jaime Alberto Cabal, manifestó que las diferencias justifican una explicación detallada del Dane sobre la metodología utilizada para medir el empleo formal.
En una comunicación dirigida a la directora de la entidad, Piedad Urdinola, el dirigente gremial expresó que los resultados plantean dudas sobre la evolución real del mercado laboral formal. Según explicó, la diferencia entre ambas fuentes de información se presenta en un contexto en el que las compañías enfrentan crecientes dificultades para sostener nóminas.
Fenalco respaldó esta posición con resultados de su más reciente sondeo empresarial. De acuerdo con el gremio, el 64% de las empresas afirmó haber reducido personal. Dentro de ese grupo, el 44% reportó ajustes moderados y el 20% reconoció recortes significativos. Adicionalmente, el 93% de los empresarios manifestó incrementos en costos laborales y el 61% calificó esos aumentos como significativos.
Cabal sostuvo que existe una creciente preocupación frente a la coherencia entre el comportamiento de la economía y los resultados laborales divulgados por las estadísticas oficiales. “Tenemos la duda creciente en la confiabilidad de las cifras del Dane en materia laboral, porque no parece normal, y marcha en contravía con la lógica económica, que mientras el crecimiento del PIB del país avance lentamente, el desempleo actual sea el más bajo de lo corrido de este siglo”, afirmó.
El dirigente también señaló que las diferencias justifican una discusión técnica amplia y transparente que contribuya a fortalecer la confianza en los indicadores laborales. Según Fenalco, una eventual sobreestimación del empleo formal podría conducir a diagnósticos equivocados sobre la realidad del mercado de trabajo colombiano y afectar la formulación de políticas públicas.
Dane defiende su metodología y asegura que las cifras son verificables
Frente a los cuestionamientos, el Dane emitió una respuesta oficial en la que defendió la calidad técnica de sus estadísticas y explicó las razones por las cuales pueden existir diferencias entre la información de la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) y los registros administrativos de aportes a seguridad social.
La entidad remitió una comunicación formal a los autores de la investigación con observaciones técnicas sobre el estudio y una invitación para revisar conjuntamente los resultados. Según la institución, esa invitación continúa abierta y no ha recibido respuesta.
Uno de los principales argumentos del organismo estadístico es que el análisis académico no incorpora la actualización del Marco 2018, vigente en la GEIH desde 2021. De acuerdo con la entidad, este ajuste metodológico resulta fundamental para interpretar los resultados y explica una parte importante de las diferencias identificadas por los investigadores.
El Dane también enfatizó que la comparación involucra fuentes diseñadas para medir fenómenos distintos. Mientras la GEIH recoge la información que las personas declaran sobre su situación laboral, los registros administrativos reflejan los aportes realizados al sistema de seguridad social. Por esa razón, la entidad sostiene que es natural que existan diferencias entre ambas mediciones.
La directora de la entidad, Piedad Urdinola, defendió la independencia técnica de la entidad y rechazó que las estadísticas oficiales estén influenciadas por intereses políticos. “Las cifras del Dane no tienen color político: no favorecen ni perjudican a ningún gobierno. Son públicas y verificables, y la confianza en ellas es un bien de todos los colombianos. Defender esa independencia técnica es un principio irrenunciable”, afirmó.
La entidad reiteró que sus metodologías y resultados son de acceso público y siguen estándares internacionales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Asimismo, insistió en que cualquier discusión sobre indicadores de interés nacional debe desarrollarse dentro de un contexto metodológico adecuado y sustentarse en criterios técnicos.
El debate, sin embargo, está lejos de cerrarse. La diferencia ha abierto una discusión de fondo sobre la medición de la formalidad laboral en Colombia. Mientras los gremios reclaman revisión y mayores explicaciones sobre las metodologías empleadas, la autoridad estadística mantiene su defensa de los procedimientos utilizados y de la confiabilidad de los indicadores que sirven de referencia para analizar el mercado laboral del país.



