Análisis: el rol de las narrativas en el triunfo electoral de Abelardo De La Espriella
Rol de las narrativas en el triunfo de Abelardo De La Espriella

Durante décadas, al menos desde la época del Frente Nacional, el libreto para quien resultaba elegido presidente de los colombianos era el mismo: visitar al mandatario saliente, tomarse unos días de descanso y filtrar algunos nombres del gabinete. Pero ninguna de esas tradiciones se mantuvo en 2026. Las dos semanas desde el triunfo de Abelardo de la Espriella en los comicios del 21 de junio confirman que ciertas constantes desaparecieron, tal vez para siempre. Lejos de una tregua noticiosa, la opinión ha registrado un flujo abundante de contenidos del bando ganador: discursos cortos, comunicados sobre designaciones ministeriales y un proceso de empalme que bien puede calificarse de áspero.

La lucha por la narrativa

Cualquier observador desprevenido podría creer que el clima de animadversión responde simplemente a la rotación de dos personas en extremos opuestos del espectro ideológico, con antipatía mutua. Si bien algo de eso es cierto, detrás hay algo más fundamental: la lucha por el control de lo que los expertos llaman "la narrativa". Según la definición más aceptada, el término se refiere a la construcción de historias que moldean la forma en que los ciudadanos interpretan la realidad. Pintar un nuevo escenario ha sido una constante en los regímenes democráticos cada vez que ocurre un cambio de mando, pero ahora usar herramientas informativas de última generación se considera prioritario no solo para llegar al poder sino para gobernar.

En el caso colombiano, De La Espriella considera urgente sustituir el guion vigente y preparar el terreno en el que comenzará a moverse. La razón no solo es el convencimiento de que hay que hacer la tarea de manera distinta, sino la urgencia de variar la percepción sobre el estado actual de las cosas –que es menos negativa que en ocasiones previas– y conseguir un margen de espera para la entrega de resultados en medio de la estrechez.

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El método moderno de hacer política

Alcanzar dicho objetivo pasa por hacer uso de la tecnología y la conexión permanente de los individuos a los aparatos electrónicos. Si antes la gente leía periódicos, escuchaba radio o veía televisión para desarrollar su criterio de manera gradual, ahora ese proceso es inmediato y sin intermediarios. "Quien puso en marcha el método moderno de hacer política fue el italiano Silvio Berlusconi, que manejaba un imperio de medios antes de llegar a ser primer ministro", recuerda César Caballero, fundador de la firma Cifras y Conceptos. "Pero con la llegada de las redes sociales, la posibilidad de alimentar permanentemente a las audiencias para inducirlas a votar o reaccionar de determinada manera, con contenidos adaptados a sus gustos y temores, se disparó", explica.

Christopher Hays, periodista estadounidense autor del libro 'El llamado de las sirenas', argumenta que la humanidad no vive ahora en la era de la información, sino de la competencia por la atención. Tal como pasa con las máquinas tragamonedas, los algoritmos buscan mantener conectado a un usuario apelando a emociones básicas como el miedo y la rabia. Muchos políticos de ahora hacen lo mismo, generando contenidos con regularidad y actuando como influenciadores, llegando a sus seguidores de forma directa para despertar sentimientos de pertenencia a una comunidad que piensa de manera parecida.

Gracias a esas habilidades, De La Espriella se convirtió en un candidato viable, no solo por usar un remoquete de fácil recordación como ‘El Tigre’, sino al asociarse a valores como el patriotismo y la defensa de principios fundamentales. Símbolos que no necesitan explicación, como la bandera o la camiseta de la selección de fútbol, sirvieron para potenciar el mensaje y acallar los ataques de contradictores, alimentando el factor identitario que animó a muchos a sumarse a la mayoría.

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La transición y el nuevo relato

Superada esa primera etapa, vino la siguiente tras el inicio del período de transición. Videos de pocos segundos con frases efectistas o anuncios de nombramientos sirven no solo para transmitir una novedad sino para desarrollar un mensaje integral y modular afirmaciones polémicas del pasado. Comunicaciones más extensas plantean otra visión ideológica y transmiten las bases de una doctrina distinta que será la norma hasta 2030. Además, el objetivo es demoler la estructura anterior, lo cual no será sencillo. Gustavo Petro, gracias a sus habilidades como comunicador, quiso reescribir la historia de Colombia, desconociendo logros pasados y utilizando frustraciones para justificar una ruta diferente. Si bien múltiples iniciativas acabaron incumpliéndose, la capacidad de convencimiento fue grande. Hoy, el Pacto Histórico es la primera fuerza política en el Congreso y su candidato presidencial estuvo cerca de triunfar, algo atribuible al imaginario edificado desde la Casa de Nariño.

Escándalos que en otro momento habrían arrinconado al Ejecutivo escasamente le hicieron mella, mientras la excusa del “es que no lo dejaron” sirvió para mantener la fe en el proyecto progresista. "Petro es un gran comunicador que de forma constante generó titulares, así fuera mediante propuestas absurdas o peleas innecesarias, y usó la polarización, junto a los enemigos reales o imaginarios, para gobernar a su manera", dice el analista Miguel Silva. "Eso lo combinó con un uso desmedido de la chequera oficial y decisiones de corte populista como el fuerte incremento en el salario mínimo de comienzos de este año", agrega.

El desafío de la nueva administración

¿Quiere decir eso que la muralla petrista es inexpugnable? Los partidarios de De La Espriella no lo consideran así, porque el mandatario electo también utilizó sus habilidades comunicativas para construir una base sólida de adeptos y sumar los votantes que le dieron el triunfo en segunda vuelta. Buena parte de ese éxito se atribuye al estratega Carlos Suárez, quien mantuvo la disciplina a la hora de transmitir mensajes y hacer uso de diferentes plataformas adaptadas a distintos usuarios y grupos de edad. Conseguir que alguien con un partido de representación parlamentaria pequeña obtuviera la victoria descansa en las fortalezas del candidato y la capacidad de proyectarlo tras comenzar siendo un relativo desconocido.

Finalizada la campaña, el enfoque en estas semanas es no ceder el espacio conquistado, sino ocupar más terreno, aprovechando las peleas internas tras la derrota de Iván Cepeda, la desbandada de funcionarios o los desvaríos de Petro, cuyos mensajes ya no tienen el impacto de antes. Leonardo Garçia, de la firma de consultoría Speak, destaca que un seguimiento a las métricas recientes de los canales virtuales muestra que el actual presidente ha perdido espacio. "Después de cuatro años como centro de gravedad de la conversación pública, Petro quedó relegado a un tamaño secundario en la nube y sin nodo propio en la rueda de temas, en la que aparece solo como satélite de otros", subraya. Explica que el lugar central lo ocupan hoy las palabras ‘Colombia’, ‘Abelardo’ y ‘Cepeda’, y que “la nueva derecha emocional ganó el relato y el símbolo, no solo el resultado”. En contraste, el futuro bloque opositor de izquierda “aparece defensivo, enmarcado por un vocabulario de disputa antes que de propuesta”.

Los pilares del nuevo relato

Según lo visto, los elementos de la nueva etapa se concentrarán en dos áreas. Para comenzar, reconstruir la confianza en ciertos segmentos para que la inversión privada repunte y se multipliquen las oportunidades y la generación de empleo, mientras el consumo de los hogares se sostiene. Sin embargo, el capítulo más duro se concentra en los temas que las encuestas identifican como los principales problemas: corrupción, seguridad y sistema de salud. El énfasis de las comunicaciones estará en la corrupción, lo cual explica la relevancia del proceso de empalme para demostrar la pérdida de billones de pesos, algo en lo que está directamente involucrado el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo.

Esgrimir un enorme espejo retrovisor que se usará durante meses tiene varias ramificaciones que beneficiarían al Gobierno entrante, en la medida en que pueda documentar delitos y excesos. De un lado, sirve de base para justificar el recorte de gastos. Del otro, puede debilitar a Petro, cuya imagen aún no es mala, y poner a la defensiva a la bancada del Pacto Histórico en el Capitolio. Igualmente, le amplía el plazo a la nueva administración para presentar realizaciones. Si se toman como base otras experiencias, el proceso de revelaciones será gradual y periódico. Hacer decenas de acusaciones al tiempo equivaldría a gastar la munición en ráfagas, cuando de lo que se trata es de medir los disparos y amplificarlos para atacar sin descanso a los líderes de izquierda y minar su credibilidad.

Seguridad, salud y el factor divino

Más complejo en lo que hace a modular la información sería el asunto del orden público y la lucha contra la delincuencia. Dentro de los múltiples desafíos se encuentra el estado de las Fuerzas Armadas y el requisito de solucionar las dificultades operativas, lo cual requerirá recursos materiales y humanos que no se obtendrán de la noche a la mañana. Una de las previsiones de los expertos es la de más acciones ofensivas, apoyadas en la cooperación de Estados Unidos, con énfasis en la lucha contra las drogas ilegales. Aunque los bombardeos sirven para transmitir voluntad y poderío militar, los riesgos de una equivocación no son menores y pasan por afectaciones a civiles o la presencia de uniformados extranjeros, algo que causaría un remezón inmenso en la opinión.

No menos desafiante es cambiar pronto la dinámica del crimen en las ciudades. Combatir la delincuencia incluye desmontar las redes de extorsión, lo cual requiere un énfasis en inteligencia y la debida agilidad de la justicia, a sabiendas de que el programa de construcción de cárceles tomará tiempo. Por su parte, sacar a la salud del agujero en que se encuentra por cuenta de su mal prestigio y la crisis financiera tampoco será sencillo. Puede ser que los diez billones de pesos prometidos se consigan, pero estos apenas serán un parche que no curará la hemorragia si no se hacen tareas como limpiar las EPS intervenidas –que concentran más del 40 por ciento de los usuarios– o mejorar la calidad del servicio. En estos puntos, no habrá estrategia de información ni método de difusión que resulte si los hechos no van de la mano de los anuncios.

Hecha la advertencia, vale la pena señalar un componente que no había utilizado Gobierno alguno en los últimos tres cuartos de siglo: las numerosas referencias a Dios, lo cual implica una conexión especial con el creador que va más allá de la Iglesia Católica y abarca a cristianos y otras religiones monoteístas. Si bien para algunos sectores esas menciones representan un anacronismo, los sondeos muestran que la postura tiene arraigo popular y eventualmente serviría para alegar la legitimidad de ciertas decisiones. Aunque parezca contradictorio, ello no necesariamente se traducirá en la intención de revertir la despenalización del aborto o la eutanasia, algo frente a lo cual el electorado urbano es ambivalente.

Conclusión: la narrativa como herramienta de gobierno

Manejar la narrativa se basa en mantener una conexión emocional con la gente. Eso implica estar siempre a la ofensiva en materia informativa y simplificar asuntos complejos mediante instrumentos efectistas, en una operación avispa que va desde pronunciamientos y comunicados oficiales hasta testimonios o piezas cortas distribuidas en redes sociales. Sobra decir que ninguna estrategia tendrá éxito si solo consiste en influenciar percepciones mientras la realidad va por otro lado. En último término, dentro de cuatro años serán los colombianos los encargados de juzgar si la promesa de la patria milagro acabó volviéndose verdad o no, cuando vuelvan a escoger el nombre de quien ocupará en agosto de 2030 la Presidencia de la República.