Colombia en peligro: el continuismo de la izquierda y la amenaza de una Constituyente
Colombia en peligro: continuismo izquierdista y Constituyente

Hoy, muchos colombianos piensan que Gustavo Petro le ha hecho al país todo el daño posible. Yo, personalmente, difiero de esto. Pese a que el presidente nos ha perjudicado y ha mostrado su talante radical en términos de ideología, nos ha salvado el hecho de que trabaja poco, es disperso, tiene algunos vicios y sus delirios de grandeza lo han llevado a gobernar desde lejos sin inmiscuirse en las labores cotidianas y sin prestarle atención a su deber de administrar.

El mandatario está tan centrado en él mismo que no le preocupa que la corrupción esté disparada ni que en su gobierno nadie trabaje por convicción. Petro se ha rodeado de gente que está cuidando sus intereses individuales... unos desvergonzados robándose al Estado. Los escándalos no lo tocan porque se victimiza y es capaz de convencer a sus seguidores de que los errores que comete son culpa de los demás. Su mundo es de infiltrados y traidores que lo quieren perjudicar. Todo se le perdona porque es un vendedor de humo extraordinario.

Con Iván Cepeda esto no pasaría así

Él es mucho más extremo en su visión, es aplicado y aterrizado en su propósito. Aunque lee sus discursos, lo que le falta en oratoria le sobra en rigidez y fanatismo. La intención de continuismo del Pacto Histórico es un proyecto para perpetuarse en el poder, y capturar las instituciones aplicando modelos que fracasaron en otros países. Aunque el candidato dice que una Asamblea Nacional Constituyente no es su prioridad, la propuesta sigue avanzando por debajo de la mesa. Ya han reunido cerca de un millón de firmas de los dos que se requieren. Los alfiles de Cepeda siguen trabajando, el Gobierno, a través de su ministro de Trabajo, se reúne con los promotores para respaldarlos y continúan las brigadas de recolección de firmas en varios departamentos.

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Un estilo conocido que siembra odio

Su estilo para lograr votos ya lo conocemos… ese constante discurso que ahonda en las divisiones y siembra el odio ya lo vimos en Venezuela y Nicaragua. La diferencia está en que en este caso lo apoya el presupuesto nacional y una jefatura de debate que no está en las calles sino en la Casa de Nariño con chequera abierta. Para la izquierda generar fricción y hablar permanentemente de injusticias creando una distinción entre oprimidos y opresores es la forma de hacer campaña. El populismo utiliza la narrativa del pueblo (virtuoso) contra las elites (enemigo malvado) para movilizar votantes. El odio es el carbón que enciende el fuego y profundiza la fractura social en cualquier sistema democrático y nosotros podemos quemarnos.

Colombia está en peligro

Nada hará cambiar el voto de los resentidos y la identidad política se ha vuelto inamovible. La izquierda parece haber sellado sus convicciones y no valen más discursos. En las urnas solo nos salvará el número de votantes. Siendo así, los flojos y los indecisos deberán salir a votar.

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