La mentira en política: ¿herramienta de poder o riesgo moral?
La mentira en política: ¿herramienta de poder o riesgo moral?

No todas las afirmaciones falsas son mentiras. Una persona puede equivocarse siendo sincera. No por sincera su afirmación deja de ser falsa, pero no es una mentira, es una equivocación, un error. Mentir es engañar intencionalmente cuando se espera una comunicación honesta.

La mentira en la historia y la ética

La mentira ha sido condenada en nuestros códigos morales desde que ellos existen. En la Biblia, uno de los diez mandamientos exige no mentir. Los códigos de Hammurabi castigan el falso testimonio con penas gravísimas, incluso la muerte. Confucio consideraba la sinceridad una virtud fundamental, cuya falta erosionaría la confianza entre gobernantes y gobernados.

Filósofos modernos como Kant sostienen que mentir es moralmente inaceptable sin importar las circunstancias. Para Spinoza, mentir refleja incapacidad para comprender la realidad y produce confusión. Bertrand Russell afirma que las mentiras pueden ser herramientas de control social. Incluso utilitaristas como John Stuart Mill consideran que la mentira tiene implicaciones negativas para la sociedad.

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El enfoque maquiavélico

Nicolás Maquiavelo, en El príncipe, sostiene que un gobernante sabio no debe mantener su palabra cuando va en contra de sus intereses. La astucia y el engaño son herramientas esenciales para preservar el poder, y los príncipes deben parecer virtuosos aunque no lo sean. Sin embargo, los gobernantes actuales que actúan así no lo reconocen abiertamente, a diferencia de Maquiavelo.

Estudios recientes muestran que gobernantes autoritarios recurren a mentiras obvias, fácilmente refutables, pero sus seguidores optan por ignorarlas. Estas mentiras demuestran su capacidad para controlar las narrativas dominantes.

Ejemplos literarios y reflexión final

Milan Kundera, en El libro de la risa y el olvido, narra cómo el sombrero de Clementis aparece en la cabeza de Gottwald tras ser borrado de la foto oficial. Esa es la mentira en su esplendor: la sustitución de los hechos con relatos.

Mark Twain dijo: “La diferencia entre un gato y la mentira es que el gato solo tiene nueve vidas”. La pregunta clave es: ¿cuántas vidas tendrá nuestra democracia?

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